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Biografía corta de
N.K. Jemisin

Escritor
Estados Unidos
1972 - Actualidad
Author portrait

Es psicóloga, enfocada en el trabajo de laboratorio, estadística e investigación durante su etapa de estudio en la Universidad Tulane. Posteriormente aumentó sus estudios gracias a un Certificado de Aptitud Pedagógica obtenido en la Universidad de Maryland. Gracias a estos estudios, N. K. Jemisin trabajó durante muchos años como orientadora profesional hasta el año 2016, donde una campaña de financiación de la plataforma de internet Patreon le permitió dedicarse de lleno a la escritura gracias al dinero aportado por sus propios lectores, a los que ha conseguido enamorar con su estilo. De forma personal, la escritora se ha considerado una gran amante de los videojuegos y el anime, y de hecho organizó siendo joven una convención anime llamada Shoujocon. Sobre los videojuegos, también ha escrito una novelización de la saga Mass Effect en el año 2017.

N. K. Jemisin escribe desde el año 2004, con relatos de ficción especulativa, que pronto alcanzaron mucho prestigio. Tanto, que su relato llamado Non-Zero Probabilities fue publicado por la revista Clarkesworld en el año 2009 y ya se propuso como finalista para los premios Nébula y los premios Hugo. En 2010 escribe su primera novela, titulada Los cien mil reinos, obteniendo múltiples premios y nominaciones y un éxito entre el público del género de fantasía. Tal fue su éxito que la escritora realizó posteriormente dos entregas más que continuaban esta historia: Los reinos rotos (2010) y The Kingdom of Gods (2011). 

Después se embarcó en la escritura de una nueva saga, llamada The Dreamblood. Esta saga la forman los libros The Killing Moon (2012) y The Shadowed Sun (2012). Es en el año 2015 cuando comienza a escribir la trilogía con la que más éxitos ha conseguido hasta la fecha: La Tierra Fragmentada, que la forman los libros La quinta estación (2015), El portal de los obeliscos (2016) y El cielo de piedra (2017), los tres consiguiendo el premio Hugo a la mejor novela del año. 

Libros de N.K. Jemisin

Sagas / colecciones

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La tierra fragmentada

3 tomos - Saga completa

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La ciudad que nació grandiosa
Sienita ha intentado no pensar en eso. Le incomoda hasta la idea de que la toque un comepiedras. Pensar, además, que uno de ellos la ha llevado por debajo de kilómetros de roca sólida y océano… es algo que la hace estremecer.

¿Diez mil años? Eso solo para que la hendidura de Yumenes deje de expulsar gases y se despejen los cielos. No es mucho a nivel tectónico, pero el verdadero peligro es que la ceniza se asiente. Si una cantidad suficiente de ceniza cubriera la superficie caliente del mar, podría crecer hielo en los polos, lo que produciría mares más salados, climas más secos, hielo permanente y una proliferación de glaciares a la deriva. Y si ocurre algo así, la zona más habitable del planeta, las Ecuatoriales, no dejaría de ser en exceso caliente y tóxica.

Algunos aceptan su destino. Se tragan el orgullo, olvidan la auténtica verdad y se dejan llevar por la falsedad, porque dan por hecho que no deben de tener mucho valor. A fihn de cuenta, si una sociedad al completo se ha dedicado a subyugarlos, está claro que es porque lo merecen ¿no? E incluso si no es así, es demasiado doloroso, demasiado imposible. Al menos, así encuentran la paz, más o menos. Y esta no dura mucho.

Solo te diré que esos vehículos flotan unos pocos centímetros sobre el suelo. No hay animales que tiren de ellos. Tampoco los alimentan ni el vapor ni ningún tipo de combustible. Si algo, ya sea una mascota o un niño, pasa por debajo, deja de existir por un instante y luego aparece al otro lado sin haber reducido la velocidad, ni consciente de los ocurrido. Nadie considera que aquello se pareciese a la muerte.

La Tierra da por hecho que es lo justo, con una frialdad y una rabia que hacen estremecer a las profundidades, fragmentan la superficie del mundo y desatan Estación tras Estación. Es lo justo. No fue la Tierra la que dio comienzo a aquel ciclo de hostilidades, no fue la que robó la Luna ni excavó por la piel de otra criatura viva ni le robó pedazos de su cuerpo para conservarlos como trofeos o como herramientas; no fue la Tierra la que planeó esclavizar a los humanos para alumbrar una pesadilla sin fin. La Tierra no empezó la guerra, pero por el óxido que está dispuesta a que le devuelvan. Lo. Que. Le. Pertenece.

Yo seguía usando personajes negros porque no me podía permitir excluirme de mi propia ficción, joder.

Se hace el silencio. Mientas Zinhle trata de comprender. Su sociedad… no. La humanidad… ¿no la quiere? ¿No quieren a los que son diferentes, con independencia de las contribuciones que puedan realizar? ¿No quieren a los niños que no pueden evitar ser únicos a pesar de que el sistema los obliga a conformarse, a ser mediocres y a no sobresalir en nada?

Lo asó con apio deshidratado y mucho romero de su jardín, y añadió la cáscara de una naranja que Pauline había encontrado la carretera de atrás de un mercadillo ambulante. Emmaline había castigado a la cría con una azotaina porque, aunque «encontrar» no era lo mismo que «robar», los blancos no atendían este tipo de diferencias cuando había niñas de color de por medio. Pero Pauline, que era astuta como un zorro y un motivo de orgullo para Em, había mirado muy fijamente a su madre después de que esta le increpase.

Mamá, seguí al camión hasta una señal de stop y se la ofrecí para devolvérsela. Sabía que el blanco no la querría porque la había tocado yo. ¡Y no la quiso! ¡Así que la traje!

Fue por la criogenia, Dihya. Hasta la mujer más digna le costaría sentirse como una desvergonzada cuando está en coma.

Dichas atrocidades volverán a ocurrir si no nos ayudas, mademoiselle Rillieux. Pero en esta ocasión hemos sido libres dos generaciones. Imagina todo el miedo y la servidumbre que esos hombres cristianos tendrían que devolver a nuestros corazones.

No hay revolución sin derramamiento de sangre. No puede haber libertad sin estar dispuestos a morir,

Qué fácil es tener principios cuando no tienes que ponerlos en práctica.

Hoy en día, todo el mundo es un esclavo. La única diferencia es que Zinhle no finge que no lo es.

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