Border top left cut image
Border middle left cut image
Border bottom left cut image
Border middle right cut image
Border bottom left cut image
Logotipo de momoko.es

Buscar en Momoko

Book cover

Eraide

El oráculo, que durante más de cinco mil años ha sido el heraldo del destino, ha callado su voz. Las shamanas doalfar, encargadas de la tarea de vigilar tan valiosa fuente de conocimiento, encargarán a la joven Eliel una delicada misión para restablecer el equilibrio perdido. Una canción casi olvidada regresará a la memoria de Adriem, un guardia de Tiria cuyo destino se cruzará con el de la joven doalfar, y se convertirá en la razón de su existencia. Una canción que habla de un caballero y su princesa, de amor y de muerte, de resurrección...

Lo más leído de la saga y sus libros

Eraide, crítica de una novela de fantasía con toques anime
Reseña de Eraide 2, La guerra sin nombre
Las distintas razas de los personajes de Eraide

La saga Eraide tiene los siguientes elementos:

Imagen Destacada - https://momoko.es/images/sagas/6982059_thumbnail_1_160px_160px.jpg

Eraide

2 tomos - Saga completa

El oráculo, que durante más de cinco mil años ha sido el heraldo del destino, ha callado su voz.

Portada libro - Eraide. La canción de la princesa oscura
#1 | Eraide. La canción de la princesa oscura
Portada libro - Eraide: La guerra sin nombre
#2 | Eraide: La guerra sin nombre
Dythjui nunca le había confesado su edad, pero la chica era más joven que Adriem. Tenía el pelo negro con algunas mechas verdosas, recogido en una sencilla coleta alta. Vestía una camiseta de cuello alto bastante gruesa color beige, combinada con unos pantalones granates y zapatos de cuero marrón. Rara vez la había visto arreglada, siempre llevaba ropa cómoda y funcional. Sus ojos grises y una complexión delgada, tal vez en exceso, remataban la curiosa estampa de la propietaria de El Puente de Álsomon.

¿Tú qué sabrás de Kresaar? No tienes ni idea. Siempre metido en esta ruidosa ciudad donde ni siquiera se ve un árbol… No entiendes nada.

La luz por momentos se atenuó en la plaza mientras pequeñas descargas eléctricas surgieron del suelo a su alrededor, ante la sorpresa de la gente y de su propio oponente. El aire se distorsionó y todo pareció quedarse sin color, a excepción de su adversario, y, sin saber cómo, al igual que en la estación, supo qué hacer. Los adoquines del suelo se desnivelaron y varios se resquebrajaron cuando alzó la mano y, dejando fluir esa sensación que le recorría el cuerpo, un fortísimo golpe levantó a Meikoss del suelo, proyectándolo varios metros hacia atrás.

Reseña de Eraide 2, La guerra sin nombre
Las distintas razas de los personajes de Eraide
Eraide, crítica de una novela de fantasía con toques anime