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Eraide, crítica de una novela de fantasía con toques anime

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo....


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Imágen destacada - Eraide, crítica de una novela de fantasía con toques anime

Argumento de Eraide

Eliel es una novicia doalfar a la que le encomiendan la tarea de dirigirse a Tiria a recoger unos libros para su superiora. Sin embargo, en el tren una extraña marioneta capaz de invocar sombras la atacará, poniendo su vida en riesgo.

Eliel salta del tren en moviento en un desesperado intento de salvar su vida y acaba en las manos de Adriem, un joven guarda nacional con ambiciones por encima de su cargo y de su posadera, Dythjui. Allí, las ideas de Eliel chocarán brutalmente contra las de los dos humanos, pero poco a poco empiezan a lograr un entendimiento. Y sin que ninguno de los dos pueda llegar a anticiparlo, sus destinos acaban completamente enlazados en una profecía más antigua que ellos mismos y de la que, lamentablemente, no saben nada.

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Eraide y sus profundas descripciones visuales.

Desde la primera página de Eraide se puede adivinar la experiencia de Javier Bolado en el mundo del cómic y de la ilustración: en todo momento nos provee de exhaustivas descripciones sobre la ropa o el aspecto de los personajes que permiten al lector hacerse una imagen muy clara de cómo ha imaginado el autor su universo y su mundo. Estas descripciones a menudo no se limitan a los aspectos generales necesarios para contextualizar un espacio, sino que a cada cambio de escenario o de vestuario tendremos una larga descripción de cómo se encuentran los personajes o del ambiente que rodea la obra.

Dythjui nunca le había confesado su edad, pero la chica era más joven que Adriem. Tenía el pelo negro con algunas mechas verdosas, recogido en una sencilla coleta alta. Vestía una camiseta de cuello alto bastante gruesa color beige, combinada con unos pantalones granates y zapatos de cuero marrón. Rara vez la había visto arreglada, siempre llevaba ropa cómoda y funcional. Sus ojos grises y una complexión delgada, tal vez en exceso, remataban la curiosa estampa de la propietaria de El Puente de Álsomon.

Esto hace que continuamente Eraide se nos asemeje a una película de Ghibli, con enormes ruinas llenas de símbolos y frescos desgastados, largos paisajes nevados y ciudades enormes en plena ebullición que producen un fuerte contraste visual entre una civilización y otra. Pero es que en el fondo, de eso trata Eraide: de contrastes y profecías, de canciones que nadie canta y pocos recuerdan y sobre todo, de un choque entre razas y civilizaciones capaz de provocar una guerra.

La importante parte política de este libro

Eraide es bastante especial: si no te gustan las historias de aventuras y fantasía con un fuerte componente político, entonces quizás no le sepas coger el punto. En un mundo en el que los doalfar y los humanos (o comunes, como les llaman los de la otra raza) se profesan un desprecio y odio ancestral, un joven guardia decide refugiar a la una doalfar en la habitación de su posada.

Esta buena acción que en un primer momento puede parecer lógica o incluso intrascendental acabará provocando toda una oleada de peligros, ataques y dramas por parte de cualquier noble o político que se cruce en su camino. Por un lado, Lord Gebrah, un noble kresaico, está obsesionado con atrapar a Eliel y para ello envía a sus esbirros: Zir-Idaraan, Sophia, Sayako o la carismática Idmíliris.

Al mismo tiempo, Melisse y el prior Rognar de la orden religiosa a la que pertenece Eliel, acaban teniendo un conflicto contra Dythjui y Adriem por haber recogido a una noble kresaica sin ponerlo en conocimiento de la Santa Orden. Y por si fuera poco, incluso en Detchler los propios políticos tendrán sus planes acerca de cómo tomar ventaja de la presencia de la joven novicia.

En todos los casos, saltaremos al interior de las cámaras del senado, las habitaciones de los nobles o los templos sagrados donde seremos testigos de las conversaciones entre los diferentes políticos y de cómo planean sacar provecho de cada una de las situaciones. Al igual que en la Saga del Brujo de Andzrej Sapkowski, estas conversaciones serán realmente imprescindibles para entender el comportamiento de los que rodean a los propios Eliel y Adriem, los cuales tendrán que aprender por la fuerza que solo pueden confiar el uno en el otro.

Al mismo tiempo, Eraide nos hará saltar hacia atrás y hacia delante en el tiempo, mezclando a menudo el mundo de los sueños con la realidad, el pasado con los delirios propios del Eco o incluso las ilusiones de la propia Eliel con lo que está sucediendo. El salto temporal se señala con una tipografía en cursiva, pero en ciertas ocasiones los saltos de perspectiva harán que te pierdas ligeramente, especialmente si no estás realizando una lectura pausada.

Fantasía vs ciencia: ni mezclados, ni agitados.

Uno de los temas más interesante que toca el tema de Eraide es la diferencia entre fantasía y ciencia. En un mundo donde la magia convive con enormes ferrocarriles y grandes científicos, estas dos formas de ver el avance en el mundo están completamente reñidas. Cada raza representa una forma: los humanos se apoyan en la ciencia y en la experimentación como forma de hacer progresar a su raza mientras que los dolfaar, y en especial los kresaicos, se mueven con la magia y la invocación.

Si centramos estas percepciones veremos la reacción de la propia Eliel, que detesta los trenes y la forma de vida del imperio, en contraposición con Karim, el cual no sabe nada de la magia. En un primer momento las opiniones de la propia Eliel dejan clara la actitud de los doalfaar hacia la ciencia humana: es una blasfemia hacia la diosa Alma y la madre tierra que contaminen sus ríos y talen sus bosques con enormes máquinas movidas por carbón.

¿Tú qué sabrás de Kresaar? No tienes ni idea. Siempre metido en esta ruidosa ciudad donde ni siquiera se ve un árbol… No entiendes nada.

En un primer momento la ciencia y la magia parecen irreconciliables, pero al igual que una doalfaar no puede rebajarse a preocuparse por un humano y Eliel lo hace, poco a poco veremos cómo la unión de ambas disciplinas acaban realizando verdaderos milagros, como curar de eco a un enfermo dado por muerto o muchas otras proezas.

Referencias al anime en cada pequeño párrafo.

Eraide es quizás la novela que más me ha recordado a un anime en toda mi vida. Desde mucho antes de la aparición de los primeros mawlers (que no son otra raza más que las neko-girls de los animes), continuamente tenía la impresión de que me hallaba en el interior de una película de ghibli. La Squela que estudia el prior Rognar y que incluye 12 volúmenes imposible de desentrañar con la historia del mundo son similares a los Poneglyphs que busca Nico Robin, de One Piece;  las runas mágicas que aparecen en la tierra en un mundo que mezcla ciencia y magia recuerdan enormemente a Full Metal Alchemist y en general el diseño de cada uno de los personajes o sus momentos de acción son una acción de un shonen narrado entre páginas.

La luz por momentos se atenuó en la plaza mientras pequeñas descargas eléctricas surgieron del suelo a su alrededor, ante la sorpresa de la gente y de su propio oponente. El aire se distorsionó y todo pareció quedarse sin color, a excepción de su adversario, y, sin saber cómo, al igual que en la estación, supo qué hacer. Los adoquines del suelo se desnivelaron y varios se resquebrajaron cuando alzó la mano y, dejando fluir esa sensación que le recorría el cuerpo, un fortísimo golpe levantó a Meikoss del suelo, proyectándolo varios metros hacia atrás.

La forma de describir las acciones de Javier Bolado demuestran que es un ávido consumidor de este género, ya que hay una profunda influencia de la animación o el manga japonés en Eraide. Personalmente, creé una imagen mental de Idlímiris como Medusa de Soul Eater, mientras que sus sombras con afilados dientes me recordaban, sin poder evitarlo a el Sin Cara transformado de El viaje de Chihiro o las sombras de El castillo ambulante.

Sobre la espectacular edición de Eraide

Eraide ya había sido publicada por ediciones Timunmas en el 2007 cuando Ediciones Babylon se hizo con su reedición. Al principio se trataba de una trilogía, pero Ediciones Babylon recogió los dos primeros títulos: La canción de la princesa oscura y El anhelo del destino en este primer volumen. Lo primero que te llamará la atención son las preciosas ilustraciones de las tapas blandas con solapa que muestran, en la parte frontal, a Eliel y en la trasera al propio Adriem.

Además, en el interior de la novela hay varias páginas con una ilustración en blanco y negro que superan en calidad a muchos cómics y novelas gráficas que se venden hoy en día y que sin duda realzan el valor de la obra en general, la cual se convierte en una auténtica joya que tener entre tus manos.

Sí que es cierto, sin embargo, que en ciertos puntos hay un espacio que divide un párrafo en dos, provocando que tengas la impresión de saltar a otro espacio u acción sin ser así. Este pequeño defecto de edición se repite varias veces en la obra.

Al principio de la obra nos encontraremos con un increíble mapa de la región por la que viajarán Adriem y Eliel y además, al final del libro se incluyen los enlaces a las redes sociales oficiales de Eraide, así como varias ilustraciones de artistas invitados entre las que se encuentran Henar Torinos (de la cual analizamos aquí Busy Bitches) o incluso Xianu Studio (las autores que analizamos de Chan Prin).

Mi opinión sobre Eraide

Eraide es la clásica novela de fantasía que le regalarías a un joven que se está iniciando dentro del género. Los personajes son lo suficientemente sencillos como para que cualquiera pueda comprenderlos y al principio de la lectura me producía cierto resquemor imaginar a Adriem como el típico héroe menospreciado por la sociedad o a Zir-Idaraan como un villano sin más motivos que obedecer a su señor. Sin embargo, aproximadamente a la mitad de la novela se revelan aspectos del pasado de los personajes que les da de golpe una profundidad y una complejidad que no esperarías en un primer momento.

Todos los personajes, especialmente Adriem y Eliel, están completamente gobernados por la profecía y el poder de Alma. Por culpa de la princesa oscura y lo que significa para el mundo, tendrán que hacer frente a muchos peligros que aparecen de la forma más imprevista y que suelen solucionarse debido al extraño poder que tiene Adriem y que está relacionado con el Eco (no desvelaré más para que no os comáis los spoilers) o a las invocaciones desatadas debido a la desesperación que rodea a la princesa oscura.

La magia creada en Eraide es sin lugar a dudas muy interesante y cuenta con sus propias limitaciones, algo de agradecer en el género de fantasía. Para Adriem supondrá un peligro real para su salud, para Ildímiris puede provocar que su cuerpo se resquebraje y Eliel sentirá cada golpe de sus invocaciones. Además, la mayor parte de los invocadores necesitan usar una tiza de argentano y aprender los conjuros durante años, lo cual limita el acceso a la magia por parte de todo el mundo.

Continuamente mientras leía la novela me daba la sensación de que estaba viendo un shonen (un anime japonés para chicos) en la que los protagonistas van ganando poder, aprenden a controlar su magia y se enfrentan a enemigos cada vez más poderosos. Pero no tenía muy claro hacia dónde iba la obra. Cuando Eliel salta del tren y se refugia en la posada de Tiria, Dythjui y Adriem hablan continuamente de sacar a Eliel de la ciudad, pero esta no se plantea en ningún momento la sagrada misión que tiene de recuperar los libros de Melisse o incluso ponerse en contacto con su orden, lo cual me extrañó enormemente. También en cierto momento Eliel amonesta a Adriem por leer el título de los libros que recuperó afirmando que son “tan privados que ni siquiera ella puede leerlos”, pero después cuando Adriem cae enfermo pasa el tiempo a su lado leyendo el interior.

Sí que es cierto que estas pequeñas incoherencias me sacaron un poco de la trama, pero en general Eraide es una novela muy disfrutable, especialmente por aquel público joven que se introduce de cabeza en el género de fantasía y que disfrutan del género de anime. Especialmente me gustó Ildímiris y su gran momento con Gebrah, lo cual le dio más profundidad al personaje e hizo que dejase de verla como una pequeña psicópata para entenderla como la marioneta rencorosa que es realmente.  

Conclusión sobre Eraide

Eraide es un libro de fantasía ideal para los que se inician en el género, con una edición preciosa y unas ilustraciones que sin duda complementan muy positivamente la obra. Además, algunos personajes como Adriem o Ildímiris merecen mucho la pena.


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La Insomne

Jefa de redacción y fundadora de Momoko.es

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Doy clase de diseño, subo vídeos a Youtube, trabajo de jefa de proyectos en @pululart y escribo artículos para @mundogamers y @gameit_es. Momoko es mi pequeño proyecto y lo quiero con todo mi corazón.


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LIBRO

6

Portada libro - Eraide. La canción de la princesa oscura
Adriem Karid, un simple guardia imperial, decide escoltar de regreso a su país a una misteriosa novicia. Sin embargo, ambos forman parte de un antiguo juego en el que son piezas movidas por el destino. Una aventura que los llevará a buscar la verdad allá donde esta se esconde: en el corazón mismo de la leyenda.
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