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Fiesta de empresa, reseña de la novella corta de Whitney G.

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo....


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Imágen destacada - Fiesta de empresa, reseña de la novella corta de Whitney G.

Whitney G. demuestra una vez más lo prolífica que puede llegar a ser como autora de romance office con la publicación de Fiesta de empresa: una novella corta e intensa que explota todos los tropos del género romántico y erótico para adultos y que sin duda cumple exactamente con lo que promete: darnos un buen par de horas de diversión, entretenimiento y una escena de sexo salvaje por un precio muy muy bajo. 

Fiesta de empresa es una de las novedades del catálogo de Phoebe Romántica, el sello de romance y erótica de Ediciones Pàmies, que por su extensión han decidido publicar en exclusiva en digital. La obra, de apenas 130 páginas en formato ebook, se presenta como un bombón de porciones justas para ser devorado en una única tarde y que entretiene, divierte y, por qué no, convence debido precisamente a la maestría con la que la autora maneja los tópicos. 

Argumento de Fiesta de empresa de Whitney G. 

Savannah Grey es la consejera favorita del adicto al trabajo de su jefe. Y es que el señor West, odiado por todos en la empresa, no es más que un diablo disfrazado de apuesto bombón cuya capacidad de explotación laboral llega hasta el punto de no permitir que sus trabajadores vuelvan a casa con sus familias por navidad. En lugar de ello, Garret West organiza siempre una larguísima fiesta de empresa a gastos pagados que todos sus empleados, sin excepción, odian a muerte. 

Savannah está decidida a escaquearse y salirse con la suya. Así que después de planear la coartada perfecta durante seis meses, decide hacerse la enferma y largarse a Hawai con su hermana Georgia a tiempo para perderse la dichosa celebración. Poco podría imaginarse ella que a Garret West nadie puede darle esquinazo. Y para ser honesta, quizás tampoco quiera hacerlo… 

Una novela cargada de tópicos. ¿Y qué? 

Fiesta de empresa no es la novela romántica que te cambiará la vida. Si antes lo he comparado con un bombón de chocolate ahora me reafirmo, ya que toda la historia es predecible y apasionada sin que por ello deje de ser estupenda y divertida. Whitney G. coge el tropo de enemies to lovers y lo convierte en un romance office de manual en el que ella está demasiado cualificada para su puesto y él es demasiado atractivo sin hacer deporte. En un despliegue de Versace, colonias caras y whiskys de lujo, Savy y el Sr. West orbitan uno alrededor del otro en una tensión sexual claramente evidente que se hace todavía más interesante precisamente por el supremo odio que Savannah le procesa al coprotagonista. 

La novela en dos voces nos muestra la perspectiva de una joven adicta al trabajo que culpa de todas sus desgracias a su jefe. El autodeclarado “Satanás” es en realidad un hombre de manual en un romance office de Whitney: controlador, manipulador y a menudo se pasa tres pueblos intentando “complacer” o “alegrar” a Savannah. También es rico, guapo de narices y arrogante así que… ¡qué demonios! Los protagonistas de Whitney G. darían repelús en la vida real (si no, mira a Jonathan Straham de Mi jefe) pero sobre el papel son excitantes como ellos solos.  

La gracia de la obra está precisamente en que, a pesar de esperarte el desenlace de la misma, el nudo es muy divertido y la introducción de un novio cutre que le pide dinero al Sr. West para invitar a cenar a su novia es simplemente hilarante. Whitney emplea un par de trucos para que Garret resulte simplemente irresistible: el primero de todos ellos es que sus empleados y en especial la protagonista lo llaman siempre Sr. West, lo cual ayuda a sentar una base jerárquica que explota el tropo jefe-empleada. Esta distancia marcada por el apellido lo hace inaccesible, y por tanto misterioso, así que cuando el Sr. West aparece descrito con un chándal y no con su traje habitual es lógico que se nos desate la imaginación. 

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Mientras me seco las botas en las alfombrillas de la entrada veo que Garrett se dirige hacia un representante de Disney al otro lado del vestíbulo. Lleva una gabardina hecha a medida encima del traje de tres piezas, y todas las mujeres a cuyo lado pasa se giran a mirarlo dos veces.

Tengo ganas de chillarles que no pierdan el tiempo porque es un putero, pero me lo reservo para otro día.

Al mismo tiempo, la situación laboral en la que se encuentra Savannah y el resto de los empleados roza la esclavitud. Esto es posible solamente en los Estados Unidos, donde el libre comercio permite que las empresas impongan este tipo de prácticas sin represalias. Pronto la obra acaba convirtiéndose en un nosotros contra el mundo que hace que tomes partido rápidamente por la pareja y que el resto te parezcan gentes del montón con menos empatía que cerebro. 

La falta de control sobre sus emociones y de inteligencia emocional de ambos personajes queda perfectamente patente en cómo ambos emplean el trabajo para huir de un pasado no tan trágico (a diferencia de lo que nos tiene acostumbrado el género) convirtiéndose de esa forma en la definición perfecta de un workaholic. 

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Como tratando de demostrar que digo la verdad, apago el móvil y me lo meto en el bolsillo trasero. Después me pongo una alarma en el reloj para que me avise de cuándo tengo que volver a encenderlo de nuevo.

No te pierdas ni un momento del proceso de lectura de las obras y sígueme en el Instagram de Momoko

Nosotros contra el mundo: opinión del libro Fiesta de empresa

La construcción de los personajes, el ritmo narrativo y sobre todo los continuos saltos al pasado y futuro que realiza la obra están maravillosamente conseguidos, demostrando una vez más que Whitney tienen dominadísimo el arte crear romance office de manual. 

Por si esto no fuera poco, introduce en la obra el recurso de imprimir los emails y mensajes de chat que se intercambian Savvy y el señor West, añadiéndole el detalle de que ambos, sin que el otro lo sepa, cambian su nombre en la agenda en función de cómo se sientan en cada momento. 

La obra es muy divertida, muy apetecible y sobre todo, picante cuando debe serlo. 

Es posible que algunas de las escenas del final queden un poco apresuradas como la resolución del conflicto de la prima de Savvy o la confesión sobre el pasado del Sr. West, pero a pesar de ello la obra es realmente divertida, entretenida y apasionante. Al fin y al cabo a Whitney G. no le pedimos que revolucione nuestro mundo, solo que haga que nos tiemblen las piernas. 

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