Border top left cut image
Border middle left cut image
Border bottom left cut image
Border middle right cut image
Border bottom left cut image
Logotipo de momoko.es

Buscar en Momoko

Book cover

La chica salvaje

8

Una novela exquisita, una oda a la naturaleza y a lo salvaje Durante años, los rumores de la existencia de la Chica Salvaje han perturbado la vida de la pequeña localidad de Barkley Cove, un tranquilo pueblo de pescadores en Carolina del Norte. Abandonada a los seis años, Kya es una joven sensible, inteligente y de una belleza insólita que ha sobrevivido en soledad en las marismas, con la naturaleza como única amiga. Es una superviviente nata. Su solitaria vida se complica cuando un hombre aparece asesinado en el pantano y la acusan del crimen. Entonces, todos sus misterios saldrán a la luz. Una magistral novela que nos habla de los secretos del ser humano, las pulsiones que nos mueven y la verdadera naturaleza del amor y del odio.

Lo más leído del libro

La chica salvaje, resumen del libro de Delia Owens
La chica salvaje, crítica de un libro enternecedor con olor a marismas
La chica salvaje, crítica de un libro enternecedor con olor a marismas

Mamá siempre miraba atrás desde el camino al cruzar la carretera, y alzaba un brazo para saludar con la mano; luego se metía por el sendero que serpenteaba entre bosques y ciénagas y lagunas con espadañas, y por allí -si la marea lo permitía- llegaba a la ciudad. Pero ese día siguió andando, tambaleándose por los baches. [...] Una pesadez tupida como el algodón le oprimía el pecho mientras volvía a los escalones para esperarla.


Él bajó de su barca y le ofreció una mano abierta de largos dedos morenos. Ella dudó: tocar a alguien significaba entregar una parte de su ser, una parte que nunca recuperaría.


Ella estaba allí movida por la simple esperanza de estar con alguien, de ser deseada, de que la tocaran. Pero esas eran manos apresuradas que solo tomaban, que no compartían ni daban.


La oscuridad tenía un olor dulzón, el aliento terroso de ranas y salamandras que habían conseguido llegar al final de otro día de apestoso calor. La marisma se acurrucaba en ella misma con la neblina, y se durmió.


¿Por qué debía ser el herido, el que aún sangra, quien carga con la responsabilidad del perdón?


El amor debe ser libre para vagar, para llegar a su costa elegida y respirar.
 


—Necesitas amigas, cariño, porque son para siempre. Sin juramentos. Una camarilla de mujeres es el lugar más tierno y fuerte de la Tierra.


Afrontémoslo, hay veces en que el amor no sale bien. Pero incluso cuando es un fracaso, te conecta con otros, y, al final, eso es lo único que te queda: las conexiones.
 


La devoción de Tate acabó por convencerla de que el amor humano es mucho más que las peculiares conductas de emparejamiento de las criaturas de la marisma. Pero la vida también le había enseñado que ese antiguo gen de la supervivencia seguía presente de forma indeseable entre los recovecos y entresijos del código genético del hombre


Kya sabía que la mancha roja en el pico de una gaviota es algo más que decorativa. Solo cuando las crías picotean en ese sitio, el padre les entrega la comida que ha capturado para ellas. Si la mancha roja es tan poco visible que las crías no la picotean, el padre no les da de comer y mueren. Hasta en la naturaleza, la paternidad es una línea más fina de lo que uno cree.


Los cuervos guardan los secretos tan mal como el barro; en cuanto ven algo curioso en el bosque, lo cuentan a todo el mundo.


La chica salvaje, resumen del libro de Delia Owens

Delia Owens

Author portrait
+otras personas involucradas
Traducción: Lorenzo Díaz

Iamge from momoko instagram feed
Iamge from momoko instagram feed
Iamge from momoko instagram feed
Iamge from momoko instagram feed
Iamge from momoko instagram feed
Iamge from momoko instagram feed