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NOTA: 9

La isla de Caravaggio de Dativo Donate es mi nueva obsesión histórica

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Do...


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Imágen destacada - La isla de Caravaggio de Dativo Donate es mi nueva obsesión histórica

Escondido tras un bastidor, pincel en mano, desaliñado y asqueroso, Michelangelo Merisi Caravaggio cambió para siempre la forma en la que mostraba a las divinidades y santos de la Iglesia Católica. La historia, durante muchos años, lo ha proyectado como un genio incomprendido. Por suerte, obras como La isla de Caravaggio de Dativo Donate, aparecen por fin para arrojar luz a la vida de un hombre pendenciero, borracho y propenso a la violencia que desafió con su arte a cuanto poderoso insistía en protegerlo. 

Argumento de La isla de Caravaggio 

Siglo XVII. El pintor Michelangelo Merisi de Caravaggio y su inseparable compañero Petronio Toppa huyen de Roma después de haber matado a uno de los hermanos Tomassoni durante una burda pelea en una taberna por una mujer. Desconfiados, heridos y hambrientos, intentan llegar a Nápoles sin levantar sospechas. 

Lo que ninguno de los dos se esperaba era que la fama de ser uno de los mejores pintores de Italia precedía al rufián de Caravaggio. Pronto ambos se verán envueltos en las ambiciones de un grupo de hombres extremadamente poderosos:  el maestre de Malta, decidido a atraerlo a su isla con el fin de controlarlo y hacerse con la fama que obtendrá de forma pasiva por tener a Caravaggio a su lado; Ottavio Costa, un acaudalado banquero genovés que busca convertirse en el mecenas del pintor; y un extraño caballero venido de Praga muy bien relacionado con el emperador holandés. 

Pronto, Michelangelo Merisi de Caravaggio se dará cuenta de que no es más que una pieza que los poderosos se disputan a costa de su salud y que su vida depende de cuán contento tenga a sus patrones. Especialmente, ahora que tres sicarios enviados por los Tomassoni de Roma lo persiguen para matarlo como a un perro en un callejón… 

Uno de los cuadros que salen en La isla de Caravaggio
Salomé con cabeza de San Juan Bautista'

Una obra extraña, apasionante y muy cinematográfica. 

La isla de Caravaggio es toda una rareza literaria. La obra, finalista del X Certamen de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, pivota alrededor del estrafalario e imprevisible personaje de Caravaggio. De esta forma, Dativo Donate realiza un auténtico y contradictorio ejercicio narrativo a lo largo de la novela, jugando con la atención del lector tanto en lo formal como en lo estructural. 

Así, el libro se centra en la figura de Merisi Caravaggio, el gran pintor de los siglos XVI y XVII, y sin embargo, nunca se lo muestra a él como protagonista. En su lugar, la novela va girando alrededor de los poderosos que quieren hacerse con su fama y prestigio, de los hombres que lo buscan para captarlo para otros amos y señores, de los que lo aman y lo protegen y de los que lo quieren bien muerto. El libro se carga de esta forma de un sinfín de personajes carismáticos, cada uno con sus propios títulos, rencores y motivaciones, que van saltando y desapareciendo de la obra en un caos que plasma perfectamente el tipo de vida que llevaban los napolitanos y malteses de aquella época. 

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Muchas desventuras comienzan en una mesa con varios hombres poderosos alrededor de ella. Cuanto mejor sea la mesa y más poderosos quienes la rodean, peores serán las desgracias que preparen. Con frecuencia, para quienes menos se lo esperan. 

Y es que La isla de Caravaggio parece extraída de un guion de Guy Ritchie. Así, el foco y la atención de la narración van pasando de una escena a otra, presentándonos a personajes variopintos salidos de los bajos fondos de Nápoles y Malta, que van apareciendo y desapareciendo como burbujas en una copa de lambrusco. Estos personajes, salidos de un amplio abanico de contextos y ambientes, se van entrecruzando, enfrentando, hiriendo y molestando de forma recurrente, de manera que como lector, una vez superas las confusas primeras páginas, tienes una perfecta idea de dónde está cada uno de los personajes y qué posición ocupan en la isla de Malta en la que está confinado Caravaggio. 

Los personajes de Dativo Donate son plásticos y carismáticos y, sobre todo, tienen claro qué es lo que desean en todo momento. Desde el banquero genovés Ottavio Costa, que cree que puede comprar a cualquiera bajo amenazas o con dinero, hasta Alof de Wignacourt, obsesionado con buscar cualquier forma, aunque sea poco ortodoxa y contraria a las buenas costumbres de la época, por retener a Caravaggio. Todos y cada uno de los personajes se muestran atados a sus convicciones, a un lugar, a una vida y costumbres, y proyectan sus ideales hacia fuera, convencidos, como en la vida real, de que todo el mundo debe pensar como ellos. Así, veremos a Amador, médico obsesionado con aleccionar a su hermano pequeño de que deje el camino de las armas; o a Clearco de Cavalcabó, que insiste en aleccionar a quien quiera oírlo sobre la pobreza artística de Caravaggio. 

Fotografía de Momoko leyendo La isla de Caravaggio en un restaurante
Fotografía del libro La isla de Caravaggio de Dativo Donate
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—¿No son admirables? 

—Hábilmente ejecutados, si acaso. Insisto: ese pintor es un bravucón con un pincel. Desafía al espectador. Le muestra un cuadro irreprochable en el que exhibe algún extremo de su técnica, más algún detalle impropio que ha de tragarse velis nolis. 

La mayor parte de los personajes presentes tienen un cometido, ya sea propio o impuesto por los poderosos: controlar a Caravaggio y conseguir que se pliegue a su voluntad. Sin embargo, Merisi es como el viento: impredecible, tortuoso y en ocasiones espectacularmente destructivo. El lombardo se comporta la mayor parte del tiempo como un perro enjaulado, en busca de camorra y alcohol y completamente indiferente a los deseos de los poderosos.  En ese sentido, Dativo Donate muestra de una forma simplemente sublime cómo el honor y la apariencia lo son todo para los personajes de la obra: desde el más poderoso banquero, tomado a menos por salir incorrectamente vestido a recibir a un visitante; al efecto que tiene una toquilla sobre la cabeza de una mujer por las calles de Malta.  

Todos y cada uno de ellos dependen de la recomendación, poder y favores de los poderosos y, al igual que la Italia más mafiosa, el tráfico de influencias están a la orden del día. Así, veremos cómo tratan a uno o a otro de manera diferente dependiendo del tipo de ropa que lleven, de quién los proteja o de su apariencia. En medio de un mundo sometido por las convenciones estéticas y sociales, Caravaggio se comporta como un vagabundo, lleva siempre la ropa rota y el pelo mal cortado y le importa bien poco lo que opinen de él, siempre y cuando no se lo digan a la cara. Sus recurrentes cambios de humor, sus accesos de una paranoia sumamente justificada y su propensión a la violencia aparecen perfectamente retratados por el autor a través de los escasos diálogos con los que cuenta el pintor, pero, sobre todo, gracias a las reacciones de la gente que lo rodea. 

El autor se cuida asimismo de desmentir algunos de los rumores que más publicidad negativa le daban al pintor como el hecho de que rajó un lienzo frente a un mecenas al ofenderse por sus opiniones; o incluso la idea por todos conocida de que empleaba a muertos robados de hospitales como modelos de algunas de sus obras.  Caravaggio se presenta como un hombre claramente trastornado, que sin duda lo fue hasta para la época. De hecho, los grandes historiadores y estudiosos como el psiquiatra Vallejo Nágera (Locos egregios, 1978) lo diagnosticaron en su momento como un psicópata epileptoide, famosos por tener grandes arranques de agresividad y ser enormemente ordenados y constantes con una obsesión particular (que, en el caso de Caravaggio, era su pintura). 

Un abanico de personajes maravilloso, un retrato del genio apasionante. 

Dativo Donate trabaja de esa forma un abanico de personajes sin duda alguna maravillosos, movidos por sus propios ideales y arrastrados por el devenir de los acontecimientos. En ese sentido, el autor plasma perfectamente las dificultades y el orgullo que sienten las prostitutas de Malta y Nápoles, el gobierno de las mujeres en el interior de las casas o incluso las costumbres barbáricas de la época como el castigo de los treinta y uno para una mujer que hacía las calles en un territorio gobernado por una familia mafiosa sin contar con el permiso del capo; o incluso el hecho de amancebar a una muchacha a un caballero de la Orden de San Juan como parte de un contrato formalizado con los padres. 

Retrato de uno de los personajes más recurrentes en la obra,
Retrato del gran maestre de la Orden de Malta Alof de Wignacourt
Foto del cuadro de la Virgen Virgen de los Parafreneros
Virgen de los Parafreneros: uno de los cuadros polémicos del maestro Caravaggio

El patriotismo y la honra cobran especial importancia en la obra, así como las espadas y las dagas. Los profundos conocimientos del autor sobre la esgrima del momento y las diferentes formas de combatir hacen que en ocasiones los pasajes de los duelos, aunque cortos, resulten algo confusos para un foráneo en el tema, pero al mismo tiempo resultan ser un refrescante repunte a las novelas históricas donde describen de tal forma los golpes con la espada que bien podrían estar sujetando una escoba. 

Lo que está claro es que Dativo Donate no ahorra detalles, no da puntada sin hilo, y lo que en un primer momento te podría parecer un pasaje completamente accesorio o arbitrario cobra sentido un par de páginas más allá. Su narración, aunque densa al principio, es única, y goza de una personalidad sin duda alguna infrecuente. Y es que, a pesar de sus tecnicismos, su lenguaje rebuscado y los largos títulos con los que bautiza a una decena de personajes que al principio no logras situar, los personajes son plásticos y reales y se comunican los unos con los otros empleando todo tipo de palabras malsonantes, insultos y agravios, mostrándose en ocasiones pendencieros y propensos a la batalla en un momento histórico rodeado por el caos. 

Y en medio de toda esta trama de pintores fugados, prostitutas enamoradas y muchachos arrepentidos por haber cedido su espada, el autor tiene tiempo para hablar de investigaciones, de cárceles, de sodomía y de lujos, de presentaciones y de poderosos, de política entre papas y virreyes, de españoles y de piratas malencarados y hasta para introducir una graciosa referencia al capitán Jack Sparrow

Mi opinión sobre La isla de Caravaggio 

La isla de Caravaggio es un rara avis dentro del género. El valor de la obra no solo radica en lo entretenida de leer que es, o en lo mordaz y sarcástico que llega a ser el autor en ocasiones, sino en lo muchísimo que te aporta como lector poder sumergirte en una obra así. De esta forma, mis escasos conocimientos de historia del arte me llevaron una y otra vez a internet en busca del cuadro del que estaban hablando en la novela mientras me iba quedando perpleja ante lo bien que explicaba el autor la ruptura formal y estilística que supuso Caravaggio. 

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—¿Os parece refinado Caravaggio? 

—¿No lo es? 

—A mí me parece un bruto con un pincel —dijo el barón—. No niego su habilidad, pero esos claroscuros violentos, esa manera de emplear los escorzos hasta conseguir que la imagen escape del cuadro y avasalle al espectador… Mirad esos alardes, esos cabellos que casi se tocan, esos pliegues descuidados de los vestidos y sus hilachas.  

Foto de La isla de Caravaggio en la bañera

El estilo narrativo del autor es absolutamente inimitable, y su cuidado por los detalles más nimios con los que construye la acción de los personajes, son realmente enriquecedores. Tras sumergirme en los primeros capítulos y sentir cierta resistencia a la lectura cuando Alof de Wignacourt y compañía entran en escena, pronto me di cuenta de que no podía separarme de la obra. Su forma de escritura, basada en pequeños fragmentos que condensan en sí mismos una acción, hacen que la lectura sea mucho más ligera de lo que parece y que te atrape desde el primer momento. 

Sin embargo, si algo puedo reprocharle a la obra es quizás el precipitado final del arco de la acción principal. Sin ánimo de hacer spoilers, el final de la historia del pintor es quizás demasiado abrupto, y a pesar de ello el libro continúa durante cincuenta páginas prolongando los arcos del resto de personajes dejando una sensación quizás inconclusa sobre el destino de nuestros personajes favoritos. 

De cualquier forma, La isla de Caravaggio se ha convertido rápidamente en una obsesión y en uno de mis libros favoritos de este 2022. Si conoces la obra de Merisi Caravaggio, no puedes evitar darte cuenta de que el escritor introduce escenas descritas de tal forma que uno sabe perfectamente que está inspirando al pintor para algunos de sus cuadros más famosos y la interpretación de los personajes sobre sus lienzos en las diferentes etapas del libro le aporta una dimensión cultural a la magnífica obra. No he podido evitar reírme, llorar y sobresaltarme con las peripecias de Petronio Toppa, al que le deseo una vida feliz alejado de los caminos; y sentir mi orgullo herido con Gaspar de Cos y su espada vieja en las manos.  

Creo que hay pocas obras tan bien documentadas (de hecho el autor aporta un listado bibliográfico con obras que le han servido como referencia, algo que considero que debería ser imprescindible en el género), con tanto carisma y sobre todo tan apasionantes como La isla de Caravaggio. Para mí, todo un acierto y un imprescindible que ha transformado para siempre mi baremo sobre novela histórica. 

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