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NOTA: 9

Gideon, La Novena te abre las puertas a una fantasía muy diferente

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Do...


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Imágen destacada - Gideon, La Novena te abre las puertas a una fantasía muy diferente

El universo en el que se basa Gideon, La Novena, es un lugar oscuro e inquietante basado en la quietud, la espera, la paciencia y los muertos que susurran detrás de las puertas. De esta forma, Tamsyn Muir plantea una tetralogía absolutamente demencial y carismática en el que nigromantes y caballeros de diferentes planetas y mundos se encuentran tras más de diez mil años de silencio por parte de su emperador. 

Argumento de Gideon, La novena

Gideon no pertenece a La Tumba Sellada. O al menos no se parece en absoluto a esas adeptas decrépitas o a los exacerbados e histéricos fieles de la religión que se profesa en ese agujero sombrío. Durante años, Gideon solo ha contado con la compañía de Aiglamene: una anciana entrenadora tocada de la rodilla que la ha enseñado a usar el mandoble; y Harrowhark Nonagesimus, la heredera de la casa y del planeta donde vive. 

Desde que era muy pequeña y su día a día consistía en una tortura y pelea constante con Harrowhark, también conocida como la Reverenda Hija, Gideon sueña con el día en el que pueda escapar de la casa e irse a servir al ejército del Emperador. 

Y por fin, ese día ha llegado. Después de años sufriendo y de planear detalladamente su plan de escape, Gideon ha conseguido falsificar un salvoconducto para largarse de una vez por todas de ese planeta. Lástima que el día de su partida coincidiera con el día en que el Emperador decide enviar a todas las casas la orden de entregar a su heredero y a su caballero para las pruebas de la lictoridad. 

Una obra con fuertes influencias del mundo del anime y los videojuegos; de marcada personalidad y un ritmo pausado. 

Gideon la Novena no se parece a nada que hayas leído dentro del género de fantasía contemporáneo. Su autora, Tamsyn Muir, cuenta con un estilo narrativo grandielocuente, oscuro y remarcado que demuestra lo mucho que se divierte a la obra de ensalzar situaciones cotidianas y darle a toda la obra ese cariz religioso y fanático que tan bien le queda al libro. De esta forma, Gideon la Novena se retuerce entre unos opresivos brazos que reflejan el mundo que rodea a sus protagonistas: un mundo cargado de secretos, donde no puedes evitar sentirte muy pequeña y controlada y en el que Gideon está claro que no encaja. 

Interpretación de Harrowhark por Badasserywomen 
Gideon por Taters Ash

La primera parte de esta tetralogía empieza con un contundente golpe sobre la mesa a través de un combate más que épico entre las dos protagonistas del libro: Harrowhark, una nigromante capaz de levantar esqueletos de cuerpo entero a partir solo de una falange de hueso; y Gideon Nav, una combatiente de mandoble. Esta primera y encarnizada lucha deja muy clara la plasticidad de la obra. Y es que todo, en Gideon la Novena, tiene un componente fuertemente cinematográfico: los nigromantes, vestidos de un negro riguroso y con maquillaje de calavera, sudan sangre en el transcurso de sus artes mágicas, provocando que su máscara se deshaga con pequeños regueros rojos y pegajosos que le caen de los lacrimales. La Novena está obsesionada con mantener las apariencias y que la imagen de una tumba, siempre cerrada, siempre controlada, se mantenga a lo largo y ancho del universo. Frente a sus habitantes: gente anciana, enferma, gris y pálida, acostumbrados a comer nabos de nieve fríos y a rezar prácticamente todo el tiempo que pasen respirando, nos encontraremos a Gideon.Gideon no pertenece a esa casa y todo en ella será un continuo recordatorio de cómo la rebeldía adolescente del hogar que la vio crecer la ha convertido en una mujer deslenguada, cínica, sarcástica y sobre todo, atrevida, cuyo simple color de ojos y cabello (dorado y rojo, como el sol), la diferencian del resto. 

El comienzo de la obra hace especial hincapié en la soledad que se siente al crecer en una casa sin ningún otro apoyo físico o moral, donde continuamente te recuerdan que no eres bienvenida y que no encajas. Gideon, pelirroja, enorme, musculada, destaca entre un montón de acólitos delgaduchos y silenciosos. Así, las estupideces que comete o dice la protagonista en las primeras páginas hacen que pronto te sientas identificada con ella, con su sentimiento de no pertenencia y con la esperanza que la inunda por llegar a un lugar mejor. 

La nigromante principal de la casa, Harrowhark, no se queda atrás en cuanto a carisma. La Reverenda Hija, en su arrogancia y narcisismo, se muestra cargada de odio y de un resentimiento tal hacia todo el mundo, que sorprende y enamora desde su primera aparición. Harrowhark cumple con el arquetipo de la joven se autodestruiría con una sonrisa en la cara si eso sirviera para probarle a sus enemigos que se equivocan, y sus intervenciones en la obra siempre son sarcásticas, crudas, directas y, como todo en la tumba sellada, cargadas de dobles sentidos y de misterios. 

Gideon y Harrow por Denimcatsifsh
Gideon La Novena. Autor desconocido 
Gideon y Harrow por Mashe

La llegada a la Morada Canáan y el ritmo narrativo de la historia 

La historia arranca realmente con la llegada de Harrowhark y de Gideon, convertida en la caballera forzosa de su nigromante, al hogar donde se supone que estos tendrán  que estudiar para alcanzar la lictoridad. 

La Morada Canáan, el lugar donde transcurre prácticamente toda la acción de la novela, se encuentra en un estado de decrepitud asfixiante. Si La Tumba Sellada ya aparentaba caerse a pedazos, la casa del Emperador se muestra todavía más antigua. Todo en el interior de este sagrado templo recuerda a un sueño en el cual entras por error en una clase mucho más avanzada de lo que deberías en la universidad: el Preceptor de la morada no tiene respuestas a las preguntas de lo nigromantes sobre cómo alcanzar la lictoridad, pero estos inmediatamente se ponen a buscar pistas en una especie de battle royale nigromántico donde todos desconfían de todos sin una causa aparente. 

La autora emplea entonces el falso voto de silencio de Gideon para presentarnos a unos personajes muy plásticos y estéticos que parecen salidos de un anime japonés: los nigromantes y caballeros de las restantes siete casas. Así, Tamsyn Muir crea cada casa bajo un concepto general que define por completo a las parejas que la presentan: la séptima es bella pero peligrosa, la sexta son racionales y comedidos con sus acciones, la segunda arrogantes y violentos… etc. Esto permite minimizar el hecho de que el lector se pierda por momentos, ya que la gran cantidad de personajes que interactúan con Gideon estos primeros capítulos y los mil nombres que recibe cada uno dependiendo de sus títulos, o apodos hace que el glosario de personajes que Nova ha incluido al comienzo de la obra sea muy socorrido. 

Cada casa presenta personajes enormemente carismáticos compuesto por un tándem opuesto, que no antagónico. Sus imágenes tan plásticas y coloridas se oponen al mundo en negro y gris del que viene Gideon y nos permiten imaginarnos y diferenciar a cada integrante de una forma rápida y sencilla. Así, el joven y tímido nigromante de la cuarta, Isaac Tettares, cuenta con la extrovertida e hiperactiva de Jeannemary Chatur como su caballero; Dulcinea, la nigromante de la séptima: débil, frágil y preciosa, va acompañada de una mole de carne enorme y agresiva llamada Protesilaus; y las hermanas Tridentarius, bellas y preciosas nigromantes de la tercera, se protegen gracias a un caballero arrogante y egocéntrico. 

Harrowhark y su armadura de hueso, por Taterash

Cada pareja representa a una casa y cada casa rinde tributo y sirve al Emperador de una forma específica. Se han preparado durante toda su vida para representar a su planeta no solo en conocimientos o valor, sino también en capacidad de lucha y combate. Todo esto se vendrá abajo cuando, diez mil años después de la resurrección del emperador, reciben una improvisada y apresurada carta que los convoca en un planeta aislado e incomunicado sin más instrucciones que “buscaos la vida para descubrir cómo hace todo ese tiempo, el emperador y sus ocho seguidores consiguieron la inmortalidad”. Será este momento en el que se muestren las verdaderas caras de los nigromantes: seres retorcidos y desconfiados que rápidamente buscarán alianzas, combatirán entre ellos y se pondrán la zancadilla con la intención de ser los primeros en alcanzar la lictoridad. La falta de pistas y de indicios, sumado al hecho de que Harrow y Gideon se odian y ni siquiera se hablan, acaba sumándole más confusión, secretos y conflicto a un libro en el que empiezan a aparecer cadáveres cuando tú creías que todo el mundo estaba muy ocupado tomando el té. 

El único camino que Harrow parece descubrir, y con ella otros nigromantes como el carismático e inteligente Pallamedes Sextus, Dulcinea, etc. es la necesidad de bajar a los sótanos y abrir puertas cerradas amparándose de llaves únicas. Pronto, la lectura de la novela empieza a parecerse cada vez más a un videojuego de rol muy entretenido donde nuestro main (Gideon, espadachina), se suma a un support (Harrowhark, hechicera), para ir cumpliendo misiones, desafiando a bosses y afianzando una relación que pronto se convertirá en lo único que te anima a levantarte por la mañana. 

Interpretación de Harrowhark. Autor desconocido 

La relación de servidumbre entre caballeros y nigromantes

El arco central de Gideon la Novena es mucho más calmado, tranquilo y reflexivo que el resto de la obra. Tamsyn Muir se toma su tiempo para que conozcas a toda la galería de los personajes y tampoco se ahorra ningún detalle describiendo pasillos, laboratorios, zonas de aprendizaje, en comedores o rutinas. Todo esto hace que la obra se saboree mejor lentamente, sin tener ninguna prisa por completarla. Además, le permite a la autora introducir mejor ciertos conflictos y puntos de roce que hacen de esta obra algo más complejo de lo que parece. Por ejemplo, la compleja relación y tensiones entre nigromante y  caballero. Esta aparente relación idílica de compenetración se convierte con facilidad en el libro en una relación de servidumbre, esclavitud y dependencia. Los caballeros sirven en todo momento a sus nigromantes, duermen en un catre a sus pies e incluso funcionan de “batería” para que sus compañeros puedan succionar su alma o energía vital en pos de su finalidad. Sin embargo, conforme la obra avanza vemos la complejidad de carácter de estos caballeros, los cuales a pesar de permanecer silenciosos y parecer esclavos sin voluntad siempre tienen un honor escondido que a menudo entra en conflicto con las decisiones de sus propios nigromantes. Será en este momento en el que los señores de lo oscuro, conversadores de fantasmas y levantadores de muertos parezcan niños caprichosos debido a su inseguridad y obsesión por no mostrar debilidad delante del resto de nigromantes. 

El wordbuilding de la obra no puede estar más trabajado. Sin entrar en detalles ni spoilers innecesarios, es necesario comentar que Tamsyn Muir llega incluso a generar ciertas pistas sobre valores éticos y morales dentro del tipo de magia que emplean los nigromantes para realizar el levantamiento de huesos o el resto de talentos de los que poseen. No queda clara, de cualquier forma, el funcionamiento de la “magia” aquí. La autora se limita a explicar lo que pueden o no hacer con las fuerzas de las que poseen los nigromantes, a explicar que extraen su fuerza de fuentes de “tanatoenergía” (una suerte de maná) y a romper todas las barreras y limitaciones en cuanto aparecen bosses de primer nivel. 

En su defensa hay que añadir que el libro está cargado de secretos, confusiones y dobles sentidos y que raras veces explica las cosas. Forma parte del misticismo de la profesión de nigromante extraído de la Tumba Sellada. 

Mi opinión sobre Gideon la Novena 

Hay libros que no merece la pena apresurarlos e intentar saltar de un punto de tensión a otro y sin duda, Gideon la Novena es uno de ellos. Tamsyn Muir crea un universo de tal carisma que cuando metes los pies en su interior y comprendes que, como en la vida real, hay días en los que no pasa nada y otros cargados de pérdida y sorpresa, este te atrapa para siempre. 

La relación entre Harrowhark y el resto de nigromantes es absolutamente deliciosa; pero es la construcción del personaje de Gideon el que logra que, como lector, sientas una tendencia vertiginosa a empatizar con ella. Cómo Gideon se siente abandonada e incapaz de procesar cualquier tipo de sentimiento afectivo; cómo se rodea de otros como ella, consciente de sus carencias para comunicarse; y sobre todo, su desesperada necesidad de huir de un hogar tóxico que la empujó al borde del desastre.  

Gideon la Novena apesta a sulfuro y a musgo, a polvo y maquillaje corrosivo y cuenta con una plasticidad textual, grandilocuente y poderosa que la diferencia de otras obras de fantasía existentes. ¿No decíais que todo en el género se parece? Pues por fin tenéis la oportunidad de leer algo que durante mucho tiempo estuvo escondido detrás de una tumba sellada.

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