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Cartas en el asunto: reseña del número 33 de Mundodisco

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo....


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Cartas en el asunto es el primer volumen de la considerada saga de Húmedo von Mustachen de la colección Mundodisco creada por Terry Pratchett. Esta saga se compone, por orden de los tres siguientes volúmenes: Cartas en el asunto, Dinero a mansalva y, por último, A todo vapor. Esta pequeña novela se ambienta en Ankh Morpork y nos traslada a la fascinante vida de un estafador que, por obra de un ángel, acaba convertido en un Jefe de Correos. 

Argumento de Cartas en el asunto 

Húmedo von Mustachen está tan acostumbrado a cambiar de nombre y de identidad allá adónde va que hacía muchos, muchos años que no pronunciaba su nombre en voz alta. Sin embargo, conforme se acerca la mañana en la que por fin van a ahorcarlo, acusado de robo de 15 000 dólares, su buen humor y su optimismo se va ensombreciendo bajo el apodo de Albert Relumbron. 

Y es que Húmedo es un estafador, y además uno de los buenos. Su única ocupación a lo largo de su vida ha sido engañar a ilusos de pueblos haciendo pasar cristal por diamante, entregando divisas y cheques falsos en los bancos o a través de juegos de damas. Ratero, falso y sobre todo, mentiroso por vocación, Húmedo verá cómo su vida acaba de la mano de una soga en un patíbulo de Ankh Morpork, esperando hasta el último segundo a que un tirano o un ángel lo salven. 

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La magia en lo ordinario y el humor inglés 

 Terry Pratchett es el maestro incomprendido y uno de los grandes escritores que generan reacciones binarias a lo largo del mundo de la llamada “literatura de género” (que no es otra que el género de fantasía, pero oí que la llamaban así varias veces en el festival Celsius y me pareció un término pretencioso, extraño y al mismo tiempo muy adecuado para una reseña de Mundodisco). La gracia del propio autor radica en las entrañas del humor inglés: es serio y al mismo tiempo absurdo, refinado y retorcido a la hora de usar un lenguaje que va navegando desde los más bajos fondos hasta las cotas terminológicas más elevadas. 

Es simplemente genial, pero ya os avisamos que no es para todo el mundo. 

Nuestra recomendación más seria y firme sería que os hiciérais con un libro de Mundodisco en vuestra biblioteca más cercana y que probárais a leer un par de páginas. Si no estáis riéndoos a carcajadas y con una sonrisa de oreja a oreja después, entonces es que Terry Pratchett no es para vosotros. Qué se le va a hacer. Nadie os va a juzgar. Es como al que no le gusta el té: un bárbaro sin corazón. 

 

Porque la magia de Pratchett es hacer libros sobre carteros, guardias y policías, sobre jóvenes contables capaces de atravesar la bota de un hombre con un zapato de tacón y sobre gólems cuyo corazón es un reflejo de las reacciones del propio lector. Pratchett habla de la homeopatía y la naturopatía añadiendo explosiones en viejos calzones, añade al ratero siempre una simpatía natural que te hace empatizar con él y juega con las cosas más banales y aburridas de la monótona vida cotidiana envolviéndolas con la magia de Mundodisco. 

A lo que quiero añadir un pequeño epígrafe: si quieres saber por esta reseña si Cartas en el asunto es la obra con la que empezar a leer Mundodisco entonces te aseguro que es una maravillosa forma de meter las fauces en este universo. Si por el contrario quieres saber un poco de qué va la cosa y si merece la pena, déjame que te recomiende que dejes de leer. Mundodisco es un salvaje páramo urbanita que has de descubrir y explorar completamente virgen. Leer más acerca del tema te arruinará ligeramente la diversión. Tú hazme caso, llevo más de quinientas reseñas escritas y, aunque mi apellido no es Buencorazón, hago justicia a la responsabilidad que me han dado. Consigue este libro cuanto antes. Y no hagas más preguntas. 

Para todos los que no tengáis corazón y no os importa que os destripe Cartas en el asunto, lo que significa y otras razones que no incluyen spoilers (aunque sí aspectos esenciales de la trama) hasta el apartado donde pone literalmente “warning spoilers”, podéis seguir leyendo. 

La banalidad de un Director de Correos convertido en algo grandioso 

La grandiosidad de Pratchett se basa en dos puntos geniales: el primero es su dominio del lenguaje, el cual desdobla y retuerce en función del personaje haciendo que el lector sepa perfectamente quién está hablando sin la necesidad del apunte obligado en cada conversación y que el traductor encargado sude sangre (pero sarna con gusto no pica, o al menos eso dicen).

El Maestro Cartero Ardite y Stanley utilizan un lenguaje completamente diferente que los identifica en cualquier momento; Húmedo y Asidor Doropel dominan la dialéctica mejor que cualquier gran político o vendedor de marketing e incluso nos encontraremos con deformación de la propia forma de escritura: el Señor Pistón Acentúa Cada Frase Usando La Mayúscula Para La Primera Letra De Todo Lo Que Dice; mientraz que el Igor del zeñor Doropel no zabe o no le intereza uzar apropiadamente las “ezez”, laz cualez convierte en zetas. 

Incluso los personajes le dan su toque poniendo en cursiva ciertas palabras de sus diálogos para darle un énfasis no tan violento y visceral como una negrilla pero sí lo suficientemente remarcable como para pararte y sentir su importancia en el contexto. 

Las palabras cobran vida literalmente en esta novela de carteros, generando un universo esotérico en el que los sustantivos y adjetivos son el dios de estafadores como Húmedo y Asidor, los cuales se ven rendidos siempre a su encanto, provocando que los grandes personajes inteligentes de la trama se conviertan, de una forma u otra, en contendientes de un ajedrez dialéctico.

 

Lord Vetinari, frío y calculador, extremadamente complaciente para ser un tirano y cruel para ser un gobernante, muestra su cara más simpática demostrando que no hay buenos ni malos en Ankh Morpok, sino solamente personas indebidamente empleadas y supervisadas y otros a los que no se les puede echar el guante de forma sencilla. Su hermetismo sobre su forma de pensar y su desgarbada idea de la libertad son precisamente el tema central sobre el que orbita el personaje y que le da a Húmedo la ilusión de que puede (o no) salir vivo de su propia condena. 

Tras sobrevivir a su propio ajusticiamiento, Húmedo von Mustachen acaba aceptando de una forma más que forzada (a cambio de su propia vida) el trabajo de Director de Correos y en su misma oficina descubrirá enormes pilas de cartas apiladas y sin entregar que literalmente cobran vida por las noches debido al poder de las palabras que no han sido entregadas.  

La segunda gran palanca mágica de Pratchett es la construcción de personajes. Húmedo es sin duda uno de los mejores personajes masculinos con el que nos encontraremos jamás: un hombre rubio que pasa desapercibido y que, para colmo, tiene un nombre de lo más ridículo. Crear personajes ridículos y hacer que nos los creamos forma parte del talento de este genio de autor. No hay nada menos creíble y menos aceptable como un estafador que genera confianza como un maldito pirata con una pierna de palo y una cacatúa sobre el hombro, pero Asidor es tan serio y el resto de la sociedad de Mundodisco lo trata con tanto respeto, que no puedes más que aceptarlo como uno más. 

Mundodisco y Cartas en el asunto insisten en que todo lo que el mundo crea, es real: ya sea una mentira, una escoba voladora o un mafioso empedernido que asesina a gente, no importa mientras la gente tenga esperanza. 

Los clacs y la informática: los técnicos son informáticos 

Sin ánimo de generalizar en ningún momento, es remarcable lo similares que son los clacs y sus técnicos a la informática moderna. Húmedo llega a admitir que la gente sería incapaz de vivir sin la inmediatez de la información que ofrecen los clacs al igual que nosotros no podríamos concebir una vida en la que todo no esté conectado. 

Los técnicos de las torres, con su lenguaje complejo y cargado de tecnicismos aparentemente sin significado, su forma de pensar analítica y lógica, su juventud atraída por la información y sobre todo, su pasión por la forma de funcionar del Gran Tronco, son realmente similares a los informáticos modernos. El Gran Tronco es una forma preciosa y creativa de cómo se vive la era de la información en Mundodisco: a través de enormes artefactos que nunca funcionan del todo bien (como todo en Mundodisco), con grandes pérdidas y personajes variopintos pero altamente motivados que no dejan que las cosas acaben de derrumbarse del todo.  

La novela, al mismo tiempo, realiza una sátira del capitalismo corrupto moderno, de la burocracia lenta y empantanada, de la inutilidad de la justicia (siempre que no sea para perseguirte a ti) y sobre todo de la gran cantidad de matices que tiene el mundo en función de la óptica con la que te dirijas a él. Y en mitad de todo ese sinsentido, de piratas malvados y carteros buenos, de aterradoras funcionarias de la oficina de correos y de mujeres que saben como los ceniceros, Pratchett introduce frases de una brillantez providencial que hacen que te pares un segundo y descubras que, vaya, sí, estás leyendo acerca de una oficina de correos pero el mensaje está construido sobre cimientos sólidos y firmes. 

Era bonito ver que las venerables tradiciones de intolerancia idiota pasaban de padres a hijos, como una herencia de la peor clase. 

Mi opinión sobre Cartas en el asunto 

En este punto de mi vida, para qué voy a mentiros. Cartas en el asunto ha abierto un agujero en mi corazón y en mi vida que pocas veces he tenido la ocasión de experimentar. Lo he leído ya varias veces antes de realizar esta reseña. La primera de todas ellas, y no me molesta admitirlo, fue mientras desarrollaba el segundo puesto de trabajo que ocupé en toda mi vida y que me prometía un épico ascenso hasta un mundo de felicidad y autosatisfacción y que se convirtió en un torrente de tristeza, depresión y muchas ganas de tirarme al río. 

En ese momento en el que nada era capaz de hacerme feliz, delgada como un áspid, Cartas en el asunto cayó en mis manos y me hizo darme cuenta de algo: no importa qué pase o adónde vaya, siempre tendré a Terry Pratchett y a Mustachen a mi lado. 

Ahora más recuperada, he de confesar que Cartas en el asunto es una novela simplemente redonda. Desde la primera página consigue sorprenderte con quiebros, giros y trompos de argumento y de guion en la que todo parece perdido y eres capaz de creerte que todo lo malo puede llegar a pasar. 

La novela está cargada de personajes carismáticos, un argumento endiabladamente bueno y una atmósfera increíblemente mágica desde principio hasta el final. Créeme, merece la pena tomarte tu tiempo para leerla con calma. No tienes prisa. Al fin y al cabo, no tienes que llegar mañana a Genua. 

WARNING, SPOILERS HERE 

Y, demonios. Qué buen final. Como diría Húmedo, Asidor Doropel era un hombre que tenía estilo, incluso a la hora de morir. 


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La Insomne

Jefa de redacción y fundadora de Momoko.es

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Doy clase de diseño, subo vídeos a Youtube, trabajo de jefa de proyectos en @pululart y escribo artículos para @mundogamers y @gameit_es. Momoko es mi pequeño proyecto y lo quiero con todo mi corazón.


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Sobre Terry Pratchett

Terry Pratchett está considerado como uno de los mayores escritores de fantasía y ciencia ficción contemporánea. Creador de la popular saga Mundodisco, ha recibido una gran cantidad de premios y condecoraciones que no llegan a hacerle justicia al universo creado por este maestro. Además de Mundodisco, escribió numerosas novelas  juveniles, relatos cortos y guiones para las adaptaciones televisivas de sus novelas. Sus obras se han traducido a más de 35 idiomas. 

LIBRO

10

Portada libro - Cartas en el asunto
Húmedo von Mustachen, artista de las estafas, los timos y las apuestas fraudulentas, debe elegir entre la muerte y la vida. O lo que es lo mismo, entre pensar unas famosas últimas palabras de camino a la horca, o aceptar la oferta de lord Vetinari de modernizar el moribundo servicio de correos de Ankh-Morpork. Pasar de la honrada delincuencia a trabajar para el gobierno... hum, difícil decisión.
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