Hola, tengo algo que contar(te), en nombre de muchas, en nombre de todas, en nombre de ellas.
No soy Begoña, no soy Patricia, ni Eilen, ni Nala… ni siquiera recuerdo mi nombre.
Soy todas ellas..., no soy ninguna.
Este es un baile de letras de colores y sueños rotos, de palabras bajo la piel que se gritaron con dolor, de días grises donde la lluvia paliaba el miedo, de cartas a la mujer que llora y se recompone, de amores de instituto truncados a golpe de odio, de ropas que deben tapar el cuerpo alegre y vivo, de voces calladas durante siglos de historia, de igualdades que son reales entre las personas, de fotografiar sonrisas, de sacrificios de vidas y trabajos que son la rueca que mueve el mundo, de vientres vacíos y mares de esperanza.
Esto no es un libro de relatos terminado, es la voz de las mujeres que no contaron, que no existieron, que silenciaron.
El final lo escribes tú.
De ti depende que el título se convierta en realidad.
Todas contamos.
May Boeken es vasca de nacimiento y de corazón, apasionada de la lectura romántica y especialista en marketing de profesión. Debutó en el mundo editorial con la bilogía Everlasting Woundcon Phoebe Romántica, la primera parte de la cual fue nominada a Mejor Novela New Adult Nacional en los Premios Rincón Romántico 2018). En su tiempo libre, además de gritar y cantar rock a todo volumen, participa en el podcast Gintonizadas con otras autoras del género romántico.
¿Quién escribió este libro? Conoce a Inma Cerezo
Inma Cerezo llegó a la literatura desde una formación alejada de las letras: estudió Relaciones Laborales y, según cuenta en su propia web, durante mucho tiempo pensó que su pasión por escribir jamás se convertiría en una profesión. La novela romántica terminó por empujarla a darle una oportunidad a las historias que imaginaba, convencida de que podía compartir con otras lectoras esa particular fascinación por los amores literarios.
Su primera incursión fue Goleters Luna de Lenten, una historia de romance paranormal que escribió en 2011 y que volvió a editarse en 2016. El componente fantástico de esta primera obra permite situar sus comienzos en una vertiente de la romántica que hace convivir las emociones y los vínculos personales con mundos alejados de la realidad cotidiana, una fórmula de larga tradición dentro del género.