
El trono está en juego.
El imperio está en peligro.
Todo empieza con un asesinato.
Tras veinticuatro años de reinado, el emperador Bersun ha decidido abdicar. En pleno verano, siete aspirantes se enfrentan para ocupar su lugar: guerreros, estrategas y mentes brillantes, cada uno marcado por un animal sagrado. Un octavo contendiente se revelará cuando las pruebas ya hayan comenzado.
Pero antes de que el juego de poder llegue a su desenlace, uno de ellos aparece muerto.
La investigación del crimen recae en Neema Kraa, una erudita tan brillante como excéntrica, cuya búsqueda de la verdad la arrastrará a un laberinto de intrigas, ambición y fuerzas oscuras. Si Neema tiene éxito, podría acabar ocupando el trono… lo desee o no. Si fracasa, su destino será la muerte, y con él, la caída de todo un imperio.
El inicio de la deslumbrante trilogía de fantasía que ha seducido a millones de lectores.
Si lo piensas en frío, The Raven Scholar no reinventa el género: tiene pruebas que deben superar los contendientes, personajes que encajan de forma aproximadamente certera en los arquetipos de héroes y arcos de redención para todos los cretinos que van apareciendo al comienzo de la obra. Y sin embargo, tampoco sabría decir por qué me ha obsesionado a niveles inesperados (sí sé por qué, adoramos a los Ocho, especialmente al Cuervo y al Zorro). The Raven Scholar plantea una novela perfectamente entrelazada, que se toma en serio a sí misma, llena de debates morales y con personajes en absoluto planos que van saliendo de las dificultades como van pudiendo.
La edición de Oz Editorial, especialmente la tapa dura con cantos tintados, es todo un acierto para revestir la obra de la magnificiencia que se merece. Si eres de las que disfrutan de una fantasía que te exige y te recompensa en igual medida, de las que subrayan frases con el lápiz y necesitan hablar con alguien del libro en cuanto lo terminan: este es tu libro. Y si además tienes la suerte de llegar a él sin saber nada, mejor todavía. Cuando terminé de leerlo me sentí dramáticamente huérfana sin el apoyo contante de sol y mi bandada en tinta. Solo espero que Antonia Hodgson no tarde demasiado antes de traernos The fox in winter