
PSIQUIATRA: ¿En qué puedo ayudarte?
YO: No sé cómo empezar; digamos que estoy un poco deprimida.¿Tengo que entrar en detalle?
Baek Sehee, una joven y exitosa directora de redes socialesde una editorial, decide acudir a sesiones de terapia por su. ¿cómo llamarla? ¿Depresión?
Todo el tiempo está decaída, ansiosa y con la autoestimabaja, pero también juzga mucho a los demás. Disimula muy bien sus sentimientos enel trabajo y frente a sus amistades, ya que se las ingenia para aparentar lacalma y la tranquilidad que le exige su estilo de vida. El esfuerzo esagotador, abrumador y le impide crear vínculos profundos. Esto no puede sernormal. Pero si está tan desanimada, ¿por qué siempre tiene antojo de su comidacallejera favorita, el plato de pasta de arroz caliente y picante llamadotteokbokki? ¿Se supone que así es la vida?
Mediante las grabaciones de las conversaciones con supsiquiatra a lo largo de doce semanas y la escritura de sus propiosmicroensayos reflexivos después de cada sesión, Baek empieza a desentrañar lasrespuestas, las reacciones instintivas y los comportamientos nocivos que lamantienen atrapada en un ciclo de autoagresión. A caballo entre memorias ylibro de autoayuda, Quiero morir, pero también comer tteokbokki es ideal para leeren los momentos de oscuridad. Cautivará a cualquier persona que alguna vez sehaya sentido sola o injustificada en su desolación cotidiana.
Quizás es porque no me aproximé con la mentalidad adecuada a ella. Al fin y al cabo, la propuesta que hace sobre transcribir sus sesiones con su psiquiatra se cumple a la perfección, pero creo que la obra se habría beneficiado enormemente de un trabajo de edición más cuidado y trabajado. Al fin y al cabo, nos vamos encontrando con transcripciones fidedignas de las conversaciones donde se apostilla de forma totalmente aleatoria el verbo: “llorando” para que te hagas una idea de lo duro que es ese momento para Baek Sehee. Sin embargo, es inevitable darse cuenta de que a menudo carerecemos del contexto necesario para interpretar bien las conversaciones y se echa muchísimo en falta un apartado al comienzo y final de las sesiones donde nos ubiquen como lectores sobre cómo fue la semana de la autora, el tipo de ejercicios que le ha dado el psiquiatra o quién es quién dentro de su vida.
Esta sensación que tuve de encontrarme ante un borrador de obra inacabada se acrecentó todavía más con el final, ya que ahí nos encontramos con una breve nota del psiquiatra entonando el mea culpa y diciendo que ahora, en retrospectiva, hay cosas que no hizo bien, acompañado de reflexiones de la autora de diferente longitud donde habla acerca de la importancia de vivir y de hacerlo de forma positiva. Creo que Baek Sehee tenía algo urgente que contar. Lo que faltó fue alguien que la ayudara a contarlo mejor.