Border top left cut image
Border middle left cut image
Border bottom left cut image
Border middle right cut image
Border bottom left cut image
Logotipo de momoko.es

Buscar en Momoko

Book cover

La mensajera de Elphame

Escocia, siglo XV. Ante la imposibilidad de concebir hijos con su esposa Meribeth, Alistair Mcleod, jefe de su clan, encarga a un grupo de guerreros, con su sobrino Daimh al frente, la misión de viajar a la isla de Skye para solicitar la ayuda de la famosa hechicera que vive allí. Aila nunca ha salido de la isla de Skye; la llaman bruja, hechicera, mensajera de Elphame… Posee el don de la adivinación y puede hablar con los espíritus, como con el de su abuela y mentora, Nimue, que le profetiza su destino: «Tu futuro esposo vendrá a buscarte y te llevará lejos de aquí». Cuando los guerreros Mcleod llegan a la isla, no encuentran más que resistencia en la joven hechicera para dejar Skye y acompañarlos. Pero Aila tendrá una visión en presencia de Daimh que cambiará las cosas y que hará que los destinos del guerrero y la mensajera de Elphame se entrelacen de forma mágica. Una visión que aúna el pasado de Daimh, el presente de Aila y… ¿un futuro juntos?

Lo más leído del libro

La mensajera de Elphame, análisis de una novela romántica con mucha magia
La mensajera de Elphame, análisis de una novela romántica con mucha magia
¿Pues por qué carajo todos piensan que fue un Dios, un único Dios masculino el que creó al hombre? [...] Le dije claramente al padre Henry que estaba muy confundido y que probablemente fuera una diosa la que hizo tal cosa. ¡Pero la estupidez de ese hombre no quedó ahí! ¡No, señor! Me dijo que el Dios ese había creado al hombre primero. ¿Y sabes de dónde salió Eva, esa pobre mujer? ¡De la costilla de Adan! ¿Pero qué mentecato puede aceptar eso? No hay que ser muy astuto para que la historia resulte un tanto extraña. ¿De una costilla? ¡Por favor! Y es que luego culpan a la pobre Eva de pecar, de caer en la tentación. Daimh, la historia es una clara venganza hacia la mujer, digan lo que digan, eso es lo que opino.

No sé si esa Eva fue vuestra madre o habláis de otra cosa, tampoco sé cuál fue su pecado [...] y creo que si la condenaron por contradecir la palabra de algún hombre, debería estar orgullosa de ser su hijo. Tal y como piensan los hombre de hoy en día, entiendo que lo hiciera. De cualquier modo, creo que deberían haberos dicho que tenéis el don de dar la vida, ese es vuestro poder. ¿Existe algo más maravilloso, más poderoso? Todas llevamos una pequeña diosa dentro, somos demasiado valiosas para que nos escondan y nos silencien. Todas poseemos una sabiduría innata.

Jane Hormuth