
Cuando las personas mueren, acaban en el Ministerio de la Muerte, donde deben rellenar los formularios necesarios (¡el papeleo no acaba con la muerte!) para poder ascender al cielo. Dependiendo de la vida que hayan llevado, su solicitud puede ser denegada por los empleados del Ministerio de la Muerte, que pueden condenarlos al infierno en su lugar. ¿Qué historias y secretos descubrirán los funcionarios sobre los difuntos que acuden a ellos? Sigue la vida diaria de los empleados mientras juzgan y ayudan a los muertos en el más allá
En lugar de dobles páginas y una enorme cantidad de efectos dramáticos, Azumi vuelve a apoyarse en líneas de acción definidas y un uso mínimo de tramas como vehículo narrativo. Esta técnica, que tan bien funciona al recrear los recuerdos de las almas en vilo, funciona de igual manera en los momentos de mayor tensión y permite que el lector se centre en los personajes y sus emociones, en lugar de distraerse con detalles gráficos superfluos.
Sin lugar a dudas. El ministerio de la muerte, tomo 2, sigue demostrando ser una de las grandes apuestas de esta temporada para perderte en historias alternativas pero absolutamente fascinantes de corte seinen. A diferencia de su tomo introductorio, en esta ocasión el autor opta por desviarse de las historias lacrimógenas y gore del anterior para centrarse en relatos más filosóficos y reflexivos. Aunque mantiene la esencia del primer tomo, este nuevo libro nos ofrece una visión más introspectiva de los personajes y de la sociedad japonesa. Los giros de guion, el efecto mariposa que se genera alrededor de las acciones de los personajes y que desembocan en la vida o la muerte del resto y los misterios que rodean a los funcionarios hacen que este sea sin duda un manga recomendable. Si te gustó el primer tomo, este segundo seguro te encantará. ¡Prometido!