
La primera investigación de la huérfana-hacker Julia Z en un aterrador futuro cercano en el que la IA permea todos los aspectos de nuestras vidas. Con solo 14 años, Julia Z se convirtió en la infame «huérfana-hacker», un prodigio adolescente que se saltó la ley y llamó la atención de todo un país. Años después, está intentando dejar esa vida atrás, viviendo fuera del sistema, oculta en los suburbios de Boston. Pero su frágil anonimato se resquebraja cuando un abogado desesperado le suplica que lo ayude a encontrar a su mujer; una famosa celebridad que usa inteligencia artificial para crear sueños compartidos para miles de seguidores, y que ha sido secuestrada por una banda organizada. Contra sus instintos, Julia se lanza a un desgarrador viaje por el país, sumergiéndose en las sombras del sueño americano. Mientras investiga a la banda y se enfrenta a su propio pasado y a su deteriorada psyche, tendrá que hacer uso de todas sus habilidades, su tenacidad y su falta de respeto por la autoridad para descubrir la verdad. «Cuanto vemos o parecemos» mezcla una intriga donde todo está en juego con una profunda especulación del futuro del arte y de la sociedad bajo la sombra de la inteligencia artificial.
También me ha gustado especialmente la construcción de Julia Z. Hay algo reconocible en esa hacker brillante, solitaria y algo imposible en el trato, pero Liu consigue darle una biografía que explica casi todas sus manías: la necesidad de desaparecer, el rechazo a dejar rastros, su facilidad para identificar los puntos ciegos de los sistemas y esa extraña habilidad para convertirse en alguien a quien los demás dejan de mirar.
Donde más interés he encontrado, en cualquier caso, es en todo lo que la novela propone alrededor de qué queda de nosotros cuando nuestras decisiones pueden convertirse en datos. Los egolines, los sueños de Elli, el verso de Poe y esa obsesión constante por distinguir entre una persona y la huella que deja terminan convergiendo en la misma pregunta. Ken Liu ha escrito un tecnothriller muy consciente del momento en el que vivimos, capaz de imaginar una inteligencia artificial futura sin convertirla en una entidad mágica ni reducirla a la habitual amenaza apocalíptica. Y aunque el misterio ocupa buena parte de la novela, para mí Cuanto vemos o parecemos resulta mucho más interesante por todas las preguntas que deja abiertas sobre identidad, privacidad, creación y memoria que por descubrir simplemente qué ha ocurrido con Elli Krantz.