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Reseña

Cada corazón un umbral es lo que has estado esperando toda tu vida sin saberlo

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Siento que este no es mi hogar. Las puertas, las ventanas, los tejados y los paisajes son exactamente los mismos en los que me he criado durante toda mi vida. Pero a pesar de ello no es mi hogar… y nunca volverá a serlo.

Cada corazón, un umbral es una obra de una magnífica sensibilidad, de una cuidada elegancia y delicadeza ganadora de los Premios Hugo, Locus y Nébula que, muy lamentablemente, ha pasado ligeramente desapercibida entre el público español. El género en el que encuadrarla es difícil, porque esta maravillosa obra, parte de la Saga de los Niños Perdidos, es en parte ficción contemporánea, en parte fantasía y todo ello está envuelto de un regusto gótico que conquistará el corazón de cualquier persona que le eche las manos encima.

Argumento de Cada corazón un umbral

Nancy es una joven… peculiar. Durante mucho tiempo estuvo perdida y nadie la creyó cuando volvió a su hogar. Sus padres, desesperados por recuperar a la personalidad alegre y el carácter festivo de esta niña de antaño, deciden matricularla en el internado de Eleanor West: un lugar donde niños que han sido raptados o secuestrados pueden asistir a terapia para hacerle frente a sus demonios.

Sin embargo, lo que Nancy descubrirá es que el resto de los niños que hay en el internado son como ella: jóvenes que un día encontraron una puerta a otro mundo aterrador pero maravilloso donde encontraron sus verdaderos hogares y donde también, por una cosa o por otra, acabaron expulsándolos. Jóvenes como las gemelas Jack y Jill, que sirvieron a un vampiro y a un loco al mismo tiempo; Sumi que cosechaba algodón de azúcar en campos eternos o incluso Kade que combatió en una guerra de hadas. Niños a los que lo único que les queda es la esperanza de volver a encontrar su puerta, de retornar a su hogar y de volver a sentirse completos de nuevo.

Un hogar, una metáfora y una puerta

Seanan McGuire le dedica esta apasionante y deliciosa primera parte a «los inconformistas» y vaya si lo cumple. La novela está llena de bichos raros acostumbrados a estar solos y a jugar bajo sus propias reglas, obligados a amoldarse a un mundo que impone sobre ellos absurdas reglas sociales y de comportamiento que no tenían que acatar en el lugar del que vinieron.

Cada uno de ellos son pequeños sociópatas en potencia, divididos entre lo que son y lo que el mundo espera que sean: niñas sumisas, alegres y divertidas que adoran los colores y son altamente consecuentes con sus acciones; niños dentro de su propio género, amoldados a lo que un anuncio de un bate de béisbol dicte lo que deben ser, sin desviarse un ápice del camino preestablecido.

La mayoría de los chicos que había conocido eran criaturas bulliciosas, a las que padres y amigos animaban a ser así. Incluso cuando eran de natural tranquilos, se obligaban a ser escandalosos para evitar críticas y burlas. ¿Cuántos habrían podido colarse en un viejo ropero o en la madriguera de un conejo y desaparecer sin más sin que saltaran un millar de alarmas?

Sin embargo la obra de Seanan McGuire es un recordatorio continuo a la necesidad de ser fiel con uno mismo, sean cuales sean las consecuencias. Kade, Sumi o incluso la misma Nancy arriesgan sus vidas y sus hogares por aquello que aman, por aquello que son. Aterrados por perderlo todo, sí, pero al mismo tiempo convencidos de que su hogar dejaría de serlo si traicionasen la esencia de lo que son.

Cada corazón un umbral es una maravillosa novela que continuamente lanza mensajes en sus escasas 200 páginas de que la felicidad no es loa misma para todo el mundo, de que no existe un único camino y que no debemos amoldarnos a la forma de ver el mundo del resto, traicionando para ello nuestra propia esencia. Y para ello, Seanan McGuire (a la que quiero darle un abrazo en cuanto la tenga delante) demuestra una y otra vez lo enormemente absurdo, injusto y cruel que puede ser el mundo que consideramos “real”. Un lugar donde los padres son incapaces de amar a sus propios hijos, donde los huérfanos no les importan a nadie, donde el machismo y la falta de entendimiento imperan, haciendo que esos niños se sientan lógicamente confusos, incomprendidos, dolidos y agresivos. Porque durante días, meses o años supieron lo que era la verdadera felicidad y después, sin ninguna garantía de que podrían volver algún día, todo les fue arrebatado.

Llámelo ironía si quiere, pero pasamos tanto tiempo esperando que nuestros niños se desvíen del buen camino que nunca tienen oportunidad de hacerlo. En el silencio de los hombre se repara. Con el silencio de las mujeres se cuenta.

Sexualidad, LGTB y rabia violenta y no inclusiva (spoilers ahead)

Los niños del internado de Eleanor son, como ya hemos dejado claro anteriormente, pequeñas bestias incomprendidas cargadas de rabia y de ira y es por eso que es tan maravilloso que Seanan McGuire haya introducido personajes no normativos y que no convierta al resto de los alumnos en un mundo de increíble tolerancia y comprensión. Están enfadados, son vengativos y muy capaces de matarse los unos a los otros, y eso queda claro en las primeras 100 páginas de la obra.

Niños que se han criado en páramos de gente muerta y vampiros sedientos de sangre, en guerras de hadas y muertos que bailan, no temen mancharse las manos de sangre ni dañar las emociones de la persona con la que hablan. Por eso a algunos personajes como Sumi le costará entender que Nancy, como persona asexual que es, no sienta ningún deseo sexual por nadie pero que sí que disfrute del filtreo; o que el propio Kade sea un chico atrapado en el cuerpo de una mujer y cómo eso logró que lo echaran de su hogar.

Sexualidades o falta de ellas que no se muestran como rasgos únicos y definitorios de los propios personajes, sino como una característica más que no los hace ni más ni menos merecedores del acceso de nuevo a su propia puerta y que McGuire trata con una valentía absolutamente encomiable.

Sobre el ritmo y el estilo de Cada Corazón un umbral.

Si algo sorprende sobre Cada Corazón un umbral es precisamente la forma de escritura elegante, cuidada y ligeramente gótica que siempre quiere decir mucho más de lo que parece en un primer momento. Sus frases son cortas, concisas y demoledoras. Sus escenarios se construyen por sensaciones más que largas descripciones y la rutina a la que están sometidos los niños y adolescentes huele a polvo y a libro anticuado.

La novela no se estira en ningún momento: no rellena páginas con momentos innecesarios ni subtramas para empaquetarla en unas tapas más robustas que llamen la atención de cualquier comprador en una librería. McGuire es consciente de que su libro no es para todos el mundo: no somos tantos los inconformistas que no encontramos nuestra puerta. El libro se limita a presentarnos a los personajes, la trama y el desenlace en apenas 180 páginas, sin pausas ni largas fiestas del té: descarnado pero delicioso.

Mi opinión sobre Cada Corazón un umbral

Creo que a nadie le extrañará que diga que Cada Corazón un umbral es, sin duda, el mejor libro que me he leído este 2019 y que ocupa un puesto especial en mi podio mental. McGuire no solo ha creado una obra con escenarios maravillosos y personajes que parecen vivir en un permanente trance de ensueño tras sus puertas, sino que lo hace de una forma tan exquisita que este libro se me clava en el corazón cada vez que lo recuerdo.

Tiene suficientes personajes como para que uno de ellos te conquiste el corazón (si es que no son todos) y su trama rápida y alta en Lógica acabará desgarrando tu alma hasta que llores sin parar abrazada a las tapas de esta novela. Porque de golpe, por primera vez te das cuenta: llevas toda tu vida esperando que aparezca tu puerta. Y de momento no has sido suficientemente buena como para ella.

LIBRO

9.8

Portada libro - Cada corazón, un umbral
Deslizándose entre las sombras bajo la cama, o a través de un armario, o por madrigueras de conejos... los niños siempre han sabido acceder a mundos mágicos. Pero ¿qué ocurre cuando regresan y no consiguen adaptarse y no son aceptados por sus familias? Eleanor West tiene un internado que acoge a estos niños que quieren volver a su mundo de fantasía. Pero con la llegada de Nancy algo cambia en el...

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La Insomne

Jefa de redacción y fundadora de Momoko.es

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Doy clase de diseño, subo vídeos a Youtube, trabajo de jefa de proyectos en @pululart y escribo artículos para @mundogamers y @gameit_es. Momoko es mi pequeño proyecto y lo quiero con todo mi corazón.


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