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NOTA: 8.5

Sombra y hueso, opinión y análisis de una obra cargada de luz

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Do...


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Escondida detrás de una espectacular portada, la trilogía del Grishaverse llegó a mis manos una tarde en la que había perdido las ganas de seguir leyendo después de pasarme la tarde trabajando en un evento de Sant Jordi Palma. El precioso cofre, rebajado de precio, me prometía una experiencia refrescante con una historia cargada de magia que me permitiera desconectar. Y vaya si lo ha conseguido. 

Os presento la reseña de la primera parte de la trilogía Sombra y hueso que inspiró la serie de Netflix. Espero que os encante. 

Argumento de Sombra y hueso 

Alina Starkov ha pasado toda su vida de huérfana en la mansión de Keramzin jugando con la única persona que reconoce su existencia, Mal. Por eso, cuando ambos tienen que unirse al ejército de Ravka, su único deseo es permanecer cerca de su mejor amigo. 

Sin embargo, su futuro es oscuro e incierto. Conforme se dirigen a la Sombra, una degeneración creada por un mago oscuro hace muchos años, Alina se siente inquieta. Sabe que su vida podría cambiar para siempre cuando atraviese ese enorme territorio poblado por monstruos con la única protección de unos cuantos inferni, un vendaval y unos pocos soldados.  

Lo que no podría llegar a imaginarse es que un enorme volcra, un monstruo alado, pusiera la vida de Mal en peligro y que un poder que llevaba latente se despertaría y la coronaría como la Invocadora del Sol. Ahora que su verdadera naturaleza se ha revelado, el Oscuro ha decidido reclamarla para sí. 

Y ella no tendrá más opción que ver cómo su vida cambia para siempre. 

Sobre Sombra y hueso en general 

Sombra y hueso es una novela de fantasía juvenil con toques de romance que ha encantado al mundo entero. Su autora, Leigh Bardugo, comienza de esta forma el maravilloso mundo de Grishaverse compuesta por la trilogía de Sombra y Hueso, la bilogía Seis de Cuervos, la bilogía El rey marcado y los dos libros de cuentos e historias añadidos: Las vidas de los santos y El lenguaje de las espinas. 

El libro es todo corazón, y está claro que esta primera parte cuenta con un ritmo tan frenético y apasionante que no tienes tiempo de aburrirte. Esto, sumado a la estupenda edición de Hidra con decoraciones al comienzo de cada capítulo y un espectacular mapa interior, hace que la experiencia de lectura sea una auténtica pasada.  

La obra se sustenta de esta forma en el clásico viaje del héroe en el que Alina Starkov, una chiquilla buena para nada, descubre ser en realidad una Invocadora del Sol. Su papel cambia radicalmente, obligándola a alejarse del guapo y siempre presente Mal, su mejor amigo; y de un mundo en el que no encajaba para convertirse en una pieza de un complejo juego político y de poderes que gana con cada capítulo.  Los continuos giros de guion, combates y sobre todo la sensación de que nadie está a salvo te mantienen en vilo toda la obra y hacen que, en mi caso, no pudiera hacer otra cosa más que alargar la mano y hacerme con la segunda parte, Asedio y Tormenta. 

Pero, como en todos los libros, hay mil detalles por debajo de la trama que merecen la pena ser comentados. Detalles como su worldbuilding, el camino y la lucha de la protagonista por dominar su poder y el status quo político que ha creado Leigh Bardugo. Todos ellos los comento más abajo. Tranquilos, es un artículo libre de spoilers. 

Alina y El Oscuro en la adaptación cinematrográfica de Netflix de Sombra y hueso
Alina y el Oscuro 

Un worldbuilding diferente pero limitado al mismo tiempo

Leigh Bardugo se ha esforzado en crear un worldbuilding particular y atractivo que haga que este Grishaverse sea inolvidable y diferente del resto de sagas de fantasía. Con esta premisa crea una orden de magia con la que uno tiene que nacer que denominan la Pequeña Ciencia. Poco tiene de científico realmente ya que los poderes de los magos, denominados grisha, se dividen esencialmente en tres órdenes: los elementales (denominados Etherealki), los alquimistas (Materialki) y los manipuladores del cuerpo (los Corporalki).  

Las reglas de la magia no quedan demasiado claras y se van asimilando a lo largo del libro: los grisha solo pueden nacer con un poder; los que dominan las sombras son tan escasos que solo existe uno (El Oscuro), y el empleo de la magia hace que los grishas se sientan bien y nunca enfermen.  

Alina y Genya en la adaptación cinematrográfica de Netflix de Sombra y hueso
Alina y Genya en la adaptación cinematrográfica de Netflix de Sombra y hueso

A pesar de ello, pronto veremos que los poderes están claramente limitados ante las fronteras de una magia muy juvenil. No existe ningún tipo de aplicación o teorización científica para potenciar los poderes de los Grisha y estos se limitan a generar una muy cinematográfica coreografía de fuego y viento muy oportunos a la hora de combatir. El Oscuro cuenta aparentemente con un único ataque (el corte), con el que ha doblegado a una nación entera; y sus poderes teóricamente extensos y cargados de sabiduría, parecen extremadamente limitados a la hora de aplicar cierta imaginación o flexibilidad a la hora de usarlos.  

A pesar de ello, como os decía, el worldbuilding destaca. Ravka vive sumida en la miseria y las reglas de este mundo, influenciadas poderosamente por la ropa, los colores y la terminología de raíz eslava con la que denominan ciertos elementos del reino lo hace todavía más creíble. Desde la fórmula con la que se dirigen a sus soberanos, hasta la manera con la que nombran a los del pueblo llano, la comida o las órdenes de poder en las que se encuentran. Todo ello contribuye a crear un universo que, sin lugar a dudas, han conseguido plasmar maravillosamente bien en la adaptación de Netflix. 

Un lagarto que ha nacido para ser halcón 

Es evidente a lo largo de la obra que existe cierta intencionalidad en darle a cada uno de los cuerpos de los Grisha cierto equivalente a una profesión en la vida real. Por ejemplo, los Hacedores son lo más parecido a un alquimista o un químico que podríamos encontrarnos hoy en día. Sin embargo, esta evidente formación necesaria para que todos los Grisha constituyan de alguna forma la élite de su sociedad queda bastante coja cuando vemos la formación académica a la que El Oscuro, el cual teóricamente adoraba a los Grisha por encima de cualquier otra cosa, los ha sometido. 

Desde el primer volumen vemos que su plan de estudios consiste en luchar y en leer en la biblioteca. Solo hay un profesor Grisha (una vieja que arbitrariamente decide si quiere enseñarte algo o no). De esta forma, parece en la obra que se espera que cada uno de los alumnos se prepare de forma autodidacta explorando libros y practicando con sus compañeros para luego pasar a formar parte del Segundo Ejército, parte indispensable de la supervivencia de Ravka.  

Eso no quiere decir que no podamos disfrutar de los capítulos en los que Alina está en la academia, ya que nos envuelve en el cliché de princesa por sorpresa de una manera muy cómoda y reconfortante. Es estupendo, tranquilizador incluso, ver cómo la joven buena-para-nada es perfeccionada, vestida y cuidada por un organismo superior en un entorno que en un primer momento parece ser todo amabilidad. 

Pero sí que es cierto que en un mundo donde la magia está tan instaurada dentro de las bases de la misma sociedad, las páginas en las que Alina está en el segundo palacio aprendiendo a usar sus poderes se centran únicamente en vestidos bonitos, sus compañeras de comedor y el romance que va surgiendo con el Oscuro. Y eso es algo que he echado de menos. 

Existe una razón por la que estas historias de autosuperación nos enamoran tanto: y es que nos dan esperanza. Esperanza de que nosotros, lectores, que en algún momento nos hemos sentido “buenos-para-nada” como Alina, tengamos un arreglo fácil y sencillo si simplemente se nos diera la oportunidad. Y por eso vivimos su triunfo como el nuestro. 

Alina Starkov es, de esa forma, un consuelo para nosotros. Vivimos su incapacidad para invocar la luz desde el primer momento con frustración y las palabras de Baghra, la bruja de la cabaña, se clavan en nosotros como verdades mal pronunciadas. Su obsesión por no destacar, por no ser nadie, por no exponerse a riesgos es una realidad con la que viven miles de personas dentro del público juvenil que ven cómo la liberación de los miedos de la protagonista la inunda de luz, y desean lo mismo para ellos. 

"

—No tiene nada de malo ser cartógrafa. 

—Desde luego que no. Tampoco lo tiene ser un lagarto... A menos que uno haya nacido halcón. 

La estructura social y política de Ravka

Sombra y hueso nos introduce en un mundo podrido, dividido y atenazado por el hambre y la falta de oportunidades. Pronto la condición de Alina nos mostrará la monarquía absoluta y la división de oportunidades que tiene el pueblo llano frente a los Grisha, y ahí es donde empezará realmente a asentarse la atmósfera y el worldbuilding extraño que introduce de manera muy, muy superficial el tema de la superioridad de la raza. 

Porque está claro que El Oscuro está convencido de que los Grisha son los seres más fuertes y poderosos sobre la tierra, superiores en todos los aspectos a la gente común que él llama otkazat’sya. A pesar de ello, es evidente que nunca ha intentado hacerse con el trono y permite que hombres débiles no solo guíen y dirijan sus pasos, sino que también empleen a mujeres grisha como Genya como prostitutas. 

No solo ello, sino que los grisha son siempre relevados a un segundo lugar (son el segundo ejército y viven en el segundo palacio). Por si esto no fuera poco, parece que El Oscuro está obsesionado con demostrar que los grisha no son una amenaza para el resto de los otkazat’sya. Hay una intencionalidad directa  en el hecho de querer separarlos en mesas en función de su poder y de obligarles a alimentarse a base de comida de campesinos para que no haya un agravio comparativo con el Primer Ejército. Asimismo, funcionan a menudo como simples entretenimientos y para la nobleza, siendo empleados como piezas de un ajedrez gigante al que juegan sin conocer las reglas y sin ser  conscientes de que sus privilegios implican una servidumbre implícita.

Mal y Alina en la adaptación cinematográfica de Netflix
Mal y Alina en la adaptación cinematográfica de Netflix

Esta extraña elección, justificable quizás cuando te lees las tres obras, poco importa, ya que el Oscuro es el ser más sexy del planeta. Su forma críptica de hablar, el hecho de que solo él viste de negro y su increíble poder, capaz de destrozar a cualquiera, es solo la punta del iceberg ya que cada vez que aparece, Leigh Bardugo nos recuerda que tiene un rostro perfecto. Desde el primer momento en que El Oscuro se muestra, su grado de interés en Alina parece intermitente, y eso nos mantiene expectantes. 

Conclusiones sobre Sombra y hueso 

Con un final simplemente apoteósico y un ritmo rápido y genial, la trilogía de Sombra y hueso arranca de la mejor forma posible. El Oscuro no solo es carismático y enigmático, sino que la autora logra crear ese sentimiento de atracción y rechazo simultáneo por él desde el primer momento, provocando que deseemos ver converger a la protagonista con este invocador de las sombras durante toda la trama. 

El libro se hace corto y arranca en ti una necesidad de seguir leyendo para descubrir cómo avanza la trama. Es cierto que la magia puede llegar a ser limitada y que algunas cosas del worldbuilding no acaban de encajarme pero, oye, sin duda la trilogía promete y hace que comprenda de dónde viene todo ese éxito que está cosechando. 

¿Brindamos juntos por la segunda parte con kvas? 

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