<link rel="stylesheet" href="styles.4fefba103143ad6d.css">
Border top left cut image
Border middle left cut image
Border bottom left cut image
Border middle right cut image
Border bottom left cut image
Logotipo de momoko.es
Va fail, dhoine
¿Qué buscas en este aciago blog?
Libros
Cómics
Artículos

Más de 1000+ reseñas

y análisis literarios

Va fail, dhoine
¿Qué buscas en este aciago blog?
NOTA: 9.5

La vegetariana, análisis y opinión de la obra de Han Kang

La Insomne
Avatar del redactor La Insomne
La Insomne

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Do...


COMPARTE:
Imágen destacada - La vegetariana, análisis y opinión de la obra de Han Kang

Siento un inexplicable vacío dentro de mí al terminar de escribir la reseña de esta obra. Es como si de alguna manera mi cerebro se hubiera plegado y empapado de toda la melancolía con la que Han Kang ha impregnado el libro de La vegetariana. Y a pesar de ello, de alguna manera, estoy completamente convencida de que la mayor parte la gente que se ha leído la obra no ha sido capaz (entre las que me incluyo) de rascar más que los primeros sustratos de la capa narrativa que componen la obra.

La vegetariana es una obra corta, de apenas 150 páginas, se publicó originalmente en el 2007 bajo el nombre de 채식주의자, Chaesikjuuija, pero a pesar de sus numerosos premios (el Yi Sang Literary Award en el 2005 o el Man Booker International en el 2016) no fue hasta que le otorgaron el premio nobel de literatura a Han Kang en el 2024 que se popularizó entre las masas. Bajo una cómoda edición de tapa blanda publicada por Random House, La vegetariana llega a nuestras manos para tratar temas como el aislamiento social, la violencia doméstica, la depresión, la salud mental y el suicio a través de tres relatos largos interconectados que, aunque se publicaron como tres relatos independientes, funcionan como tres actos de la misma obra.

Esta es una historia de tristeza, silencio, desconexión y soledad. Te cuento qué me ha parecido personalmente y lo que he extraído de ella aquí mismo.

La vegetariana: argumento de una novela sobre la soledad de la vida moderna

Yeonghye no es feliz. O, al menos, eso es lo que podemos extraer de las narraciones en primera persona de los tres relatos largos que componen el libro: “La vegetariana”, “La mancha mongólica” y “Los árboles en llamas”. Cada uno de ellos está narrado desde la perspectiva de las personas que más en contacto están con ella: su marido, su cuñado y, por último, su hermana. Y es precisamente debido a que el foco de atención está puesto en terceras personas que somos, de alguna manera como lectores, cómplices del aislamiento de Yeonghye y aliados en el desconcierto de su burbuja social externa.

 

El caso es que Yeonghye no es feliz, pero a nadie le importa. Durante años se ha conformado con ser la mujer mediocre de un hombre frío, quedándose en casa y cocinando para él, asentada de alguna manera en una rutina de sometimiento que acaba devorándola internamente. Primero llega el insomnio, luego las pesadillas y un día se levanta de madrugada y decide tirar a la basura todo producto de origen animal que haya en su casa.

Evidentemente su marido no la comprende. Sus padres tampoco. Y conforme la situación se va alargando y Yeonghye empieza a perder peso, la reacción de rechazo de su entorno se va volviendo cada vez más violenta. Al fin y al cabo, su marido no quiere a alguien incapaz de acompañarle a una comida de negocios con su familia y, por mucho que su cuñado se obsesione con la mancha mongólica que esta tiene oculta en una nalga, su desapego emocional y su carencia de pudor acaban arrastrándola hasta ser considerada clínicamente desquiciada. Pero aquí cabe preguntarse ¿está tan loca Yeonghye como cree el resto? ¿o es su decisión de no comer carne el preludio a un suicidio lento, consciente y romántico cada vez más apoyado por la falta de comprensión de su familia?

Violencia doméstica, silencio y hambre: el verdadero depredador en La vegetariana

La vegetariana tiene, como ya os he dicho antes, el espectacular acierto de centrar el punto de vista de los dos primeros relatos en dos hombres coreanos que representan con un acierto devastador lo que es la violencia machista en Corea del Sur. Al fin y al cabo, estamos hablando de uno de los países del primer mundo con más violencia sexual (en 2023 en Corea del Sur se reporta una mujer asesinada o víctima de un intento de asesinato por parte de su pareja cada 19 horas y la tasa de violencia sexual aumentó un 26% respecto al año anterior).

De esta forma, empezamos con un relato del marido que intenta, con su tono racional y del todo lógico, alienarnos a los lectores con su forma de ver a Yeonghye, su mujer. Así, queda patente desde el primer momento no solo que no la considera bonita, ni especialmente interesamente o agradable, sino que poco a poco vamos constatando cómo para él su esposa (igual que veremos con Inhye en “Los árboles en llamas”), cumple una función de servidumbre doméstica y sexual totalmente gratuita. Los primeros compases del relato nos dejan clara su visión de la mujer: no solo no es bella sino que le molesta en exceso el hecho de que no cumpla a rajatabla las reglas sociales que la someten y la desproveen de una sexualidad propia, como el hecho de que no quiera llevar sujetador en ocasiones por la calle cuando no tiene, según él, el cuerpo para hacerlo. Dice de esta forma literalmente que «si al menos hubiera usado un sostén con relleno, no me habría hecho quedar tan mal cuando la presenté a mis amigos» dejando claro desde este punto una dolorosa verdad que se entrelaza brillantemente con el resto del texto y con la decisión de Yeonghye de dejar de comer carne: el hecho de que el mundo parece creer que su cuerpo no le pertenece.

"

Solo confío en mis pechos. Me gustan mis pechos, pues con ellos no puedo matar a nadie. ¿Acaso las manos, los pies y los dientes, e incluso la lengua y la mirada, no son armas con las que se puede matar y herir a cualquiera? Pero los pechos no. Mientras posea estos pechos redondos, estoy segura. ¡Todavía estoy a salvo!

Algo tienen sin duda en común las protagonistas femeninas de la obra y es que nos dejan ver la ausencia total de responsabilidad afectividad que tienen los hombres a su alrededor. Ambas han seguido el camino preestablecido que dicta la sociedad y que se supone que les dará la felicidad, amoldándose a los cánones normativos y mantiendo siempre una apariencia externa del todo feliz y ausente de problemas, incluso cuando su interior grita desesperado. Esto, que vemos más claramente en “El árbol en llamas” donde Inhye, que se ha operado para tener los ojos más grandes y más atractivos, acude cada día a la tienda de cosmética que regenta con la ropa perfecta y una sonrisa a pesar de estar sumergida en una depresión paralizante.

"

Recordó que se decía, sin despertarse del todo, que si aguantaba ese instante todo estaría bien por un tiempo. Recordó que borraba el dolor y la vergüenza que sentía con el letargo que le proporcionaba el sueño. Recordó que en la mesa del desayuno, a la mañana siguiente de esas noches, sentía el impulso de clavarse los palillos en los ojos o de echarse sobre la cabeza el agua hirviendo de la tetera.

Este camino preestablecido (encontrar un novio, casarte, estar disponible sexualmente para él en cualquier momento, encargarte de la casa, darle hijos) y que las hace miserables a ellas (y al marido de Inhye también, tal y como funciona la espada de doble filo que es el machismo) las condena a un estado de servidumbre moderna similar a la esclavitud de antaño. Ellas no tienen necesidades, ni merecen consideración y, si algo las atribula, deben lidiar con ello en soledad. Esto nos queda dolorosamente claro cuando Yeonghye le confiesa a su marido que está teniendo sueños desgarradores que le impiden comer carne y que la mantienen en un estado de insomnio problemático, pero este confiesa que «no le preguntaba nunca sobre el contenido de esos sueños», desatendiendo hasta ese punto las necesidades básicas de comunicación de su mujer.

Su total carencia de responsabilidad afectiva y la brutal violencia que ostentan todos los personajes masculinos se percibe a muchos niveles: hay violencia emocional cuando el marido de Yeonghye ni se plantea acudir a un especialista ni buscar tratamiento para su mujer a pesar de que esta está muriéndose de hambre delante de ella (p.23); hay violencia médica cuando el psiquiatra parece molesto por la falta de mejoría de su paciente e intenta quitársela de encima de cualquier manera; violencia sexual en cómo imponen la copulación de manera unilateral ambos maridos presentes en la obra y violencia física explícita en el maltrato del padre a Yeonghye (tanto pasado como presente con la bofetada en el restaurante).

"

Cuando volvía tarde a casa de alguna reunión, se abalanzaba sobre mi mujer impulsado por el alcohol. Incluso sentía una inesperada excitación cuando le bajaba los pantalones sujetándole los brazos, mientras ella forcejeaba. Dirigiéndole insultos en voz baja mientras ella se me resistía con todas sus fuerzas, lograba penetrarla en una de cada tres oportunidades. Entonces se quedaba mirando el techo en la oscuridad con los ojos vacíos, como si fuera una esclava sexual forzada por los nipones.

Lo peor de estas agresiones es cómo se espera que las mujeres sigan adelante sin denunciar al marido, levantándose cada mañana para seguir preparándole el desayuno, arreglarse y salir a la calle con ese silencio convertido en una bola que se va agrandando hasta impedirles respirar. Al fin y al cabo, nos encontramos en una sociedad que estigmatiza a las mujeres donde a menudo el agresor acada demandando a sus parejas por difamación y donde la violación conyugal no está tipificada ni penada en ninguna de sus leyes.

Una vez que comprendes hasta dónde llega la violencia y la manera en la que la han normalizado en la sociedad, comprendes por qué Yeonghye llega hasta donde llega por recuperar lo único que le queda: la posibilidad de destruir unilateralmente su propio cuerpo

El vegetarianismo en la obra y el aislamiento impuesto por un mundo que socializa a través de la gastronomía

Una gran parte de la comunidad vegetariana y vegana han encontrado en la obra de Han Kang una referencia real y palpable al aislamiento e incomodidad que provoca en el resto el hecho de no consumir carne ni productos animales. Y es que, a pesar de llamarse “la vegetariana”, Yeonghye rechaza en la obra cualquier producto de procedencia animal (incluyendo huevos), lo cual la colocaría más bien dentro del veganismo.

De cualquier forma, la elección nutricional de Yeonghye no es, ni mucho menos, producto de una decisión lógica, razonada o sustentada en principios medioambientales sino un grito desesperado por reclamar el control de su propio cuerpo. Debido a que el origen de esta elección no viene del amor ni del autocuidado, los resultados acaban empujando a la protagonista a un estado de malnutrición que resonde a una clara adicción al control derivado del hecho de que, desde pequeña, jamás se le ha dado la posibilidad de elegir prácticamente nada.

Lo que sí que es cierto y que resuena en la obra es el aislamiento al que se ve forzada Yeonghye cuando decide dejar de comer carne y donde muchos vegetarianos o veganos podemos vernos representados. Así, la autora nos deja claro a través de una serie de descripciones profundamente sinestésicas cómo uno de los pilares que aportaban valor a la protagonista a ojos de su marido era su forma de cocinar. Las descripciones que este hace de la comida abren el apetito al lector y se apoyan de la magnífica prosa poética de Han Kang para describir las recetas a un nivel que solo había visto retratado en obras como la de Hisashi Kashiwai (Los misterios de la taberna Kamogawa)

"

Después de casarnos, los fines de semana me preparaba platos que no estaban nada mal, como panceta de cerdo a la sartén, que sabía dulce y aromática después de dejarla marinada con jengibre y jarabe de almidón; o su especialidad, que consistía en carne cortada fina y condimentada con pimienta, sal horneada en caña de bambú y aceite de sésamo, y que enharinaba con arroz glutinoso en polvo para asarla en la sartén como si fueran pequeños crepes. También sabía preparar muy bien el arroz con brotes de soja, que hacía dorando primero en la sartén el arroz con aceite de sésamo y carne picada y cociéndolo luego en la olla con los brotes de soja encima.

Es ilustrativo el hecho de que a su marido no le importa que no coma carne, sino solo que deje de cocinársela y que su mujer, ya solitaria de per se, no pueda participar de ningún evento social. El aislamiento al que se ve forzada Yeonghye y que tan manifiesto queda en la escena del restaurante, donde todos hablan de ella y critican sus elecciones alimenticias como si no estuviera presente (reforzando de nuevo esta idea de que no merece ni la más mínima consideración), es un detonante de la caída en pico que sufre su salud mental.

Al fin y al cabo, hablamos de que su decisión de volverse vegetariana/vegana es un deliberado salto fuera de la principal fuente de socialización de Corea del Sur: el reunirse en grupo para comer, el hogar de la barbacoa coreana, el hanjeongsik, y donde en 2023 solo el 0.5% de los adultos del país se declaraban vegetarianos.

"

¿Qué es lo que cortaré con mi cuerpo que me estoy poniendo tan afilada?

El trauma como semilla de la enfermedad: Inhye, la hermana que no pudo romperse

No deja de ser especialmente representativo el hecho de que Yeonghye decida dejar de comer carne en un intento desesperado por recuperar el control de su vida mientras tiene perpetuamente sueños en los que devora y asesina a otras personas. Su necesidad imperiosa y hasta desesperada por reprimir la violencia que la asalta y que nos muestran algunos de sus sueños hace que nos preguntemos como lectores quién es el verdadero depredador de la historia. ¿Lo es el marido, capaz de violar a su mujer; el padre, que la golpea brutalmente? ¿O es esa mujer que decide, siguiendo la tradición de todo lo que ha aprendido, sacrificar su cuerpo y su vida para no desarrollar de nuevo a una bestia agresiva capaz de destruir todo lo que la rodea?

"

Ya no puedo dormir ni cinco minutos seguidos. Apenas me abandonan la conciencia, sueño. No, ni siquiera se puede decir que sean sueños. Son escenas breves que me asaltan de forma intermitente. Ojos feroces de bestias, formas sangrientas, cráneos abiertos y de nuevo ojos de fieras. Son ojos que parecen nacidos de mis entrañas. Cuando abro los míos temblando, me miro las manos.

Reviso si mis uñas siguen todavía blandas, si mis dientes siguen todavía romos.

La obra gira en una metáfora poética que, de alguna manera, romantiza el suicidio al demostrar cómo Yeonghye decide arremeter contra su cuerpo porque es lo único sobre lo que tiene control y cómo la sociedad vuelve a constreñir su capacidad de acción al ser encerrada en un hospital psiquiátrico e intubada.

De cualquier manera, en la última parte de La vegetariana, el relato da un giro silencioso pero desgarrador. Aquí nos alejamos de los narradores masculinos para sumergirnos en la mente de una mujer que encarna el síndrome de la cuidadora y que nos habla no solo del trauma familia y cómo este va germinando y creciendo desde la más tierna infancia si no lo tratas a tiempo, sino también de cómo afecta internamente ser el soporte emocional y psicológico de un marido con una total carencia de responsabilidad afectiva o de un familiar con un trastorno mental.

Y es que Inhye no es una mujer feliz. Es una mujer funcional. Es decir, una de esas figuras que la sociedad premia por seguir adelante sin importar cuánto duela. Su testimonio nos muestra a alguien que ha sacrificado absolutamente todo por los demás: primero por su familia, luego por su hijo, y ahora por su hermana. Una mujer atrapada en un rol tan asfixiante como el de Yeonghye, solo que más silencioso, menos visible. Si su hermana se rebela dejando de comer y abandonando la humanidad hasta convertirse casi en árbol, Inhye se inmola de forma opuesta: conservando su cuerpo intacto pero dejando que su alma se apague.

"

Volvió a recorrer con la vista los objetos de la casa. Nada de lo que había allí era suyo. Del mismo modo que su vida no había sido nunca su vida.

Y ahí es donde Han Kang suelta una verdad aplastante que nos habla de las consecuencias del burn out cuando Inhye piensa que: “si no hubiera sido Yeonghye la que cayó, habría sido yo”.

La narración nos deja entrever entonces la brutal paradoja del síndrome de la cuidadora: Inhye vive únicamente para mantener en pie los restos de una familia rota. Su vida gira en torno a dos personas que dependen completamente de ella, pero nadie se preocupa por su bienestar. Su depresión es un lujo que no puede permitirse. Y en esa falta de espacio para sí misma, lo que vemos es una enfermedad emocional tan intensa como la de su hermana, solo que más socialmente aceptada, porque es lo que la sociedad coreana espera de las mujeres: sacrificio, entrega, ropa bonita y una sonrisa aunque sientas que por dentro todo se desmorona.

"

Que en realidad le era imposible tener cerca a Yeonghye, que no podía soportar las cosas que ella le recordaba, que, en el fondo, sentía rencor hacia su hermana, que no podía perdonarle la irresponsabilidad de perder la cordura y, menos todavía, que se hubiera ido sola al otro lado de los límites tras haber hundido su vida en un lodazal.

El círculo se cierra así con una especie de simetría trágica: Yeonghye decide convertirse en árbol para huir del dolor, mientras que Inhye se convierte en las raíces que sostienen a los demás. Y ninguna de las dos, a su manera, puede florecer.

Mi opinión de La vegetariana, de Han Kang

Hay pocas novelas que sean capaces de transmitir en tan pocas páginas la desesperación, la tristeza y la desconexión que posee La vegetariana. Quizás es por el hecho de que todas nos vemos algo reflejadas en Inhye (debido al complejo de Wonderwoman patente, la necesidad de estar siempre listas, siempre en forma, escalando en el mundo laboral, realizando malabares con nuestra vida profesional y nuestro desarrollo personal), quizás por la belleza con la que da voz al rechazo que la sociedad demuestra todavía hoy en día hacia los vegetarianos y veganos.

Quizás todas llevamos dentro una semilla de Yeonghye y un tallo de Inhye. Quizás, si cerramos los ojos y escuchamos con cuidado, notemos el crujido de nuestras propias raíces bajo el peso de lo que sostenemos cada día sin que nadie lo vea. Porque hay cuerpos que se marchitan por dejar de comer, y hay almas que se pudren por no poder parar nunca de alimentar a los demás. Y en esa dicotomía florece esta novela como un jardín sin sol: hermoso, lúgubre, lleno de ramas torcidas que huelen a pérdida, a insomnio, a pieles que no nos pertenecen pero que no podemos dejar atrás.

J
Jorge Wilibaldo Almanza
19 Julio 2026
01/07/2026: TERMINÉ DE LEER OTRO LIBRO. Título: La Vegetariana. Autor: Han Kang -mujer- Premio Nóbel de Literatura 2024. Editorial: Randon House. 7ª edición. Lugar de los hechos: Seúl, Corea del Sur. Asunto: Los comentaristas especializados opinan que es el primer acto subversivo de Yeonghye, seguido de muchos otros en su búsqueda de una existencia más pura y despojada, más cercana a la vida vegetal. En mi opinión: La rebeldía de Yeonghye es un trastorno del alma que a la larga provoca la desintegración de la familia de su hermana, la suya propia y quién sabe de cuántas otras familias más a causa del problema heredado: La violencia paterna. Los traumas emocionales heredados, en su mayoría, son insuperables. Nadie puede enfrentarlos sino es uno mismo naciendo de nuevo. Sin este acto, tendrá consecuencias negativas por siempre y para siempre en el corto paso por este mundo. En el caso presente, culmina en la esquizofrenia y probablemente en su muerte. Los padres de Yeonghye viven en un pueblito. Ella, su hermana y hermano menor en Seúl: La ciudad más poblada de Asia, segunda mejor calidad de vida del mundo, con un PIB per cápita de 40,000 dólares. La ciudad de los Samsung, LG y Hyundai. El PIB per cápita de Bolivia es apenas de 3,800 dólares. El padre de las protagonistas es un hombre autoritario, un excombatiente de la guerra de Vietnam cuyo máximo orgullo fue la medalla al mérito que le habían otorgado. Tenía una voz atronadora y fue muy obstinado en que todos cumpliesen sus órdenes. A su mujer la había criado a base de azotes en las piernas durante más de una década hasta que la convirtió en una sometida y servicial ama de casa. Yeonghye recibió los mismos azotes hasta sus 17 años. Yeonghye, es la protagonista principal y menor con 4 años de su hermana Inhye. Ambas están casadas, pero no precisamente con el amor de su vida y aun así sostienen la vida conyugal. El hermano menor a ellas no toca ningún pito en esta novela que está dividida en 3 partes. Tal vez en otra. 1. PRIMERA PARTE: LA VEGETARIANA. Yeonghye fue elegida por su marido porque no parecía tener ningún atractivo especial, tampoco parecía tener ningún defecto en particular. Su manera de ser sobria y sin ninguna traza de frescura, elegancia o coquetería le hacía sentir a sus anchas al marido. El marido de Inhye trabaja en “video-arte”. Sueña con la creación artística en su carrera. Arte para algunos y pornografía para otros. Su mujer tiene una tienda de cosméticos, ella es una persona de mucho aguante por naturaleza. El hecho que Yeonghye aún tuviera la mancha mongólica en el trasero, al video artista se le queda grabada en la cabeza. Se casó con Inhye por sus rasgos y su constitución física, y por su carácter juicioso. Una madrugada, el marido descubre a Yeonghye de pie frente al frigorífico. A su alrededor y sobre el suelo de la cocina había desperdigado tantas bolsas de plástico y recipientes herméticos que no quedaba lugar donde poner los pies: Ternera cortada, panceta de cerdo, dos jarretes completos de vaca, calamares guardados en bolsas herméticas, anguilas limpias y troceadas que sus padres habían enviado desde el pueblito, corvinas semisecas, empanadillas congeladas sin abrir y un sinnúmero de paquetes que no se sabían qué contenían. Todos fueron a parar en la bolsa de basura. Todo esto porque tuvo varios “extraños sueños”. El marido no sabía nada acerca de esta parte del carácter de su mujer. Tenía que tomar alguna medida. Después de algunas discusiones y forcejeos, de repente se le ocurrió avisar a sus padres y luego a su cuñada. Todos se alarmaron y la recriminaron por teléfono. Como las recriminaciones no tuvieron el efecto deseado, decidieron viajar a Seúl. Inhye organizó el cumpleaños de su madre en casa. Todos comieron y bebieron menos Yeonghye, entonces, ella y su madre, al principio, le ofrecieron carne con los palillos y ella los rechazó todos los intentos. El suegro, encolerizado tomó un pedazo de cerdo agridulce con los palillos y se puso delante de Yeonghye. Ella se resistió entre los dos yernos sujetándola, entonces el suegro metió la carne en su boca y ella lo escupió. Ciego de cólera el padre volvió a pegarle otra bofetada que dejó marcada su mano en el rostro. Yeonghye tomó el cuchillo de cortar frutas y se cortó las venas de la muñeca. La llevaron al hospital. Después del terrible suceso familiar, Yeonghye pasó varios meses en un pabellón psiquiátrico, luego en su casa. Tiempo después, el marido de Yeonghye le presenta el divorcio y desaparece de la vida de todos. 2. SEGUNDA PARTE: LA MANCHA MONGÓLICA. Es una marca de nacimiento plana y benigna, de color azulado a verduzco, muy común en bebés recién nacidos. El marido de Inhye por fin tuvo el pretexto que buscaba: Inhye le pidió que visitara a Yeonghye. Fue y tras muchísimas argucias le propuso: Me gustaría que posaras como modelo. Tienes que desvestirte y dejar que te pinte el cuerpo de colores. Unas flores. Ella no aceptó ni rechazó la proposición. La grabación había salido mejor de lo que esperaba. Escribió como rótulo de la cinta maestra: “Mancha Mongólica I”. Entonces las imágenes de la “Mancha Mongólica II” desfilaron por su mente. De nuevo las argucias: Lo que pinté en tu cuerpo ¿se borró?... No… Entonces ¿Podrías dejártelo un poco más? Por lo menos hasta mañana. Tengo que volver a grabarte… No quería que se borre, por eso no me bañé. Ahora que tengo esas pinturas en el cuerpo ya no sueño. Me gustaría que me las volvieras a pintar cuando se me borren. Si no tienes nada qué hacer ¿podrías volver mañana al taller?... Está bien… Pero va a venir alguien más: Un hombre. El hombre es J. Un colega del taller. J. a mucho ruego accede protagonizar el video juntos, pero antes es pintado su cuerpo. Y en el momento cúspide le pide a J. una cópula real, él por no confundir con pornografía la rechaza. Entonces el video artista quiere tomarla a Yeonghye para sí y esta lo rechaza porque “no estaba pintado”. Al otro día vuelve pintado y es aceptado. Horas después de la cópula, Inhye hace su aparición en la sala y entre otras cosas le dice al marido: “Sabiendo perfectamente que ella no está bien… ¿Cómo pudiste…?” Y llama a la ambulancia en la creencia de que ambos necesitan un tratamiento psiquiátrico. 3. TERCERA PARTE: LOS ÁRBOLES EN LLAMAS. Yeonghye está en un sanatorio psiquiátrico. Un día escapa del sanatorio. La encuentran en el bosque de la montaña de enfrente, de pie y bajo la lluvia. Con la cabeza hacia abajo espera que le nazcan hojas en el cuerpo y raíces en las manos. Inhye va a visitarla todos los miércoles. Habla con el doctor y las enfermeras. El marido de Inhye sale en sus cabales del examen psiquiátrico y por eso lo encierran en la cárcel. Liberado de la prisión desaparece. Inhye no volvió a verlo nunca más. Yeonghye fue regresada al pabellón de confinamiento y de allá a un hospital gastroenterológico porque empezó a vomitar sangre viva. Camino a ese nosocomio Inhye rememora detalles de los sueños infantiles de Jiwu -su hijo de 5 años- y ahí se le enciende el foquito y le dice a Yeoghye: “…no sea más que un sueño”. Inhye baja la cabeza y como si estuviera poseída, acerca sus labios hacia la oreja de Yeonghye y le dice marcando cada una de sus palabras: “En los sueños todo parece real, pero cuando te despiertas te das cuenta que no es así… Cuando despertemos algún día.” Ese “algún día” llegó también para Nicodemo. Los quiero mucho, papá Jorge Wilibaldo.

J
Jorge Wilibaldo Almanza
18 Julio 2026
01/07/2026: TERMINÉ DE LEER OTRO LIBRO. Título: La Vegetariana. Autor: Han Kang -mujer- Premio Nóbel de Literatura 2024. Editorial: Randon House. 7ª edición. Lugar de los hechos: Seúl, Corea del Sur. Asunto: Los comentaristas especializados opinan que es el primer acto subversivo de Yeonghye, seguido de muchos otros en su búsqueda de una existencia más pura y despojada, más cercana a la vida vegetal. En mi opinión: La rebeldía de Yeonghye es un trastorno del alma que a la larga provoca la desintegración de la familia de su hermana, la suya propia y quién sabe de cuántas otras familias más a causa del problema heredado: La violencia paterna. Los traumas emocionales heredados, en su mayoría, son insuperables. Nadie puede enfrentarlos sino es uno mismo naciendo de nuevo. Sin este acto, tendrá consecuencias negativas por siempre y para siempre en el corto paso por este mundo. En el caso presente, culmina en la esquizofrenia y probablemente en su muerte. Los padres de Yeonghye viven en un pueblito. Ella, su hermana y hermano menor en Seúl: La ciudad más poblada de Asia, segunda mejor calidad de vida del mundo, con un PIB per cápita de 40,000 dólares. La ciudad de los Samsung, LG y Hyundai. El PIB per cápita de Bolivia es apenas de 3,800 dólares. El padre de las protagonistas es un hombre autoritario, un excombatiente de la guerra de Vietnam cuyo máximo orgullo fue la medalla al mérito que le habían otorgado. Tenía una voz atronadora y fue muy obstinado en que todos cumpliesen sus órdenes. A su mujer la había criado a base de azotes en las piernas durante más de una década hasta que la convirtió en una sometida y servicial ama de casa. Yeonghye recibió los mismos azotes hasta sus 17 años. Yeonghye, es la protagonista principal y menor con 4 años de su hermana Inhye. Ambas están casadas, pero no precisamente con el amor de su vida y aun así sostienen la vida conyugal. El hermano menor a ellas no toca ningún pito en esta novela que está dividida en 3 partes. Tal vez en otra. 1. PRIMERA PARTE: LA VEGETARIANA. Yeonghye fue elegida por su marido porque no parecía tener ningún atractivo especial, tampoco parecía tener ningún defecto en particular. Su manera de ser sobria y sin ninguna traza de frescura, elegancia o coquetería le hacía sentir a sus anchas al marido. El marido de Inhye trabaja en “video-arte”. Sueña con la creación artística en su carrera. Arte para algunos y pornografía para otros. Su mujer tiene una tienda de cosméticos, ella es una persona de mucho aguante por naturaleza. El hecho que Yeonghye aún tuviera la mancha mongólica en el trasero, al video artista se le queda grabada en la cabeza. Se casó con Inhye por sus rasgos y su constitución física, y por su carácter juicioso. Una madrugada, el marido descubre a Yeonghye de pie frente al frigorífico. A su alrededor y sobre el suelo de la cocina había desperdigado tantas bolsas de plástico y recipientes herméticos que no quedaba lugar donde poner los pies: Ternera cortada, panceta de cerdo, dos jarretes completos de vaca, calamares guardados en bolsas herméticas, anguilas limpias y troceadas que sus padres habían enviado desde el pueblito, corvinas semisecas, empanadillas congeladas sin abrir y un sinnúmero de paquetes que no se sabían qué contenían. Todos fueron a parar en la bolsa de basura. Todo esto porque tuvo varios “extraños sueños”. El marido no sabía nada acerca de esta parte del carácter de su mujer. Tenía que tomar alguna medida. Después de algunas discusiones y forcejeos, de repente se le ocurrió avisar a sus padres y luego a su cuñada. Todos se alarmaron y la recriminaron por teléfono. Como las recriminaciones no tuvieron el efecto deseado, decidieron viajar a Seúl. Inhye organizó el cumpleaños de su madre en casa. Todos comieron y bebieron menos Yeonghye, entonces, ella y su madre, al principio, le ofrecieron carne con los palillos y ella los rechazó todos los intentos. El suegro, encolerizado tomó un pedazo de cerdo agridulce con los palillos y se puso delante de Yeonghye. Ella se resistió entre los dos yernos sujetándola, entonces el suegro metió la carne en su boca y ella lo escupió. Ciego de cólera el padre volvió a pegarle otra bofetada que dejó marcada su mano en el rostro. Yeonghye tomó el cuchillo de cortar frutas y se cortó las venas de la muñeca. La llevaron al hospital. Después del terrible suceso familiar, Yeonghye pasó varios meses en un pabellón psiquiátrico, luego en su casa. Tiempo después, el marido de Yeonghye le presenta el divorcio y desaparece de la vida de todos. 2. SEGUNDA PARTE: LA MANCHA MONGÓLICA. Es una marca de nacimiento plana y benigna, de color azulado a verduzco, muy común en bebés recién nacidos. El marido de Inhye por fin tuvo el pretexto que buscaba: Inhye le pidió que visitara a Yeonghye. Fue y tras muchísimas argucias le propuso: Me gustaría que posaras como modelo. Tienes que desvestirte y dejar que te pinte el cuerpo de colores. Unas flores. Ella no aceptó ni rechazó la proposición. La grabación había salido mejor de lo que esperaba. Escribió como rótulo de la cinta maestra: “Mancha Mongólica I”. Entonces las imágenes de la “Mancha Mongólica II” desfilaron por su mente. De nuevo las argucias: Lo que pinté en tu cuerpo ¿se borró?... No… Entonces ¿Podrías dejártelo un poco más? Por lo menos hasta mañana. Tengo que volver a grabarte… No quería que se borre, por eso no me bañé. Ahora que tengo esas pinturas en el cuerpo ya no sueño. Me gustaría que me las volvieras a pintar cuando se me borren. Si no tienes nada qué hacer ¿podrías volver mañana al taller?... Está bien… Pero va a venir alguien más: Un hombre. El hombre es J. Un colega del taller. J. a mucho ruego accede protagonizar el video juntos, pero antes es pintado su cuerpo. Y en el momento cúspide le pide a J. una cópula real, él por no confundir con pornografía la rechaza. Entonces el video artista quiere tomarla a Yeonghye para sí y esta lo rechaza porque “no estaba pintado”. Al otro día vuelve pintado y es aceptado. Horas después de la cópula, Inhye hace su aparición en la sala y entre otras cosas le dice al marido: “Sabiendo perfectamente que ella no está bien… ¿Cómo pudiste…?” Y llama a la ambulancia en la creencia de que ambos necesitan un tratamiento psiquiátrico. 3. TERCERA PARTE: LOS ÁRBOLES EN LLAMAS. Yeonghye está en un sanatorio psiquiátrico. Un día escapa del sanatorio. La encuentran en el bosque de la montaña de enfrente, de pie y bajo la lluvia. Con la cabeza hacia abajo espera que le nazcan hojas en el cuerpo y raíces en las manos. Inhye va a visitarla todos los miércoles. Habla con el doctor y las enfermeras. El marido de Inhye sale en sus cabales del examen psiquiátrico y por eso lo encierran en la cárcel. Liberado de la prisión desaparece. Inhye no volvió a verlo nunca más. Yeonghye fue regresada al pabellón de confinamiento y de allá a un hospital gastroenterológico porque empezó a vomitar sangre viva. Camino a ese nosocomio Inhye rememora detalles de los sueños infantiles de Jiwu -su hijo de 5 años- y ahí se le enciende el foquito y le dice a Yeoghye: “…no sea más que un sueño”. Inhye baja la cabeza y como si estuviera poseída, acerca sus labios hacia la oreja de Yeonghye y le dice marcando cada una de sus palabras: “En los sueños todo parece real, pero cuando te despiertas te das cuenta que no es así… Cuando despertemos algún día.” Ese “algún día” llegó también para Nicodemo. Los quiero mucho, papá Jorge Wilibaldo.

K
Karla
12 Julio 2026
Excelente análisis, acabo de terminar el libro y me quedaba algunos aspectos dando vuelta y tú análisis me ayudó a cerrar el círculo. Gracias

A
Ayrton
08 Julio 2026
Genial analisis, muchas gracias

P
Paula
28 Abril 2026
Me falta un poco de profundidad en los personajes, los veo muy simples. Es la parte que no me termina de convencer.

B
Belu
17 Abril 2026
Muy buen análisis, me aclaró las ideas después de la lectura.

L
lydia
09 Marzo 2026
Mi esposo nos dejó a mí y a mi hijo y nunca regresó hasta que intervino el Dr. Sunny. Mi historia no es diferente a la de otros que se han tomado el tiempo de compartirla con el mundo. Tuve problemas matrimoniales con mi esposo, por lo que me dejó y se fue a otra ciudad. En un momento dado, estuve deprimida y no recibí ayuda de nadie hasta que contacté con el Dr. Sunny, quien me ayudó. Él restauró el amor y la conexión entre mi pareja y yo, y después de 48 horas, lo recuperé, tal como lo prometió. Como todos los que hablan de él, estoy aquí para hablar bien de él y agradecerle por devolverme la alegría. No fallará si usted también intenta ayudarlo. Simplemente envíele un WhatsApp al +2348082943805 o puede escribirle a [email protected].

A
Ana
10 Febrero 2026
Mil gracias por este bonito análisis. Acabo de terminar el libro y me he quedado un poco como a oscuras, y lo que has escrito me ha dado luz!

H
Hakomori
01 Diciembre 2025
hay mucho que me resuena de esta obra, el simbolismo en ese -hay algo de lo que un día te das cuenta y te persigue y ya no lo puedes volver a aceptar, aunque te destruya simbólicamente ante un sistema hegemonizado y te desaparezca en la literalidad-, cuando leía el posicionamiento respecto a "la nombran vegetariana aún cuando quizá estaría más bien dentro del veganismo" es precisamente la intención de la obra me parece, todo el tiempo la vemos definida en términos de terceros, así como nos vemos constantemente narradas en terceras voces. Al final, tampoco era vegana, pero tenemos esta necesidad de nombrar la otredad en un ejercicio de poder de poseer su verdad y todo lo que ello involucra. Incluso en la parte médica, es una falla en el área de la salud mental (soy psic feminista), mucha gente en el ámbito no va con la intención de comprender a la gente, entender su mundo interno y desde ahí encontrar sentido o resignificación a lo que sucede, se despoja enteramente a las personas de su capacidad de acción y ser buscando nombrar sus "males" y tratarlos de acuerdo al libro "porque somos una ciencia y eso es lo que funciona y lo que nos da credibilidad". En una parte mencionan que no es esquizofrenia y tampoco una persecución paranoide, no logran encapsularla en los criterios de lo que aprenden a nombrar y entonces "esta desahuciada y no quiere ni puede mejorar". Es un libro que complejiza muchas cosas, que da para hablar por horas. Es muy agradable poder leerlo en otras voces y resonar.

M
Miguel
29 Noviembre 2025
Tras leer el libro, tu análisis evoca un montón de aspectos, necesarios, en los que hay que pararse y reflexionar. Gracias. ¿Por qué Yeonghye acepta de ese modo la petición de su cuñado? Aunque queda enmascarada entre arte, sexo y/o pornografía, según quien lo analice, para ella es solo esa simbiosis orgánica, consustancial al "vegetal" (título de la obra) en que aspira convertirse. De hecho ella, a pesar de reconocer una humedad (entiendo que para ella vegetal) que le ha producido el primer acto con J, rechaza absolutamente continuarlo bajo ningún carácter sexual con su cuñado, hasta que éste, con una motivación completamente diferente, reencarnando de nuevo el rol vegetal que ella espera, consigue subyugarla y ver satisfecho su oscuro deseo. A lo que ella responde con un mordisco indescriptible. Obra llena de enigmas y evocaciones poéticas reveladoras.

Deja un comentario

Kinishinaide! No publicaremos tu email ni te spamearemos sin tu permiso