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Reseña saga: Gantz

Gantz: crítica poética de uno de los mangas de acción por excelencia

Análisis de Gelo 2 Comentarios
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¿Por dónde empezar para hablar de este manga? No sabemos si empezar hablando de su increíble dibujo, de la controversia que causó su final, de los casi 40 volúmenes recopilatorios que recogen un manga de 13 años de publicación irregular o de cómo su autor fue uno de los padres del “clickbait”

Quizá la mejor forma de empezar esta reseña sea con una sinopsis acerca de la obra, así que vamos a intentarlo, obviamente sin hacer spoilers. Gantz es un manga seinen, osea, un manga cuyo público son los varones jóvenes mayores de edad debido a las posibles escenas de violencia o sexuales y si, en la obra nos vamos a encontrar de ambas a raudales.

Breve resumen de Gantz

La historia de Gantz combina de manera magistral la acción, la ciencia ficción y las relaciones entre personas en un Japón contemporáneo (ojo, del año 2000). Sin entrar en muchos detalles y posiblemente chafando las primeras diez páginas de manga, la historia se centra en un grupo de personas que tras morir, se despiertan en una habitación de la que no pueden salir y en la que se encuentra una extraña esfera de color negro que sin previo aviso canta una agradable canción y abre las puertas del infierno para todos aquellos que se encuentran allí atrapados.

También queremos destacar el titánico esfuerzo que hizo la antigua editorial Glenat por traer los tomos a España y lo bien que lo hizo la editorial Panini Comics a la hora de recoger el testigo después de que la primera cerrase sus puertas. Actualmente puedes encontrar los tomos de este manga en librerías e Internet con el mismo diseño que Glenat propuso en sus primeros tomos. Además, los primeros números están reeditados por Panini Comics para que todos aquellos que quieran hacerse con el manga ahora puedan. Chapó por vosotros, por no dejar caer esta obra en el olvido.

A partir de ahora la reseña se convertirá en una metralleta de spoilers, así que si no has leído la obra de Hiroya Oku y tienes intención de leerla, te recomiendo que pares de leer, guardes esta página en favoritos y vuelvas una vez hayas leído todos los capítulos del manga. ¡Ganbatte!

Vale, una vez avisados vamos a empezar a destripar poco a poco la opera magna del mangaka japonés. Podemos decir que toda la obra se divide en las diferentes misiones que Gantz, la esfera negra, les va dando a los personajes que se encuentran en la sala para acabar en una apoteosis final que bien podría estar escrita por un Orson Welles pasado de Monster. Pero de esto ya hablaremos más adelante.

Sobre el autor de Gantz: Oku

Antes de entrar a hablar de la historia, nos gustaría hablaros un poco acerca del fantástico estilo de dibujo del maestro Oku. Este mangaka, que se ha consagrado precisamente con Gantz, empezó muy joven a dibujar y con 21 años consigue un segundo puesto en el 19th Youth Manga Awards de 1988 utilizando un pseudónimo.

Es de los pocos mangakas de los que se puede decir que tienen un estilo propio a la hora de dibujar a sus personajes, sobre todo a los femeninos. Oku fue un pionero en las técnicas de movimiento de los pechos y fue el primer mangaka que dibujó la “trayectoria” de los pezones para expresar el movimiento, dando así una sensación de dinamismo en el dibujo. Técnica que más tarde sería copiada por muchos autores de “Hentai”. Además, Oku supo ver una estrategia de marketing muy buena para su obra. En cada capítulo del manga podemos observar que las portadas o las primeras páginas contienen un dibujo de alguno de los personajes femeninos de la historia en poses principalmente eróticas e incluso sexuales, muy ligeras de ropa o utilizando pocas partes del “traje gantz”. Oku explicó en una entrevista que esto no era más que un reclamo para el público masculino a leer cada capítulo. Un buen uso del famoso “Clicbait.”

Pero donde realmente brilla el plumín de Oku-sensei no es en los personajes, si no en los escenarios.

El autor sabe transmitir la grandeza y la realidad de una forma sublime en sus obras que por lo general tienen una gran cantidad de tramas y juegos de luz, dándoles asimismo realismo al dibujo.

Sólo tiene uno que fijarse en los episodios de Osaka o en los capítulos finales en los que la guerra por la humanidad se puede ver a una escala tremenda.

Como curiosidad, deciros que en el estudio de Hiroya Oku siempre han sido pioneros en la técnica de dibujo. Este autor fue uno de los primeros en utilizar en los años 2000 técnicas 3D generadas por ordenador para hacer los bocetos de cada viñeta. Utilizando humanoides en 3D para simular las posiciones de los cuerpos de los personajes. Una técnica que luego se popularizaría.

Historia y reseña de Gantz

Pero bueno, empecemos a hablar un poco de la historia de Gantz, uno de los mangas más influyentes de la primera década del S.XXI. La historia de Gantz es la divina comedia de un dante llamado Kei Kurono, que entre círculos de un infierno de ciencia ficción acaba conociendo a su Beatriz en las aulas de un instituto y con la que buscará una redención para sí mismo y para su alma imperfecta.

Gantz es la historia de Kei Kurono, un adolescente japonés al que vamos conociendo según pasan los capítulos y que se convierte en el protagonista fundamental de la historia. En el vamos viendo la adolescencia en su pleno auge, es una metáfora fantástica de cómo la razón es vencida por la pasión en muchos momentos a lo largo del manga y cómo los impulsos más primarios se sobreponen antes que los valores. Tengo que decir que en toda la historia de Kurono hay al menos dos momentos que me parecen brillantes.

El primero es cuando de verdad es consciente de que todo lo que está viviendo es un infierno, pero que si se esfuerza hay una solución (los dichosos 100 puntos) y además puede deshacer todo el mal recuperando a sus amigos perdidos. Este es el primer momento en el que se puede observar cómo parte de esa adolescencia del personaje deja paso a un atisbo de madurez. Kurono deja atrás las inseguridades y los miedos para encararse a los problemas de una manera adulta, buscando una solución en vez de escondiéndose de ellos.

El segundo momento en el que podemos observar la evolución del personaje es cuando se le presenta la disyuntiva del amor. Podemos ver cómo pese a la tentación de quedarse con Reika, una jóven idol gravure de exuberantes curvas, Kurono prefiere quedarse con Tae, la chica simplona con la que poco a poco ha ido forjando una relación y de la que se enamora perdidamente, llegando al punto de dejarlo todo y poner en peligro su vida y la vida de miles de personas sólo por salvarla.

No me malinterpretéis, Kurono no es más que otra víctima del macabro juego de Gantz, un adolescente asustadizo y pichabrava al que la “realidad” le da una hostia tan grande que a las malas no le queda otra que espabilar. Pero es diferente a casi la totalidad del resto de personajes.

Ahora vamos a ponernos un poquito pedantes, pero es que precisamente una de las cosas que nos encantan de Gantz es la manera sutil pero muy efectiva que el manga tiene de hacer una crítica social y mordaz a temas que afectan a nuestra sociedad. Temas como el uso masificado (y quizá no tan correcto) de las redes sociales, el odio o los estereotipos sociales.

Un fantástico ejemplo de la crítica social lo tenemos hacia el final del manga, en uno de los momentos en los que el equipo de los protagonistas se junta con los equipos del resto del mundo podemos leer como en la transcripción de lo que dicen los americanos son todo estereotipos raciales, de hecho llaman “coreanos” o “chinos” al grupo de Kurono y compañía, dejando claro que los asiáticos, a ojos de los occidentales, son todos “chinos”. Pero este no es és único ejemplo de crítica que podemos encontrar en Gantz, otra de las críticas más sonadas es la que se hace hacia los capítulos finales, en los que la humanidad presa del pánico debido a los ataques alienígenas conoce las caras de los miembros del equipo de Tokyo debido a que las noticias y la prensa están tergiversando la realidad para intentar poner como culpables a Kei Kurono y a los demás. En este punto podemos observar con un símil perfecto cómo las personas tenemos dos caras y de cómo las redes sociales e Internet juegan a favor de todos aquellos que utilizan el anonimato para causar daño o “trolear” impunemente sin consecuencias. En la escena podemos observar cómo la gente en Internet ataca a los protagonistas mientras que todas las personas que están cara a cara con Kurono no son capaces de decir lo que piensan.

Pero sin duda alguna, la crítica más potente la encontramos otra vez en el último arco del manga, cuando los humanos son apresados por los alienígenas gigantes y son enviados a la nave nodriza para ser tratados como ganado. Oku quiere mandarnos un tremendo mensaje animalista, utilizando a los humanos como una raza inferior, un recurso para los alienígenas a los que no les importa lo más mínimo la vida de todas las personas que están capturando para después, asesinar en una especie de fábrica que nos puede recordar a un matadero de ganado. Las escenas en estos capítulos están cargadas de simbolismo y el hecho de que Tae escape intentando sobrevivir y acabe siendo la mascota enjaulada de una caprichosa niña alien tienen que al menos hacernos sentir un poco peor. La realidad vuelve a ganarle a la ficción.

Hablemos ahora del comentadísimo final, que tanto revuelo causó y que tanto odio generó en una comunidad que llevaba años siguiendo un manga que pasito a pasito fue terminando su andadura.

Antes de entrar en faena tenemos que pensar que la historia de un manga es algo vivo que depende muchísimo de la popularidad de sus lectores. Por eso no es extraño que en los primeros arcos de la historia se nos presente un tipo de trama y que a medida que nos vamos acercando al final empiezan a cerrarse historias.

Todos los que hemos leído Gantz, seguro que nos hemos quedado a cuadros al ver a ese “ser” al cual casi al final de la obra le da a la humanidad a modo de “Deus Ex Machina” una respuesta a muchas de las tramas que seguían abiertas en la historia. Pero seguro que eso no es nada comparado con ver cómo ese “ser” adopta diferentes formas en su rostro, pasando desde tener la cara de Gandhi hasta la de el mismísimo Hitler. Este “ser” o deidad nos da a los lectores un mensaje muy potente el cual en la obra podemos apreciar miles de escenas en las que el mensaje se ve reforzado. No somos nadie, ni mejores ni peores, simplemente somos hasta que dejamos de ser.

Y así, envueltos en un halo metafísico y con el final feliz de turno en el que Kurono y Tae se salvan de una muerte casi segura (al igual que la humanidad) acaba uno de los mangas más influyentes de la primera década del siglo XXI. Un mensaje de lleno incertidumbre, vacío y fugaz que engarza a la perfección en la obra que es Gantz. Recordad, si escucháis “Atarashii asa ga kita...” corred y ponéos el traje, que el que avisa no es traidor.

SAGA
Imagen saga - Gantz
Oku HiroyaPanini Cómics
Kei Kurono es un estudiante egoísta y apático que se ve obligado a salvar a una persona de morir atropellada por un tren subterráneo debido a que su compañero de la infancia Masaru Kato lo llama para que le ayude. Como consecuencia él y Kato mueren en el intento.

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Gelo

Redactor en momoko.es


2 comentarios en este post

  1. Avatar usuario comentario
    Jaime M
    13 Apr 2019Responder

    Reseña pesimamente escrita. No se entiende, no tiene pies ni cabeza. Pareciera que la escribio un niño de 6 años.

    • Avatar usuario comentario

      Jaime M, yo muero en el manga, pero jamás estaré tan muerto como tú, que necesitas ir soltando bilis a las tantas de la madrugada por internet del trabajo de otros.


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