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NOTA: 6

El último caso, opinión de la novela negra de Francisco Marín

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Maestra, lectora empedernida y creadora de historias en mi tiempo libr...


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Imágen destacada - El último caso, opinión de la novela negra de Francisco Marín

Cuando Irina, una bella joven con un pasado complicado desaparece, su marido, Miguel Tur, un rico empresario ibicenco, hace lo imposible por encontrarla. Pero todo cambiará cuando el que aparece muerto es Miguel.

El abogado Ballesteros y el extravagante detective Zarco vuelven a colaborar en este nuevo caso para averiguar lo que ha sucedido, pero para ello deberán adentrarse en el mundo de la mafia rusa y la prostitución. 

Análisis y opinión de El último caso

El último caso es una novela protagonizada por el abogado Raúl Ballesteros y el detective Álex Zarco, personajes que ya aparecen en una entrega anterior El caso Demichellis, pero ahora con una trama en la que la mafia rusa y la prostitución juegan un papel importante. Aunque podríamos decir que es una segunda parte, la novela puede leerse de forma independiente. El autor se encarga de dotarnos de los ingredientes necesarios para que podamos conocer a los diferentes personajes, indistintamente de que hayamos leído la novela anterior.

De esta forma, Francisco Marín nos trae una novela policíaca de corte clásico que, aunque no es el tipo de lectura que habitúe a leer y a pesar de que el comienzo me costó, he sabido encontrarle el punto y he podido disfrutar de la historia a medida que avanzaba.

Es además una historia sencilla y breve con un buen trabajo de investigación que la dota de un mayor realismo. Algunos de los hechos que se cuentan en la novela sucedieron de verdad, aunque el autor se haya tomado la libertad de alterarlos en el tiempo.

El autor usa una prosa sencilla y ligera de leer, sin demasiadas complicaciones que permite al lector seguir la historia sin demasiados dilemas. La trama está bastante bien hilada y los capítulos al ser cortos se leen bastante rápido.

Algo que me ha resultado curioso es que el propio autor, Francisco Marín, tiene un cameo dentro de su propia novela, formando parte del variopinto grupo de personajes.

Paco Marín se sentó frente al escritorio, situado en un rincón del amplio salón, encendió el ordenador y abrió su cuenta de correo electrónico. Esperó unos segundos a que se cargara la pantalla. En la bandeja de entrada vio un correo remitido por el editor de Ediciones Jetasa.

Los diferentes personajes que aparecen están bien formados y aunque no todos cuentan con el mismo peso en la trama, muestran personalidades bien definidas. Irina es una joven inteligente con un pasado turbio que no duda en hacer lo que sea para mejorar su vida. No obstante, el pasado vuelve para atormentarla y conseguir salir de todo en lo que estaba metida tiene consecuencias.

Por otro lado, tenemos al abogado Raúl Ballesteros y al detective Álex Zarco.

Raúl Ballesteros es un personaje interesante que cae en un enamoramiento en cuanto conoce a Irina. Confuso sobre sus sentimientos y sus expectativas hacia la chica, se debatirá a lo largo de la trama entre lo que siente y su instinto como detective. Y es que a pesar de ser un personaje muy completo, su enamoramiento me ha resultado algo tonto. Pasa muy de repente, sin comerlo ni beberlo. Me ha resultado algo insulso hasta que he entendido el por qué de tal romance, ya que gracias a la confianza que Irina tiene con Raúl podemos averiguar algunos acontecimientos del pasado de la chica, que el autor ha sabido introducir de manera sencilla y que de otra manera no hubiésemos podido entender y que son clave para avanzar en la historia.

–Siéntate –dijo ofreciendo una de las copas a Ballesteros–, te voy a contar una historia.
Ballesteros ocupó una silla en la terraza. Agradeció la copa de vino, realmente le apetecía. Estaba tenso y se sentía intrigado. ¿Qué le iba a contar Irina? ¿Una confesión? La joven se sentó frente a él, parecía relajada y, al mismo tiempo, seria y concen­trada.
–Te voy a contar la historia de mi familia

Álex Zarco es un personaje extraño. A medida que avanza la trama se van mostrando algunos matices de su carácter que nos van explicando el porqué de su forma de actuar. Es el personaje que más fuerza tiene en la trama, luchará para esclarecer la verdad y conseguir encontrar al asesino sin importarle lo que tenga que hacer.

El detective se había creado una coraza de insensibilidad es­toica y no empatizaba con los problemas ajenos, bastante había tenido con ir sorteando durante años sus propios problemas psi­cológicos. Actualmente, los síntomas de su esquizofrenia para­noide habían remitido. Desde que le dispararon en la cabeza, no había vuelto a tener ninguna crisis.

También encontraremos una serie de personajes algo más secundarios que van apareciendo a lo largo de la novela. Algunos de ellos con mayor interés que otros, sobre todo Julia, la ex mujer de Miguel, la cual a simple vista no pinta mucho en la historia pero que no deja de sorprendernos al final.

A medida que avanza la novela nos encontraremos con un giro sorpresa que tras dirigirnos hacia una situación, cambia y nos lleva por otro camino, lanzándonos de frente contra un desenlace para nada esperado. Es maravilloso cómo tras toda la lectura, cuando ya casi has llegado al final incluso un poco decepcionada porque vas siendo consciente de que todo está prácticamente atado, de repente te encuentras con una trama totalmente diferente que te deja con la boca abierta y te obliga a reengancharte de nuevo para llegar al final.

De repente descubres que uno de los personajes que en principio no tenía gran peso y que hasta te has planteado qué pintaba en todo este enrevesado, es ahora el principal sospechoso y que toda la investigación que ha dirigido la novela, ahora no sirve de nada. Francisco Marín, el autor, consigue engañarnos en pocas páginas.

En resumen, nos encontramos ante un descubrimiento autopublicado, una historia policíaca y con unos personajes bien formados, que nos hará dudar y hacer nuestras propias indagaciones con respecto al asesino y que sin duda nos sorprenderá con un inesperado final. Una novela muy recomendada para aquellos amantes del género. Me despido con este pequeño párrafo que me ha encantado y que nos descubre al verdadero asesino al final de novela.

Matar a alguien es muy fácil, solo hace falta mover un dedo y apretar el gatillo, pero no es tan sencillo asimilar la muerte, con la muerte se acaba todo, ya no hay marcha atrás, no hay segundas oportunidades…

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