Border top left cut image
Border middle left cut image
Border bottom left cut image
Border middle right cut image
Border bottom left cut image
Logotipo de momoko.es

Va fail, dhoine

¿Qué buscas en este aciago blog?

Libros
Cómics
Artículos

Más de 1000+ reseñas

y análisis literarios

Va fail, dhoine

¿Qué buscas en este aciago blog?

NOTA: 9

El mudo y la daga, de Carlos Serrano: reseña de la novela vikinga ambientada en Al-Ándalus

La Insomne
Avatar del redactor La Insomne
La Insomne

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Do...


COMPARTE:
Imágen destacada - El mudo y la daga, de Carlos Serrano: reseña de la novela vikinga ambientada en Al-Ándalus

Es sorprendente lo muchísimo que me ha gustado El mudo y ladaga. Y sé que es una forma muy extraña de comenzar una reseña, pero no he podido resistirme a hacerlo porque Carlos Serrano consigue reconstruir un periodo con una sensibilidad que raras veces asociamos la Alta Edad Media.

De esta forma, El mudo y la daga no se posiciona como la enésima incursión vikinga reescrita con épica televisiva, sino como un descenso íntimo a la identidad quebrada de un hombre arrancado de su origen y moldeado por una cultura que tampoco lo reconoce como propio. Carlos Serrano emplea aquí la inocencia de u niño, la violencia del mundo, el viaje al que se ve forzadamente sometido y el choque cultural del siglo IX para hablar, de forma sorprendentemente contemporánea de un periodo convulso en Al-Andálus y de la quema de Sevilla por parte de Ivar Deshuesado.

¿De qué trata El mudo y ladaga? Argumento de una novela de aventuras perfecta

Sygurd no quiere ser como su padre: un jarl en tierras áridas, viviendo de rito en rito y completamente ajeno a las tareas del campo y la pesca con las que se entretenien los otros chicos del pueblo. Sin embargo, conforme va creciendo, cada vez va quedando más claro que Sygurd no es como el resto: hay una fisura, una forma de sensibilidad en su interior que no encaja del todo con la dureza que su comunidad valora. Y, cuando por fin decide probar a todo el mundo que es tan valiente como el resto de los chicos de su pueblo, su destino se torcerá cuando un grupo de asaltantes lo secuestran y se lo llevan a Al Ándalus para ser vendido como esclavo del emir.

Años más tarde, un grupo de vikingos se acercan peligrosamente a Sevilla, dejando solo destrucción tras su paso y poniendo en jaque a las grandes potencias militares de los emires y de los siempre disputados territorios cristianos. Será en ese momento cuando el protagonista se ve forzado a narrar su propia historia para justificar quién es y de dónde viene, demostrando, con su increible relato, que no se parece a ningún vikingo que jamás hayamos conocido.

"

La gloria en la muerte es un señuelo para guiar a los necios; es en la vida, Uthman, donde las almas forjan su eternidad.

TODO
TODO

Contexto histórico de El mudo y la daga: Al-Ándalus frente al mundo vikingo en el siglo IX

El mudo y la daga se ambienta en un momento específico de la Alta Edad Media que se escapa de las imágenes estereotipadas más comunes de la literatura de este período. Lejos del imaginario al que estamos acostumbrados con de castillos góticos y cruzadas tardías, la novela de Carlos Serrano reconstruye el episodio real de la incursión vikinga de 844 en la península ibérica: una campaña militar encabezada por Ivar el Deshuesado, figura ligada a las sagas nórdicas y al linaje mítico de Ragnar Lothbrok, que culminó en el saqueo de Sevilla y la amenaza directa a Córdoba, entonces capital del emirato omeya de al-Ándalus bajo Abderramán II.

Este hecho histórico resalta sobremanera la permeabilidad del Mediterráneo occidental durante el siglo IX y la compleja red de intercambios (tanto comerciales como bélicos y culturales) que vinculaban el norte atlántico con los territorios islámicos y del que tan bien habla Cat Jarman en Los reyes del río. Nos encontraremos con un norte dividido entre el grupo de los nórdicos que buscan la expansión y la riqueza a través de las guerras y el saqueo y los que solo se planteaban sobrevivir un invierno más con las riquezas que les da el mar.

"

—Abrid los oídos, noble al-Jálid, valí de Sevilla… —El Mudo tomó aire y lanzó un largo suspiro—. Soy el hombre de los tres nombres, y esta es la historia de mi vida.

En este sentido, Carlos Serrano se documenta hasta el tuétano para hablarnos de los peines hueso de ballena de los vikingos, del papel de las mujeres y su, a menudo, tortuosa y moralmente reprochable procedencia; de la importancia de los ritos religiosos en el core de la vida vikinga y, cómo no, de un Al Ándalus que bulle con el intercambio del gobierno omeya, la resistencia cristiana, la presencia de los esclavos y el papel de la iglesia en cada rincón.

Y es que El mudo y la daga arranca con un auténtico cliffhanger argumental y con estructura cíclica que nos permite ubicar a la flota vikinga mientras esta remonta el Guadalquivir tras haber atacado antes Nantes, Burdeos, Lisboa y A Coruña.

La elección de este marco por parte del autor permite una exploración narrativa de zonas liminales entre sistemas culturales. Al-Ándalus se nos mostrará aquí no solo como un escenario, sino como un agente histórico activo cargado de sofisticación urbana, política y cultural, cuyos mecanismos defensivos se ven enfrentados por una amenaza totalmente inesperada y para la que nadie estaba preparado. Al mismo tiempo, la novela introduce una figura apenas documentada pero históricamente plausible: la de los "mudos" del harén cordobés —esclavos de origen escandinavo carentes de adscripción política o cultural firme— convertidos en instrumentos del poder andalusí, y cuya posición ambigua sirve como eje narrativo.

"

Idda me enseñó que las mujeres del norte son como sus diosas: eligen a quién se entregan y no olvidan las afrentas hasta que llegue Ragnarök y el fin del mundo acontezca.

TODO
TODO

Estructura y estilo de El mudo y la daga

Uno de los aspectos más significativos de El mudo y la daga es su arquitectura interna. Cada capítulo se abre con fragmentos procedentes de las fuentes históricas que sustentan la novela —crónicas cristianas y musulmanas, referencias documentales del periodo—, un recordatorio de que lo que se va a narrar emerge de un sustrato histórico real y de fuentes documentales analizadas previamente por Carlos Serrano.

La novela se articula, además, en varios libros internos que se corresponden con los distintos nombres y las distintas identidades del protagonista. Por ejemplo, el primero de ellos se titula Sygurd: una clara referencia a Sigurd el Matadragones, héroe central de la Völsunga saga, equivalente nórdico de los Nibelungos germánicos: un personaje destinado a la grandeza, marcado por la violencia fundacional y por una invulnerabilidad incompleta. La referencia no es decorativa. Funciona como contraste irónico y como promesa truncada: este Sygurd no mata dragones ni se baña en sangre para volverse invencible, sino que es arrancado de su mundo antes de poder encarnar este relato heroico.

Y es que Carlos Serrano centra continuamente el tono de la novela en esta labor de desmitificación del hijo del jarl, seleccionado por Baldur en lo más profundo del río. Para ello, opta por una narración en primera persona continua, íntima, que rehúye el lirismo grandilocuente del género y se apoya en una prosa muy sensorial que resulta especialmente eficaz a la hora de trasladarnos diferentes atmósferas: el frío del norte, la humedad de los pantanos, el olor de los mercados andalusíes, el ruido del metal en plena batalla y del agua al chocar contra la quilla del barco que se lleva tu libertad.

"

«¿Qué es esto? ¿Qué es este atroz y fortísimo golpe de ira? […] ¿Qué nubes, compuestas de infortunios y condenación, han chocado con violencia para lanzar este irresistible rayo sobre nosotros? ¿Por qué ha estallado esta espesa y repentina tormenta de bárbaros? […] El pueblo del norte es feroz y no tiene piedad: su voz es como el rugido del mar».

TODO
TODO
TODO
TODO

El mestizaje como tabla salvavidas (pequeñísimo spoiler dentro de esta sección)

A lo largo de la obra nos queda más que claro que Sygurd no se siente realmente parte de ninguna parte. Como hijo del jarl, sus deberes lo aislan del resto de los chicos y las chicas de la zona y después, cuando es vendido como esclavo en la Península, se da cuenta de que un verdadero norteño no se resignaría a su suerte y lucharía hasta morir con honor para tener la oportunidad de que Odín lo reclame a su lado.

"

Las plazas rebosaban de sevillanos que esperaban el pan del desayuno ante los hornos de la medina, y la sombra del minarete de la mezquita aljama era el único recuerdo de una noche que acababa de morir para dejar pasar el olor a canela, cominos y clavos proveniente de los fogones recién encendidos.

Conforme va avanzando la trama y Sygurd va aprendiendo más acerca de sus amos y lo que tienen que ofrecer, aprende tanto la lengua de los cristianos como la de los árabes, irá aprendiendo a valorar aquello que tiene de positiva cada una de las religiones, llegando a encontrar cierta paz interior tanto con unos como con otros, pero sin acabar de desprenderse de la idea de que debería volver a su hogar.

Y es que, aunque nunca lo dice abiertamente, es evidente que El mudo y la daga está construido en torno a una defensa —sutil, pero firme— del mestizaje, el cual no se presenta como una solución, sino un campo de batalla íntimo, donde el pasado, la lengua, la religión y la memoria compiten por imponerse, sin lograr nunca una hegemonía total.

Sygurd sobrevive no porque renuncie a su origen, sino porque aprende a aceptar las influencias de todas las culturas que han pasado por él y a aceptar aquello que le permite seguir viviendo.

TODO
TODO

No todos eran saqueadores:

Mientras el lector avanza, la novela va entrelazando dos frentes: la inminencia de la incursión de Ivar el Deshuesado y el pasado que late bajo la piel del protagonista. El resultado es un recorrido que se mueve entre la violencia de las razias, las intrigas palaciegas del emirato, las historias de los madjus y la intimidad incómoda de la voz en primera persona de un hombre apodado como "mudo" que ya no sabe si su origen es un recordatorio perpetuo de su vergüenza o parte de su identidad.

"

—¡Caliente será la tierra donde dejarás de servirme y verde la montaña ante la que te arrodilles! ¡Volverás a donde nunca te has ido, pero antes deberás quemar tu propio nido!

Y es que aunque nos encontremos con una novela histórica de aventuras, se nota la pasión que le ha puesto Carlos Serrano a la labor documental. Conoceremos a un Ivar el Deshuesado que no se parece a la reconstrucción de la serie Vikings (Canal Historia) y que nos traslada la visión de un grupo de nórdicos apodados vikingos que buscaban enriquecerse con la desprotección de las tierras del sur, sí, pero también a los que solo ansiaban un lugar donde asentarse y cuidar de sus familias. La obra está llena de referencias a sucesos históricos reales, como la huida del valí de Sevilla cuando los vikingos atacaron la ciudad en el 844, dejando al pueblo desprotegido; o el uso de expresiones como madjus para referirse a los piratas del norte.

"

Siempre se pierde en la guerra, hubiese contestado a cualquiera de los musulmanes que montaban en sus caballos y pasaban junto a su tristeza sin atreverse a preguntarle por qué sus lágrimas empapaban la tierra con tanta fuerza.

Uthman nos permitirá vivir la resistencia de los cristianos del norte pero también la perspectiva de aquellos nórdicos que, empujados por el hambre, la miseria y la desprotección del rey Horrik ante el hambruna y por culpa de las altas temperaturas que destrozan los cultivos y que hace que los arenques se vayan mar adentro, se ven forzados a realizar actos de pillaje para sobrevivir.

En mitad de todo ello, Carlos Serrano utiliza a Sygurd como un nexo silencioso entre las tres culturas que atraviesan la novela para desmontar cualquier idea de superioridad moral o religiosa. A medida que el protagonista convive con cristianos, musulmanes y norteños, queda claro que, más allá de los nombres que se les den a los dioses o de los rituales que se practiquen, todos son hombres sometidos a gobernantes y poderosos caprichosos que cambian con la misma arbitrariedad que la lluvia, obligados a luchar, obedecer y sobrevivir dentro de sistemas que los superan. La novela no propone una utopía ni una convivencia idealizada, pero sí sugiere que el conflicto no nace de los dioses ni de las creencias, sino del uso que los poderosos hacen de ellas, y que la posibilidad de vivir en relativa paz depende menos de la fe que del respeto y del reconocimiento mutuo entre quienes comparten un mismo suelo, aunque lo nombren de forma distinta.

"

«Mudos», nos llamaban en el Alcázar, porque jamás aprenderíamos la lengua cornica de nuestros amos, y más adelante supe que formábamos parte de una costumbre, la de contar con una guardia de extranjeros para prevenir traiciones, adquirida por el padre de nuestro amo, el emir Alhakén, y que su propio hijo estaba decidido a postergar para garantizar su amenazada seguridad.

TODO
TODO

Mi opinión sobre El mudo y la daga

Había tenido el privilegio de leer El camino enterrado (Ed. Pàmies, 2023) de Carlos Serrano antes de darle una oportunidad a El mudo y la daga, y está claro que la progresión del autor y su significativa mejora en el género quedan patentes desde la primera página. No solo por la evidente y titánica tarea de investigación y documentación de un periodo convulso desde tantas ópticas y perspectivas diferentes, sino también porque consigue llevar una trama de aventuras en una novela de gran extensión sin presentar por ello valles ni momentos aburridos.

Sin ser especialmente carismático ni tampoco lo suficientemente plano como para resultar indiferente, Uthman / Sygurd funciona como un excelente caleidoscopio de culturas y religiones, ofreciéndonos un punto de vista privilegiado desde el que observar un mundo en permanente fricción. Pero más allá de su valor histórico o de su ambición temática, El mudo y la daga es, ante todo, una novela que se disfruta enormemente. Su ritmo sostenido, la claridad con la que se encadenan las escenas de acción y los momentos más introspectivos, y la forma en la que Serrano sabe dosificar la información hacen que la lectura avance con una fluidez poco habitual en novelas históricas de esta extensión. Es un libro que te atrapa, que entretiene y que mantiene el interés de principio a fin, y en el que resulta evidente que el autor ha encontrado una voz más segura y eficaz con la que contarnos ese tipo de historias que bien merecen ir corriendo a la librería a por ellas.

Deja un comentario

Kinishinaide! No publicaremos tu email ni te spamearemos sin tu permiso