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Capitanes del muro, de Javier Niembro: vuelve la Guerra Fría al mundo

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Imágen destacada - Capitanes del muro, de Javier Niembro: vuelve la Guerra Fría al mundo

¿Qué ocurriría si el brexit británico hubiera dividido el mundo en dos grandes bloques políticos como durante la guerra fría? Bajo esta premisa, Javier Niembro ha publicado con la editorial Libros del Aire una pequeña obra titulada Capitanes del mundo que funciona como fábula política. Así, el autor genera un supuesto en el que todo el mundo debe tomar partido entre un fascismo disfrazado de democracia, con Trump como sumo representante de ambos, y el socialismo más utópico. En este contexto, nos presenta a Peter Price: un profesor afroamericano que decide volar a Berlín para ser testigo de la historia. 

Argumento de Capitanes del muro de Javier Niembro 

Peter Price lo tiene muy claro: aunque esa semana de vacaciones le salga algo cara, no se va a perder por nada en el mundo el cambio histórico que está a punto de hacerse realidad en Alemania central. Y es que en pleno enfrentamiento abierto entre los partidarios de un este socialista y un occidente fascista, el presidente de la república federal alemana ha tenido la imprudencia de declarar que permitirá el referéndum de la independencia si los partidarios del comunismo son capaces de recrear un fragmento del desaparecido muro de Berlín solo con obras socialistas antes del 5 de mayo. 

Desde ese mismo instante, gente de todas las partes del mundo se dirigen al centro de Berlín en un despliegue funcional para conseguir llegar al objetivo sea como sea. Se levantan estructuras de metal, se divide el muro por sectores y cada grupo designa una causa y un capitán a su pequeño fragmento a rellenar con libros. Todos cuentan con una carismática figura al frente de su sector. Todos, menos el 55, el conocido como sector afroamericano… 

Hasta que Peter Price se persona delante del sector de su muro… 

Una fábula política con tintes de ensayo ficcionado 

Capitanes del muro es una obra atípica y extraña con fuertes influencias de las grandes distopías clásicas (en concreto Un mundo feliz de Aldous Huxley y 1984 de George Orwell). Su autor, Javier Niembro, empieza desarrollando una historia bajo un condicional (que pasaría si…)para después ofrecernos una imaginativa realidad paralela escrita en un formato de prosa seguida que en ocasiones parece incluso una obra académica o de ensayo.

El libro comienza de esta forma contextualizando el escenario de la obra: el brexit británico, los cambios y movimientos populares que dividen el mundo y los efectos que tienen estas decisiones sobre el resto de países. Así, por ejemplo, en los Estados Unidos de América Trump sale reelegido, y su plan de proteccionismo y su enorme muralla son apoyados por una mitad del mundo que Javier Niembro presenta como proteccionista, racista y que cojea bastante hacia los movimientos fascistas. En contraposición contamos con un este comunista y socialista cargado de grandes ideales sobre el compañerismo, la tolerancia y el apoyo a comunidades en riesgo de exclusión como las personas de color, los discapacitados o las mujeres. 

La novela tiene que leerse bajo cierta distancia ideológica y tomarla por lo que es: una fábula política e idealista, ya que en cierto momento, especialmente al principio de la obra, Peter Price suele dar una imagen muy romantizada de los movimientos socialistas y comunistas. Así, tras una intensa introducción de varias páginas, la obra entra en una estructura muy definida, que es la que yo llamo la visita por sectores.  

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La mecha de las pasiones colectivas duermen bosques velados, solo hay que saber cómo encontrarla y encenderla.

Y es que Capitanes del muro compartimenta de alguna manera los movimientos de izquierdas por sectores. Cada uno de ellos cuenta con una persona designada como responsable que se encarga de la coordinación de la recogida de libros y de la propagación de mensajes políticos para animar a sus afiliados a esparcir sus ideales. De esta forma, la obra va introduciéndonos uno tras a otro a un capitán diferente, permitiéndonos vivir un momento de aventuras o de acción sobre cada uno de estos carismáticos personajes. Desde una peligrosa carrera de coches con un hombre radicalizado de un sector que representa un coche emblemático de la URSS (Melkus RS 1000), a los problemas que hay con el sector libreabortista y su expresiva capitana. 

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En la mente de un extremista, la mecánica de toda provocación guarda semejanzas con el proceso de desactivación de una bomba: se asume el excitante riesgo de obtener unos resultados que pueden ser catastróficos. 

Peter Price, como protagonista, funciona más bien como un observador imparcial que acude cargado de buenas voluntades al muro y que se va desencantando poco a poco al ver que, en el fondo, los de un lado y el otro son exactamente iguales. Así, al principio de la novela se presenta una división mental entre “ellos” (los occidentales, siempre deseosos de buscar camorra, vigilados por la policía del muro y fabricantes de cócteles molotov con los que pretenden tirar abajo el esfuerzo del resto) y el resto. Esto además está motivado y fidedignamente mostrado por el autor a través de los fragmentos de la novela en los que se muestra a Radio Viktoria, la emisora propagandística del lado este del muro, retransmitir sus propias verdades sobre acontecimientos que, como lectores, sabemos que no son verdad. 

Fotografía de El muro de Berlín para ejemplificar la obra de Capitanes del Muro de Javier Niembro

Esta separación entre este y oeste se va haciendo cada vez más y más fina conforme avanzamos en la lectura. Así, Peter Price irá descubriendo que ni todas las personas de su lado del muro cumplen con el estándar ético y moral que guiaría a cualquier buena persona, ni puede hacer nada para solucionarlo. A partir de interacciones con el grupo feminista que busca el libre aborto, o con el grupo de discapacitados, el autor nos va mostrando no solo que no hay una ideología política exenta de gente despreciable, sino que además las personas correctas a menudo tienen que callar y convertirse en cómplice por un bien mayor. 

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Incautos, podría deslegitimar ahora mismo todo vuestro trabajo realizando una simple llamada de teléfono. Celebráis el éxito como el ciego a quien instalan dos ojos y cristal que embellecen su rostro, pero no restauran su discapacidad.

Peter Price, como observador pasivo y catalizador de las ideas de todos con los que se encuentra, va gestando continuamente un deseo:  y es la búsqueda de una ideología común, tolerante e inclusiva que no se base en la xenofobia ni en la agresividad como forma de expansión propagandística. Así, con su capacidad analítica, su paso por los diferentes sectores dará pie a un gran monólogo interior que desarrolla el propio narrador donde se procesan estas ideologías y se las aplica históricamente 

Mi opinión sobre Capitanes del muro de Javier Niembro 

Capitanes del muro es una obra atípica y una auténtica sorpresa en más de un sentido. Su estilo literario no es para todo el mundo, ya que el autor encadena largos párrafos contextuales y de explicación sobre el mundo que ha creado y las consecuencias de las acciones que se han encadenado desde el brexit de manera recurrente, generando la sensación de que nos encontramos leyendo una obra académica.

Al mismo tiempo, la lectura de la trama a veces se percibe en bloques, de tal forma que ante una larga introducción de un contexto o suceso le sigue una batería de diálogos, una descripción sobre un suceso y vuelta a empezar. 

A pesar de ello, la obra no se hace predecible. Javier Niembro ha realizado un inteligente ejercicio de imaginación sobre qué podría ocurrir en el mundo si se diera esos sucesos, extrapolándolo perfectamente a la época contemporánea y realizando una sutil crítica política y social muy necesaria. Su obra, a pesar de sus carencias, cuenta con una belleza formal muy poco común en varias partes del libro, llegando a ofrecer verdaderas perlas de sabiduría que una es incapaz de resistirse al impulso de subrayar.  

Sea como sea, Capitanes del muro es una obra que podría gustarle a aquellas personas que disfrutan de los condicionales políticos, que adoran la idea de los universos paralelos y que, por qué no, les interesan temas relacionados con la Guerra Fría. Solo como recordatorio, la obra de Javier Niembro está publicada exclusivamente en físico. Y como es tan finito, necesitarás varios centenares de este libro para poder llenar tu porción de muro. 

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