
El fenómeno coreano que ha enamorado a los lectores de todo el mundo. Lee Yeongjun es el heredero de una prestigiosa empresa que dirige con mano de hierro. Guapo e inteligente, pero, sobre todo, egocéntrico, se considera a sí mismo la perfección hecha persona. Por eso, cuando su asistente personal, Kim Miso, le comunica que quiere dejar su puesto, no se lo toma nada bien. ¿Qué le pasa a la secretaria Kim? Después de nueve años trabajando juntos, Yeongjun no está dispuesto a renunciar a ella así como así y hará todo lo posible por mantenerla a su lado…
Está en su total y rotundo derecho. Y aunque es posible que nos extrañe desde nuestra óptica occidental que una mujer de éxito como ella prefiera anteponer el matrimonio a su carrera, dejadme que os recuerde que Kim no tiene ninguna carrera: es la asistente personal de un tirano que solamente ha apreciado su valor y se ha ofrecido a pagar las deudas de su familia, de las que era consciente sin que ella se lo dijese, cuando esta le ha comunicado su decisión de marcharse.
Desde ese mismo momento empieza una trama en la que él, como el niño rico retorcido y narcisista que es, planea una trama tras otra para conseguir conquistar su corazón y forzarla a que se quede a su lado, sin admitir en ningún momento sus sentimientos románticos por ella o sentarse a empatizar con su situación. Este camino alternativo acabará llevando a Jeong Jun y a Miso Kim a abrir una vía de comunicación completamente nueva a través de mensajes de chat y citas improvisadas.