En los diecinueve relatos que componen Los amigos mudos, Consol Truchero nos ofrece una visión inquietante, por momentos estremecedora, de la realidad más cotidiana. Los personajes que habitan en estas historias se mueven en distintos registros espaciales y temporales, pero en su mayor parte comparten territorios pequeños y cercanos –aldeas, pueblos y pequeñas ciudades–, en donde se plantean dilemas morales, relaciones amorosas, pérdidas y separaciones, y en los que el universo infantil protagoniza varios de los relatos.