
La gracia de los reyes es un relato épico de dos amigos que se rebelan contra la tiranía en el ocaso de un imperio. Después de una larga y sangrienta campaña, el emperador ha conquistado el archipiélago de Dara y está intentando consolidar en un estado centralizado lo que antes habían sido poderosos reinos. Pero el precio de mantener unido el imperio es la opresión, la corrupción y trabajos forzados. Dos improbables aliados —un guardia de prisión convertido en bandido y un noble desheredado— unen sus fuerzas para derrocar al tirano.
En La gracia de los reyes Ken Liu reescribe la fantasía épica desde una perspectiva cultural diferente y abandona sus escenarios convencionales: es un mundo de dioses que lamentan lo que se hace en su nombre, mujeres que conspiran y luchan junto a los hombres, cometas de guerra, aeronaves de bambú y seda, y monstruos marinos.
Ken Liu consigue generarte cierta sensación de asombro y sobrecogimiento con sus cometas voladoras, sus cargas de frente contra el enemigo, sus batallas que cambian en segundos y la rapidez con la que todo va avanzando a nivel político. También me ha fascinado la complejidad con la que el autor trata la figura de Mapidéré y las decisiones, aparentemente tiránicas, que tenía su gobierno y que poco a poco vas comprendiendo.
No es una novela para todo el mundo, está claro. Es evidente que la disfrutarás mucho si te divierten las historias de gobierno, estrategias militares o la historia general de China. Pero pronto vas introduciéndote en las dinámicas de poder, comprendiendo la motivación y la lealtad de cada personaje y preguntándote si al final los personajes podrán lograr mantener su integridad sin que Dara se desmorone en el proceso.