Un personaje nos relata una larga confidencia llevada a cabo por Michel, "el inmoralista", ante algunos amigos. Erudito y poco dado a los placeres carnales, en otro tiempo se casó sin estar realmente enamorado de Marceline, una mujer que lo ama y que siente hacia él la mayor de las devociones.
En el curso de su viaje de novios, en el norte de África, cae gravemente enfermo y tiene que luchar contra la muerte en Biskra (Argelia). La contemplación de los jóvenes llenos de salud le devuelve el amor por la vida y pone todo su empeño en sanar. Pronto el convaleciente se recupera por completo y dedica atenciones a su cuerpo y al mundo presente y sensual que lo rodea.