Reddick, un joven pintor frustrado, vive en Brooklyn y trabaja para una empresa que monta exposiciones para gente rica. Una noche coincidie con una desconocida antes de que ella desaparezca. El descubrimiento de que se trata de la novia del heredero de un emporio inmobiliario dará un vuelco a su vida.
Antes de publicar su primera novela, Wil Medearis había dedicado buena parte de su vida a la pintura. Cuenta con un máster en Bellas Artes por la Universidad de Pensilvania y ha expuesto en Richmond, Filadelfia y el Lower East Side de Manhattan. El arte, con sus galerías y sus contradicciones económicas, forma parte de su experiencia cotidiana.
Su trayectoria profesional también ha pasado por la enseñanza universitaria, la hostelería, la restauración de muebles y la instalación de obras en las casas de coleccionistas adinerados de Nueva York. No resulta extraño, por tanto, que escogiera precisamente el ambiente artístico de esa ciudad como escenario de su debut literario.