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Sinopsis de Boris, el niño patata

Calma absoluta. Abolida o al menos postergada la monarquía, el pueblo de Marylène vive apaciblemente gracias a su sistema de autogestión. Pero Boris, hijo de la que fuera todopoderosa reina Aglaé, a la sazón asesina del tirano Von Krantz y liberadora de la región, tiene planes de reconquista.

Para el pequeño déspota con cabeza de tubérculo, la historia requiere de un nuevo comienzo, idea con la que también comulga Sabina, una guerrera ávida de venganza…

Tras El cantar de Aglaé y Emperatriz Cixtitis, Anne Simon persevera en su mirada analítica y crítica sobre las sociedades contemporáneas acuñando una nueva mitología donde la erudición teórica alterna con la celebración pop. Por ella deambulan personajes candeales, auténticos canallas, nobles sinvergüenzas, súbditos beneméritos y cínicos de libro. Una irresistible constelación de arquetipos para tratar de explicar el desaguisado que conformamos.

Editorial
La Cúpula
Año de edición
2022
Año de publicación
2022
Número de páginas
172

Así ha sido mi experiencia leyendo Boris, el niño patata

Imágen destacada - Entre Patatas y Monarcas: Un Recorrido por Boris, el Niño Patata

La obra de Anne Simon es un auténtico viaje surrealista. Su dibujo, soberbio, extraño, humorístico y plagado de detalles, te arrastra a un universo donde lo mitológico y lo popular conviven. Pero no nos engañemos, este viaje no es para todos. Boris, el niño patata es una obra que puede polarizar las opiniones: puedes amarla por su originalidad y su visión crítica, o puedes rechazarla por su extravagancia y su crudeza. Es un relato que no se agota con una, ni dos, ni siquiera tres lecturas. Cada vez que te sumerges en sus páginas, descubres nuevos matices, nuevas interpretaciones. Y estoy segura de que aún hay aspectos que se me han escapado. Este juego de palabras, imágenes y simbología tuberculosa que sugiere más de lo que muestra, es la verdadera magia de Anne Simon.

Oscuro, extraño, pero increíblemente poderoso, este relato gráfico se mantendrá contigo, provocándote ya sea amor o repulsión, pero asegurándose de que reflexiones sobre los temas que plantea. Definitivamente yo estoy deseando que La Cúpula, tal y como hicieron con Croqueta y empanadilla, pongan a la venta un muñeco de Boris. Porque ¿quién no querría sobre su escritorio a ese pequeño tirano con su trajecito mirándote con odio y avidez?