
Más de 1000+ reseñas
y análisis literarios


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Escritora, ensayista, crítica cultural y especialista en literatura fantástica, cine de terror y cultura popular japonesa.
Nacida en Madrid en 1984, Iria Barro Vale pertenece a ese fascinante grupo de autores y estudiosos del género fantástico que han dedicado buena parte de su trayectoria a explorar los rincones más incómodos, violentos y extravagantes de la cultura popular. Su formación resulta especialmente curiosa: es licenciada en Psicología Clínica, cuenta con estudios de posgrado en Ciencias Forenses y, según su biografía publicada por el Círculo de Bellas Artes en 2019, trabajaba en una librería de viejo en el centro de Madrid. En aquella época también escribía una novela de terror y mantenía un blog de nombre tan peculiar como sugerente: Salvaje de corazón y además nenúfar. Sus intereses abarcan desde la literatura infantil y juvenil hasta el crimen real, el manga y las manifestaciones culturales más transgresoras.
Su trayectoria como ensayista está estrechamente vinculada a las publicaciones especializadas y al estudio del cine de terror. Ha colaborado en revistas y fanzines como 2000 maníacos, A Quemarropa y Nosferatu, además de participar en obras colectivas como Sigue grabando. Falso documental, metraje encontrado y telerrealidad en el nuevo cine de horror, publicado con motivo del Festival Internacional de Cine de Gijón. También participó en los materiales de una edición especial en Blu-ray de Arrebato, la película de Iván Zulueta de 1979 que se ha convertido en uno de los grandes títulos de culto del cine fantástico español. Posteriormente encontramos su firma en Folk Horror: lo ancestral en el cine fantástico, un ensayo colectivo dedicado al paganismo, las supersticiones y las tradiciones ancestrales que han alimentado las pesadillas cinematográficas desde los orígenes del género.
Sin embargo, una de sus aportaciones más interesantes para los apasionados de la cultura japonesa aparece en Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa, publicado por Satori Ediciones en 2018 bajo la coordinación de Jesús Palacios. En este volumen colectivo, que reúne a especialistas como Daniel Aguilar, Rubén Lardín y Germán Menéndez Flórez, Iria firma el capítulo «Eroguro mon amour», dedicado a explorar las manifestaciones más extremas del manga japonés. Su análisis recorre los antecedentes históricos del género, su vinculación con las representaciones gráficas de la violencia y las conexiones entre el erotismo grotesco, el ciberpunk y la llamada «nueva carne». Resulta especialmente interesante su aproximación a las influencias occidentales en el arte japonés y a cómo estas se entremezclan con tradiciones culturales propias, dando lugar a un imaginario tan perturbador como difícil de clasificar.
Y es precisamente esa curiosidad por los límites de lo representable la que atraviesa buena parte de sus investigaciones. En la presentación de Eroguro durante el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, Barro Vale defendió la importancia de poder explorar las manifestaciones más incómodas de la ficción sin reducirlas automáticamente a una cuestión moral. Una postura especialmente interesante cuando hablamos de un género en el que aparecen autores como Junji Ito, Suehiro Maruo o Shintaro Kago y donde el cuerpo humano se deforma, se fragmenta y se convierte en vehículo de fantasías y pesadillas. Su trabajo como investigadora nos permite aproximarnos a estas manifestaciones desde una perspectiva histórica y cultural, comprendiendo cómo el horror japonés ha dialogado durante décadas con las vanguardias occidentales, la literatura decadente y las transformaciones sociales del propio Japón.