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Ilustradora y artista de desarrollo visual
Aliya Chen pertenece a esa generación de artistas capaces de moverse con absoluta naturalidad entre la ilustración editorial, la animación y los videojuegos. Según su propio portafolio, ha trabajado con Riot Games y colaborado con estudios como Netflix, Paramount, Nickelodeon, Illumination, Warner Bros., Titmouse y Studio Mir. Una trayectoria que ayuda a comprender su facilidad para crear personajes expresivos y escenarios con una poderosa vocación cinematográfica.
Su nombre llegó a numerosos lectores de fantasía gracias a Yumi y el pintor de pesadillas (2023), de Brandon Sanderson. Dragonsteel le encargó tanto ilustraciones interiores como elementos gráficos del volumen; la artista ha explicado que fue su primera experiencia diseñando un libro. Para una ilustradora que ya admiraba El archivo de las tormentas desde la adolescencia, el proyecto tenía además una dimensión especialmente personal.
En una entrevista con la comunidad 17th Shard, Chen explicó que el equipo de Dragonsteel le permitió una libertad artística considerable. Esa confianza se traduce en páginas que alternan composiciones elaboradas, ilustraciones de personajes y recursos visuales capaces de acompañar el paso entre los dos mundos de la novela. El resultado aprovecha su experiencia en narrativa visual sin olvidar que las imágenes deben dialogar con una historia que el lector va descubriendo poco a poco.
En lugar de asociarla únicamente al universo de Sanderson, merece la pena contemplar su trabajo como parte de una carrera mucho más amplia en el diseño para la industria audiovisual. El tránsito entre videojuegos, animación y novela ilustrada explica buena parte de la personalidad de su obra: personajes cargados de movimiento, sensibilidad por el color y escenas concebidas para transmitir emociones incluso antes de leer una sola palabra.
Pero luego sales al mundo real y descubres que no es fácil ser así de creativo en todo momento. Te das cuenta de que no te han enseñado algunas cosas importantes, por ejemplo cómo trabajar cuando no sientes esa pasión, o cuando no te vienen los caprichos de la creatividad. Y entonces ¿qué haces? ¿De qué te sirve la teoría cuando tienes que llevarte comida a la boca?