Ahora soy yo quien decide. Yo, Redrick Schuhardt, en plena posesión de mis facultades mentales, voy a decidirlo todo y por todos. Y todos vosotros, buitres, perros, visitantes, huesudos, quarterbloods, parásitos, billetes, roncos, señoritos, encorbatados, uniformados, todos esos tipos con maletines, con discursos, con buenas obras, con empleos que ofrecer, con pilas eternas, con móviles perpetuos, con claros de mosquitos, con promesas de felicidad, basta ya de hacerme bailar a vuestro son [...]