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NOTA: 8

La corte de los cuchillos rotos: crítica del grimdark de Anna Smith Spark

La Insomne ÚLTIMA MODIFICACIÓN: 24 Marzo 2026
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La Insomne

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Do...


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Imágen destacada - La corte de los cuchillos rotos: crítica del grimdark de Anna Smith Spark

Cuando me dijeron que Anna Smith Spark iba a ser editada en español por fin con Oz Editorial, no pude evitar sentir ciertas reservas ante la llamada por la crítica como "la voz poética del grimdark". Y es que esperaba encontrarme en su interior los ingredientes de la fórmula que habían llevado al estrellato a Abercrombie: hombres rudos y violentos en combate, mujeres con cierta inclinación a la escatología en momentos poco adecuados y complejas tramas políticas en manos de los menos aptos de su mundo.

Y sin embargo, La corte de los cuchillos rotos te sumerge en un universo de arena, desierto y ceniza, donde la sangre se derrama como parte de un complejo ritual de adoración al dios de la muerte y donde los héroes, si así pueden llamarse, destruyen la amenaza de un dragón más por suerte que por verdadera habilidad.

Parte de la trilogía Imperios de polvo compuesta por tres libros cerrados, ha sido nominada en 2018 tanto al David Gemmell Award como al British Fantasy Award.

Esta es una novela que corea "muerte, muerte, muerte" entre sus páginas y su historia se cuenta a dos tiempo. Y vaya si merece la pena…

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Argumento de La corte de los cuchillos rotos

Nadie ha conquistado Sorlost en los últimos siglos, y quizás precisamente por eso su gobierno y sus mandatarios se han corrompido en una perpetua búsqueda de diversiones, hedonismo e indolencia. Todos menos Orhan, alto aristócrata y consejero del Imperio Sekemleth, el cual está convencido de que la ciudad está desprotegida ante una potencial invasión externa. Desesperado por obtener el suficiente poder para proteger a los suyos, contrata a un grupo de mercenarios para dar un golpe de estado y erigirse como regente.

Lo que él no sabe es que este grupo de mercenarios ha recogido a un joven borracho, cobarde e inexperto en el combate, como parte de la nueva escuadra comandada por Tobias. Ni que este muchacho, llamado Marith, es mucho más de lo que aparenta.

Mientras tanto, en el otro lado de Orlost, encerrada entre los altos muros del templo al dios de la muerte, Thalia, la suma sacerdotisa, realiza de sus actos y deberes con la pulcritud de una herramienta bien afilada, preguntándose si eso es todo lo que verá en la vida.

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Una introducción que es toda una declaración de intenciones

La corte de los cuchillos rotos es una novela coral entre onírica y desangrada que salta del pasado al presente para introducirte los puntos de vista de Tobias, como jefe de escuadra del grupo de los mercenarios, Marith, Thalia y, de forma puntual, un narrador externo que nos traslada al pasado. Estos capítulos, con los que se abre la novela y que aparecen esparcidos de forma breve a lo largo del texto, permiten hacerte una idea sobre el mítico conquistador Amrath, de la sangre del Dragon, cuyo reinado de pavor sigue aterrorizando y fascinando por igual a los personajes del mundo creado.

Así, el primer capítulo nos mostrará a sus huestes, ebrias de poder, coreando el mantra de "muerte, muerte, muerte" antes de una batalla desplegando todo el estilismo poético que ha hecho famosa a Anna Smith Spark y que nos servirá de contrapunto para la enorme decadencia que viviremos en el tiempo presente de la obra. Y es que es inevitable comprobar cómo, desde la perspectiva exaltada de los adolescentes y jóvenes apasionados por la batalla como Marith, los tiempos de Amrath eran sin duda más gloriosos y mejores.

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Y por si no nos queda claro a través de las descripciones del hambre que puebla Sorlost, el polvo de los caminos, los aristócratas que se mueven en carros tapados con exuberantes telas para no dejarse ver ni mezclarse con la plebe, el vulgo, la mendicidad, los cadáveres de los contendientes tirados de cualquier forma en la arena y los vendedores mercantes de carne de dudosa procedencia, tenemos los primeros días de la Compañía Libre. Este grupo de mercenarios y soldados, orgullosos de sus tradiciones y de su disciplina, sedientos y exhaustos tras recorrer el desierto, acabarán enfrentándose (y pereciendo en su mayor parte) a un dragón de verdad en el segundo capítulo de la novela; un dragón como los de Martin, hechos de destrucción, escamas impenetrables y caos, un dragón capaz de arrasar una ciudad entera por un capricho y al que sobreviven unos pocos más por suerte que por verdadera habilidad. Y esto, sienta el tono de lo que te encontrarás en la novela.

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Grimdark femenino: el total desprecio a la vida

La corte de los cuchillos rotos es poético y descriptivo cuando nos retrata el interior de los palacios y crudo cuando habla de las gentes de Sorlost, de la pobreza, de la miseria y de la supervivencia en la frontera de Ilth. Y es que uno de sus principales rasgos es que no es del todo coherente consigo misma: el narrador salta de una primera persona de Thalia, la cual encima rompe la cuarta pared en ocasiones para dirigirse al lector; a una tercera persona que regresa al pasado, a capítulos donde el narrador se comparte entre varios personajes (Thalia, Marith y Tobias, señalizado el cambio con gran acierto por parte de Oz con un dragón).

Lo que está claro es que hay un profundo nihilismo marcado en la obra: una desesperanza y un desprecio por la vida de tal calibre que los personajes caen abatidos por las circunstancias (o la locura de otros, sin ánimo de dar nombres) con la rapidez de un soplo de viento que se lo lleva todo por delante. La guerra, personaje omnipresente en la obra que se nos presenta como una fuerza devoradora y necesitada de más alimento, tiene nombre y apellidos y es mitificada y glorificada por hombres sin los cuales, sin la gloria de la batalla, no son nada. Los enfrentamientos se glorifican: se describen ejércitos como una única masa de pensamiento colmena, guerras como mareas de acero y sangre y personas convertidas en símbolo de destrucción.

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Así, veremos una evolución en algunos personajes, como el propio Marith, cuya personalidad se desdobla en el campo de batalla, demostrando una fuerza y un éxtasis que lo vuelve inconsciente ante lo que le rodea y que marcará poderosamente su vida: la búsqueda por replicar esta sensación de euforia y olvidar el hombre en el que se ha convertido será, temporalmente, en su principal motor de vida.

La fantasía subvertida: la sacerdotisa, el héroe y el dragón.

Si aislamos los principales elementos de La corte de los cuchillos rotos, uno podría pensar que nos encontramos ante una novela de fantasía típica. Al fin y al cabo, cuenta con todos los ingredientes de una obra de este género considerada clásica: magia, bolas de fuego, soldados, un héroe atractivo, algún que otro dragón y una sacerdotisa que se sacrifica continuamente por el bienestar del resto.

Solo que esto no es así, porque Anna Smith Spark subvierte totalmente el universo que ha creado para darle un giro retorcido a todo. Así, imprime a los personajes de una suerte de fatalidad, casi como si estuviéramos hablando del determinismo de una tragedia griega, que acaban empujándoles a tomar decisiones raras veces beneficiosas para ellos mismos. Thalia, lejos de ser una pura sirvienta de los dioses, es una mujer con el cuerpo lleno de cicatrices, acostumbrada a matar, a la que no le tiembla la mano cuando le exigen arrancarle los ojos y las manos a su mejor amiga. Sus acciones no están motivadas por una fuerte convicción o una fe que roce la devoción, sino simplemente por la inercia de la que sabe que "las cosas siempre han sido así". Y es que, seamos honestos, Thalia es una egoísta, un lobo disfrazada con piel de cordero que toma siempre el camino que menos molestias y problemas le ocasionará en el futuro.

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No está creada para caer bien a los lectores. Tampoco es necesario. Ni lo hace Marith, cuyo desastroso comportamiento de alcohólico, drogadicto, cobarde y violento muchacho con ínfulas de poeta, hace que le pierdas todo el cariño que le habías dado después de la batalla con el primer dragón. En su lugar tenemos a Tobias y Rate, que son, de alguna manera, las voces de la normalidad, de la razón, las personas que se preguntan qué tuvo que meterse Marith durante su infancia para estar tan loco ahora.

La novela tampoco te da demasiadas pistas de hacia dónde discurre. Somos, como lectores, testigos de la inercia de la decadencia y la destrucción que ocasiona Marith allí por donde va mientras Orhan, por su parte, se pregunta si le acabarán pillando y toda su familia y linaje arderán por traición a la corona. No contamos con un gran antagonista con el que haya que acabar (como hacen otras novelas de fantasía épica): el Emperador de Sorlost es el hijo de un pescadero descrito como un hombre de cortas entendederas, un bobalicón con más sed de vino y miedo que sesos en la cabeza. Tampoco contamos con un gran objetivo más allá del golpe de estado. Y precisamente por eso, cuando el clímax de la acción llega a su fin y todavía te quedan doscientas páginas por delante, te preguntas por qué necesitas seguir leyendo.

Y la respuesta, es más que evidente, está en Marith. Ese despojo de la humanidad hecho de caos y con los accesos de ira de un perro de peleas hambriento, es una fuerza demoledora que necesitas atestiguar. Quizás porque ansías que alguien le de su merecido; quizás porque te preguntas cuán alto puede llegar alguien sin escrúpulos.

Mi opinión sobre La corte de los cuchillos rotos

La corte de los cuchillos rotos es una novela de fantasía épica inusual cuanto poco. El estilo de la autora, que navega entre el pesimismo más destructivo y una descripción apasionadamente bella de los paisajes, puede no ser del gusto de todo el mundo. Al fin y al cabo, nos encontramos con una novela plagada de antihéroes, anclada en un pasado cuyo momento de gloria ya ha sucedido. Entre sus páginas comprendes que a lo máximo que estás destinado, como en Dark Souls, es a percibir un atisbo de la euforia y el éxtasis que plagaron los años pasados.

Y en mitad de este contexto, Anna Smith Spark nos presenta personajes rotos, derrotados, sin lugar de pertenencia y que vagan por el desierto esperando el día de su muerte.

Es atípica, cuanto poco. Pero sin duda coloca las piezas correctas en el mapa, presenta adecuadamente las incógnitas y hace que te preguntes hacia dónde va esta historia y por qué estás tan desesperada por seguir leyéndola. Es una novela en la que me ha resultado extremadamente fácil entrar, pero de la que me costará mucho salir.

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