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El ministerio de la muerte: un manga sobre el más allá

TOMO
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¿Qué ocurre cuando mueres? Durante siglos, los seres humanos han intentado explicar el misterio detrás de la muerte. Pero ¿y si en realidad, antes de poder reencarnarte o pisar el cielo tuvieras que realizar trámites burocráticos en un ministeri como otro cualquiera?

El ministerio de la muerte es la fuerte apuesta de Kitsune Manga, hasta la fecha especializada en un catálogo isekai y cute, por el género de terror y gore. Guionizado por Kishi Azumi y de la mano de Clara Altares como traductora, la obra nos acompaña a una antesala donde un grupo de extraños funcionarios te ayudan a formalizar los documentos con los que podrás pasar al otro lado de una forma definitiva.

Bienvenidos al peculiar y magistral nirvana de esta serie de mangas imperdible.

Argumento de El ministerio de la muerte, volumen uno.

La muerte nos llega a todos. Lo que pocos saben es que tras haber partido de este mundo, tendremos que realizar complejos y molestos trámites para poder cruzar al cielo o caer irremisiblemente en el infierno. Para facilitarle a los difuntos esta tarea existe El ministerio de la muerte: un lugar exactamente igual a unas oficinas donde un grupo de estrictos burócratas guiarán a los fallecidos al departamento correspondiente donde rellenar los formularios necesarios tras su defunción.

El cómic gira alrededor no solo de las historias de aquellos cuya vida se ha acabado, sino también, de manera anecdótica y misteriosa, de los funcionarios encargados de tramitar las defunciones en el lugar. Así, conoceremos la historia de Taichi Kano, un niño que se suicidió debido al bullying que recibía; la de Ryoko Uesugi, una mujer que sufrió un accidente laboral; la de Rin, una niña pequeña que sufre malos tratos; y el de Egoshi, un asesino.

El ministerio de la muerte, manga
Manga escena de bullying de El ministerio de la muerte
Precariedad laboral en El ministerio de la muerte

Nada es lo que parece en el ministerio, y conforme se vaya revelando lo que ocurrió en el momento de la muerte de los personajes, una sensación de inquietud y desolación te irá invadiendo el cuerpo.

El mejor manga de terror que he leído este año

El ministerio de la muerte se presenta de forma inocente con una ilustración de cubierta que engaña en un primer momento. Y es que este maravilloso manga emplea un recurso muy popular en las historias japonesas que ya habíamos visto triunfar con obras como La cantina de medianoche y construye su narrativa alrededor de una localización. Es este ministerio, este lugar, el apoyo y núcleo alrededor del cual pivotar las historias de los personajes que van apareciendo.

Y… qué historias. El ministerio de la muerte no solo destaca por temer un dibujo trabajado y atractivo que recuerda al de Inio Asano, sino que Kishi Azumi demuestra una auténtica brillantez en el guion al exponer frente a los ojos del lector una realidad podrida y pesimista sobre la verdadera naturaleza humana. Así, tal y como hacen otras obras Oyasumi Pun Pun (Norma Editorial. 2007. 13 volúmenes), el guion entremezcla un cierto sentido de candidez a la hora de tratar con los personajes, especialmente con los niños de la obra, con una forma retorcida y descarnada de mostrar la maldad humana.

Sin arriesgarme a realizar ningún spoiler, os puedo anticipar que nada es lo que parece. Los hombres amables son realmente gente retorcida que se aprovecha del resto, los niños esconden sentimientos anclados dentro del corazón y los funcionarios, tan fríos y distantes, esconden en realidad un oscuro secreto.

El cómic que cuenta con un alto contenido de tipo gore con escenas explícitas sobre la muerte, los cadáveres que han quedado atrás y escenas de violencia y maltrato, cuenta con un dibujo más que correcto y osado que se apoya en los tonos blancos y negros de las tramas como recurso narrativo. Kishi Azumi se toma su tiempo con cada viñeta y no se precipita con grandes escenas cargadas de líneas retorcidas que acaben estropeando la atmósfera del cómic. Asímismo, se apoya de cambios de perspectiva para decir más de lo que uno podría anticipar sobre el carácter y las emociones de cada uno de los personajes. Sin demasiados fondos ni una gran profusión en detalles, el manga y la narración funcionan perfectamente y te garantizan una lectura pausada perfecta para generarte una sensación de inquietud y desolación en tu pecho mientras lo estás leyendo.

Un manga con una intertextualidad fascinante en su interior

El ministerio del tiempo, por casual que pueda parecer, en realidad guarda en su interior enormes planteamientos y debates morales que beben de las tradiciones y creencias religiosas de los japoneses. Así, el mismo ministerio se encuentra en un lugar entre el nirvana y el “limbo”: es decir, un lugar de paso para las almas antes de conseguir ir al cielo y reencarnarse o al infierno.

Las alusiones al sintoísmo y el budismo están muy presentes. Así, cuando Taichi Kano se enfrenta al proceso de rellenar su formulario tras su suicidio, el funcionario está especialmente interesado en si ha dejado detrás algún elemento o asunto pendiente. Esto realmente hace referencia a una famosa creencia budista que durante años obsesionó a los japoneses hasta el punto de ritualizar su muerte que rezaba que aquellos que hayan dejado algo atrás no podrían ir nunca al cielo. Si os interesa el tema, os recomiendo encarecidamente *Yurei, los fantasmas de Japón* (Satori ediciones. 2019).

Uno de los capítulos más tristes de El ministerio de la muerte
Niña sufriendo en El ministerio de la muerte

Es fascinante también cómo tratan la idea del suicidio como un camino más que tomar en la vida. Al contrario que en la tradición occidental herencia del cristianismo en el que se condena el suicidio, los japoneses lo tratan con respeto y cautela y pasan muy superficialmente por las repercusiones que tiene la muerte del joven en el mundo real.

Asímismo, la obra plantea grandes problemas habituales en Japón: cómo su personalidad reservada facilita que los niños sean maltratados, la presión laboral o el bullying radical y violento que llegan a vivir los adolescentes en las escuelas de Japón sin tener a nadie a quien acudir en búsqueda de ayuda y que exploran también otras obras como Bakemonogatari o Kare Kano.

El ministerio de la muerte: ¿merece la pena?

Definitivamente, sí. El ministerio de la muerte se ha convertido en un manga absolutamente imprescindible este año, ideal para leer una noche en la que no haya demasiado ruido a tu alrededor y el viento sople con fuerza contra las ventanas. Los giros de guion, el efecto mariposa que se genera alrededor de las acciones de los personajes y que desembocan en la vida o la muerte del resto y los misterios que rodean a los funcionarios hacen que este sea sin duda un manga recomendable.

No pude evitar después de leerlo de revisitar una y otra vez las historias y me sorprendí a mí misma obsesionada con buscar la siguiente entrega como si esta me estuviera esperando en mi pila de cómics pendientes.

Está claro que Kitsune Manga nunca deja de sorprendernos. ¿Ha publicado algo esta editorial que no sea un must imprescindible para el corazón de un otaku?

Escena interior del manga El ministerio de la muerte
Asesino del manga El ministerio de la muerte
Momento de caos en El ministerio de la muerte

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