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Opinión de Poet X: una novela que explota, bulle e inunda con rabia adolescente

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo....


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Poet X es la premiada obra poética con la que la profesora Elizabeth Acevedo nos acerca a la pasión y los sentimientos que bullen dentro de una joven adolescente que está en pleno proceso de transformarse en una mujer. Una visión en primera persona de sus miedos, inseguridades y preocupaciones creciendo en un barrio pobre en un país que no es el suyo.

Argumento de Poet X 

Xiomara Batista acaba de cumplir quince años y su vida es un pequeño infierno desde que a los once su cuerpo cambió para mostrar las curvas potentes de una mujer grande y significativa. Una mujer que, como ella misma dice, “ocupa espacio”. 

En el momento en el que se desarrolló físicamente, todo empezó a complicarse. Ahora los hombres se toman libertades con ella que no se merecían; los jóvenes le gritan por la calle y su madre, una mujer amargada extremo religiosa, la culpa de todo lo que le pasa.  

Ahora Xiomara solo encuentra consuelo en su viejo diario, el cual llena de potentes poemas que desnudan su alma. Y conforme la relación con su madre se complica, aparece un chico en su vida y su mellizo confiesa sus más oscuros secretos, los poemas de Xiomara acabarán por estallar a su alrededor. 

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Sobre la rima asonante, la edición y el poema en inglés

Poet X sorprende primero por sus preciosas portadas que representan a Xiomara y los versos que revolotean alrededor de su cabeza en todo momento, estampado en naranja fuerte y el morado (un color asociado con el feminismo moderno hoy en día). 

En una tapa blanda que no busca ahorrar en papel, los poemas de Xiomara tienen una continuación narrativa y funcionan de forma de diario. En los primeros, Xio nos presenta a su familia y a sus amigos, su vida siendo invisible y las consecuencias del entorno machista en el que va creciendo. Pero conforme vamos avanzando, descubriremos cómo los sentimientos de la joven, al igual que sus versos, se vuelven a veces inestables. Las sílabas y las estrofas se separan, las palabras se deforman y toman posesión del papel de forma descolocada, aportándole una ruptura en al lectura necesaria al texto para transmitir toda la emoción que guardan sus versos. 

Una madre en el extremismo cristiano y el machismo de crecer en esa sociedad 

La madre de Xiomara es uno de los pilares de la vida de la joven alrededor de la cual giran sus temores y preocupaciones. Lejos de tener un apoyo familiar en el que poder desarrollarse, el hogar de Xiomara se revuelca en el sentimiento de culpabilidad (culpable por ser gorda, culpable por tener curvas, culpable por ser mujer) hasta el punto en que la joven misma se arrepiente de haber nacido. 

Obsesionada con Dios, la madre tuvo que acceder a un matrimonio de conveniencia y dejar de lado su única pasión (la iglesia) para mudarse a otro país en el cual poder sobrevivir. Desde allí, demasiado mayor como para tener hijos (y menos mellizos), la madre se convertirá en la enemiga de su hija con continuas perspecuciones, gritos y acusaciones que retratan lo que viven cientos de hijos de inmigrantes que se vieron forzados por sus creencias a tener hijos que no querían o no sabían educar

Las consecuencias de este trato se resumen en una simple palabra: degradación. Xiomara como niña no es consciente del trato diferente que se le da simplemente por ser mujer y mientras su hermano (al que ella cariñosamente llama Melli) acude a un centro para niños superdotados, a nadie le preocupa que ella vaya a una institución con un historial de peleas de bandas y venta de drogas en las aulas. Si un hombre se interesa por ella, rápidamente será la joven de quince años la culpable mientras su familia, tóxica hasta más no poder, la humilla y la culpa por el simple hecho de crecer, de opinar, de tener voz y de sentir como siente. 

Bajo la continua amenaza de que la mandarán a la República Dominicana si no se comporta como la niña religiosa y sometida que su madre quiere que sea, los sentimientos de Xiomara van bullendo dentro de ella. Hierven con fuerza mientras empieza a despertar a las injusticias que vive cada día, lo podrida y corrupta que está la sociedad y su entorno, arrojando verdaderas perlas poéticas capaces de ponerle los pelos de punta a casi cualquiera. 

Mientras estaba acostada en la cama 
he pensado en el nuevo año escolar 
he sentido que 
mi piel está desgarrada 
que aun con mi cuerpo de amazona
soy muy pequeña para todo lo que tengo adentro.
Quiero partirme
como un huevo golpeado con fuerza contra un borde 

A la culpabilidad de la madre se suma la culpa cristiana de su comunidad religiosa y de todos los que la rodean. La joven crece escuchando al padre Sean hablar de cómo no debe ser una mujer y en la clase de cordero humillado y sometido a la que cualquiera debería aspirar convertirse. Y para ello tiene maravillosos ejemplos bíblicos que demuestran cómo todo el mal se condensa, aparentemente, en el cuerpo femenino: Eva que hizo que Adán perdiera el paraíso; Dalila la que causó la perdición a Sansón; la mujer de Lot… Mujeres con las que una joven de quince años no tiene nada en común, pero que continuamente se le ponen de referencia sobre lo que debe temer, a qué puede llegar a convertirse si osa ser, respirar, opinar o sentir. 

Cuando me dicen que tenga fe 
en el Padre
en el Hijo 
en los hombres 
y los hombres son los primeros 
en hacerme sentir muy pequeña. 

Y sin embargo, a pesar de los complejos sentimientos de Xiomara que la atormentan por dentro y que van bullendo desde la primera a la última página, a pesar de que lucha cada día con su despertar sexual y la culpa que siente al mismo tiempo por desear a chicos, esta no deja de ser una niña. Una niña que habla del pasional odio adolescente que siente por su madre pero que, al fin y al cabo, que la llama “mami” siempre. Una joven que adolece en el hecho de que su padre la ignore pero que comprende cuán infeliz es este en su vida. 

La Xiomara silenciosa vs la académica

La timidez de Xiomara es simplemente un mecanismo de defensa. A lo largo de sus poemas y sus relatos vemos cómo esta tiene una potente voz interior que raras veces interpreta en voz alta. Su profesora, la Srta. Galiano, por mucho esfuerzo que le ponga en intentar potenciar su faceta poética, acaba encontrándose con un aparente muro de indiferencia que no tiene nada que ver con la verdadera joven. 

Esto queda maravillosamente patente en los ejercicios de literatura que presenta. X, incapaz de sacar fuera sus verdaderos sentimientos y exponerse, realiza un maravilloso primer borrador de todas las tareas de escritura que le entregan para, una página después, entregar una versión plana y descafeinada (aunque con repuntes de genialidad) de lo asignado. 

Y de esta forma la visión de cómo es ser una adolescente tímida queda magníficamente retratada. Es fácil empatizar con una joven sometida a una irracional disciplina por parte de sus padres que choca radicalmente qué se espera que sean tanto ella como Melli, y cómo son en realidad. 

Una dura verdad que cualquier chica aprende a los quince: estamos solas 

Uno de los retratos más potentes y desgarradores de Poet X es ver cómo el mundo de Xiomara se rompe en pequeños pedazos cuando compara cómo debería comportarse el resto del mundo con ello bajo su promesa de quererla y amarla y cómo lo hacen realmente. El mito machista del hombre que debe ser un caballero y proteger a la dama cuando otros la afrentan queda violentamente expuesto como las auténticas patrañas y tonterías que Xio ha sospechado que son toda su vida. 

Su madre, la mujer que se suponía que debía amarla, la llama puta al descubrir que ha besado a un chico, y ante el maltrato físico y psicológico que sufre la joven, su hermano mellizo no hace nada por puro miedo. Un miedo y un terror que nacen del seno mismo de la intolerancia machista: del hecho de que no permitirle llorar porque “los hombres no hacen eso”, de no plantearse ni por un momento que pueda ser bueno y homosexual al mismo tiempo. Un entorno misógino donde ella siempre debe limpiar por ser “la niña de la casa” y a él le alaban cuando se decide, voluntariamente, a “ayudar”.  

Ni un solo hombre de esta obra poética se muestra a la altura de las circunstancias, demostrándole a Xiomara y haciendo que el lector (en el caso femenino) recuerde con dolor cómo descubrieron que no existen príncipes que vayan a salvarte. Que aquellos que se suponía que te amaban, no tienen por qué hacerlo siempre. 

Opinión de Poet X 

Las opiniones de Poet X en la red son muy dispares: están los que la aman (y no es para menos ya que la obra ha ganado una gran cantidad de premios literarios: uno seguido de otro) y los que la odian profundamente. Pero es que Poet X cuenta con un gran hándicap sobre el que alzarse: que se trata de poesía traducida. 

Es difícil traducir poesía. De hecho, muchos expertos afirman que es absolutamente imposible hacerlo sin ser un poeta, mientras que otros niegan rotundamente que la poesía deba de ser arrancada de su lengua materna. Y es que una de las principales críticas que recibe Poet X es que no rima. 

Aunque la poesía moderna no tiene por qué rimar para ser considerada poesía (en especial al estar redactado en forma de verso), sí que es cierto que la obra pierde algo de musicalidad al traducirse al castellano. Pero forzar la rima no habría sido tampoco una solución: Elizabeth Acevedo escribe desde la óptica de una joven de quince años, empleando palabras sencillas y potentes que no buscan la grandielocuencia lingüística. Es una joven que usaría la palabra “boca”, no “opérculo”, y que precisamente por la simplicidad de su expresión, no admite demasiadas modificaciones para forzar la rima. 

Pero decir que Poet X es peor obra porque está traducida es como decir que la última película de Tarantino es peor porque está doblada. Para que no te pierdas la verdadera esencia de Acevedo, la edición de Puck incluye un poema en original y con su traducción en el inverso de la página, mostrando que aunque la rima de Acevedo es bastante libre, sí que existen versos que concuerden por fonética.

Personalmente prefiero las obras poéticas que incluyen la versión original de los poemas, aunque sea en pequeñito para poder comparar, pero con la cantidad de páginas que incluye Poet X, es normal que esta opción acabase disparando el grosor del tomo hasta hacerlo poco manejable. 

No quiero hablar del final de la obra, que me pareció a la altura del principio (que no el intermedio): con una arranque violento y poderoso que hace que nos sintamos muy cerca del corazón de Xiomara, pero el libro cuenta con una historia algo arquetípica pero muy bien desarrollada que a mí, personalmente, me mantuvo en vilo los tres días que fui alargando su lectura para poder saborear mejor los versos de Xiomara. 

Y es que Poet X es una historia de crecimiento personal y superación. De cómo a veces es necesario quemar lo que más nos ancla para poder seguir hacia delante y de cómo debemos enfrentarnos a nuestros problemas y a nuestros miedos y conseguir encontrar un punto de acuerdo. Por eso y por la violencia de sus versos de inicio, no puedo más que recomendarla. Eso sí, siempre haciendo un apunte importante: esta obra poética es ideal para jóvenes adolescentes, siempre teniendo en cuenta que los poemas, aunque no rimen, siguen siendo poesía. 


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La Insomne

Jefa de redacción y fundadora de Momoko.es

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Doy clase de diseño, subo vídeos a Youtube, trabajo de jefa de proyectos en @pululart y escribo artículos para @mundogamers y @gameit_es. Momoko es mi pequeño proyecto y lo quiero con todo mi corazón.


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LIBRO

7.5

Portada libro - Poet X
Elizabeth AcevedoJuvenil, PoesíaPuck
<p>Xiomara Batista se siente ignorada e incapaz de ocultarse en Harlem. Desde que su cuerpo se volvió curvilíneo, aprendió a dejar que sus puños y su rudeza hablaran por ella. Pero X tiene mucho para decir, por eso descarga su frustración en las páginas de un cuaderno y recita las palabras para sí misma como si fueran plegarias, especialmente después de verse invadida por fuertes sentimientos...
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