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La casa alemana, resumen completo de la novela

Resumen de La casa alemana, la novela de Annette Hess publicada por Planeta de libros. Este resumen tiene como propósito refrescar una previa lectura que hayas realizado. Si has llegado a Momoko con la intención de saltarte la lectura de la obra, te recomendamos que le des una oportunidad al libro :) Por supuesto, este artículo es un resumen completo de la obra, final incluido. 

 La casa alemana, resumen de la obra

La casa alemana es el nombre de un restaurante regentado por Ludwig y Edith Bruhns, padres de Eva, la protagonista de la novela. Este restaurante se sitúa en la calle Bergen, una zona humilde, pero que atrae a mucha clientela. Eva es traductora de polaco y ejerce como tal. Tiene dos hermanos, Annegret, enfermera de lactantes en el hospital, entregada en cuerpo y alma a su labor y Stefan, hermano menor y estudiante.
La protagonista mantiene una relación seria con Jürgen, hijo de empresario y empresario él mismo, con muchos prejuicios, lleno de contradicciones, muy celoso y autoritario, marcado por el deseo de ser sacerdote desde que era pequeño. Entre los dos hay un obstáculo: la clase social. Ella solo desea que él pida su mano, pero el día en que él va a comer a su casa, Eva recibe una llamada de su jefe instándola a acudir a la oficina inmediatamente. A su regreso, preguntará a sus padres si pidió su mano mientras estaba fuera, pero esa circunstancia no se dio. Está angustiada pues él no se decide. Su madre la consuela al tiempo que le pronostica su infelicidad.
La recoge David Miller, pasante de la oficina del fiscal y completamente entregado a la causa. Allí encuentra una serie de personas que no conoce y, entre ellos, el señor Gabor, polaco y testigo en el juicio que se está preparando contra 21 oficiales de las SS responsables del campo de concentración de Auschwitz durante la 2ª Guerra Mundial.
Cuando comienza a traducir las palabras del polaco, no alcanza a vislumbrar en ese momento la gravedad de las declaraciones.
Con muchas reservas, la oficina del fiscal le propone trabajar de intérprete durante el juicio. Se lo comenta a su familia y a Jürgen. La primera no quiere oír hablar del tema, le aconsejan que deje atrás el pasado, aunque la dejan libre para que decida. Su novio se pone hecho un basilisco y su reacción da a entender que rompe la relación con Eva cuando esta decide aceptar.
A la mañana siguiente, David Miller pone rumbo a Hemmingen, Stuttgart, en busca de uno de los acusados principales, la Bestia, jefe del departamento político del campo de concentración, que no da señales de vida. La vista comienza el próximo viernes y no quiere que desaparezca. Su esposa le dice que está de caza. Al final da con él y este le promete que se presentará en el tribunal.
Paralelamente, Eva sale una tarde con su hermana con la intención de comprar una lavadora para su madre y pasar la tarde juntas cuando se cruza en el mercado con un hombre extranjero con apariencia desfavorable que buscaba una pensión. Ella lo acompaña hasta allí y se entera de su nombre, Otto Cohn, y de su país de procedencia, Hungría.
El viernes comienza el proceso y van colocando a los inculpados, a los testigos (274) y al público. Eva se coloca en el lugar que tiene asignado. Está nerviosa. El juez sustituto comienza con los alegatos iniciales.

Fotografía de Los Juicios de Nuremberg para ilustrar el libro La casa alemana
Fotografía real de Goering durante su juicio en 1946 en los llamados Juicios de Nüremberg


Cuando llegó el turno de respuesta por parte de los imputados, estos se declararon no culpables.
Ese mismo día, Jürgen fue a comprar el anillo de compromiso para Eva y fue a su casa a pedir su mano, pero, al poco rato, cuando retomaron la conversación sobre el trabajo de Eva, su novio le pidió que renunciara, pues debía hacer lo que él dijera. Ella no consintió y le devolvió el anillo, pero la noche de Navidad, Jürgen va a casa de su prometida y hacen las paces.
El juicio continúa día tras día con las declaraciones de los testigos, verdaderas aberraciones. El primero en declarar fue Jan Kral y contó que su mujer y su hijo fueron gaseados.
Poco después, Jürgen lleva a Eva a su casa aprovechando que su padre y la esposa de este no se encuentran allí. Nadan y toman champán (era la primera vez que Eva lo probaba). Ella desea consumar el acto sexual, pero él la rechaza ofendido, alegando que eso se producirá dentro del matrimonio. También se ofende cuando van una tarde al cine y aparece en la pantalla una mujer con los pechos desnudos. En esta ocasión, se levanta y se marcha.
El siguiente testigo fue Otto Cohn. Relató que lo separaron de su mujer y de sus hijas a las que nunca volvió a ver y las barbaridades que vio y vivió en el campo de concentración durante cinco años. Dijo que sólo deseaba permanecer con vida para contarlo y, cuando salió del tribunal, como si fuera una marioneta, se dirigió a la carretera, se puso delante de un coche, falleciendo a causa del impacto.
Al día siguiente, Eva se dirige con Jürgen al hotel Intercontinental a conocer al padre de este y a su esposa. La experiencia ha sido muy negativa y se marchan sin acabar de cenar. Durante el proceso, el acusado principal se acerca en dos ocasiones al restaurante de los Bruhns con su esposa: la primera vez se niegan a ubicarlos en una mesa y la segunda, se niegan a servirles. En ese preciso momento, Eva se percata de que sus padres conocen al acusado y, cuando les pregunta, obtiene la callada por respuesta. Entonces se dirige al despacho de Jürgen para explicarle la situación y comprueba que tampoco obtiene de él lo que busca. De hecho, recibe dos bofetadas. Poco a poco va descubriendo que su novio no es precisamente la clase de persona que la hace feliz.
Sus pesquisas la llevan a un archivador, en la fiscalía, donde estaban anotados todos los oficiales de Auschwitz y descubre que su padre fue cocinero de las SS allí durante más de cuatro años. David Müller también lo descubre, pero hace un pacto de silencio con Eva. Aquí es donde comienza a recordar su infancia en el campo de concentración y se decide a hablar con sus padres, los cuales, al final reconocen su estancia allí obligados, pues el padre ya pertenecía a las SS mucho antes de la guerra.
Días después, Eva es invitada a la casa que tiene la familia de Jürgen en una isla del mar del Norte. Allí hará el amor con él por primera vez, pero la osadía de él alcanza cotas inimaginables cuando va a hablar con el fiscal jefe exigiéndole que rescinda el contrato de su prometida. En cuanto Eva se entera, se dirige a la casa de Jürgen después de pasar una noche de juerga con sus compañeros y rompe la relación.
La fiscalía consigue autorización para visitar el campo de concentración en Polonia y Eva es un miembro más en ese viaje (la única mujer entre veinticuatro caballeros). Por la noche, David le cuenta cómo se siente (cree que Alemania no es su sitio) y acaban haciendo el amor. Al día siguiente, la delegación debe regresar a Alemania pero David no se presenta. Llega a La Casa Alemana y se muestra fría con sus padres. Su madre va a hablar con ella y le dice que nunca supieron lo que pasaba mientras vivieron allí, que se enteraron demasiado tarde y que nunca hicieron daño a nadie.
Simultáneamente, su hermana tiene una relación con un médico casado, el cual se enamora de ella profundamente y abandona a su mujer, pero ella no quiere ir más allá; lo considera una aventura. Esta enfermera tiene un problema psicológico pues lleva siempre con ella una jeringa con un líquido parduzco que, o bien disuelve en el biberón, o bien se lo da a beber directamente a los lactantes. Éstos enferman, después ella los cura y se lleva los parabienes por la parte de sus padres. El médico la pilla in fraganti cuando introduce la jeringa en la boca de un bebé.
El abogado defensor de los acusados llama como testigo a su madre y, una vez que Eva escucha su declaración, regresa a su casa, echa en cara a sus padres la dejadez que tuvieron mientras estuvieron en el campo y se marcha de casa definitivamente, dirigiéndose a la fiscalía para renunciar a su trabajo como traductora de polaco. Se instala en una pensión y retoma su anterior trabajo.
El veredicto la decepciona al sentenciar a algunos de los acusados con complicidad de asesinato y haber impuesto penas tan bajas. Sólo seis acusados son sentenciados con cadena perpetua. Otros tres, absueltos.
En Navidad, recibe el visado para poder viajar a Polonia de nuevo a localizar al peluquero preso de su infancia. Durante el viaje, hacer transbordo en Berlín y llama a Jürgen, ofreciéndole la posibilidad de ir a Varsovia con ella.
En Varsovia, va a la peluquería y le pide perdón al peluquero por lo que le hicieron los alemanes, pero sale con muy mal sabor de boca.
Jürgen va a Varsovia, se reconcilian y le ofrece la posibilidad de volver a Alemania a pasar la Navidad. Ella se imagina la Navidad en su casa y acepta, pensando que la vida sería feliz a su lado a partir de ese momento.

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