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Jefa de redacción y fundadora de Momoko.es

Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo. Doy clase de diseño, subo vídeos a Youtube, trabajo de jefa de proyectos en @pululart y escribo artículos para @mundogamers y @gameit_es. Momoko es mi pequeño proyecto y lo quiero con todo mi corazón.


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Me molesta el sexo gratuito en algunos libros

Artículo de La Insomne 5 Comentarios

Imágen destacada - Me molesta el sexo gratuito en algunos libros

Yo tengo una regla de oro en cuanto a literatura se refiere. Divido mentalmente los libros entre “ligeros”, “de medio peso” y “tostón apasionante” (un tostón apasionante es, por ejemplo, Los Pilares de la Tierra de Ken Follet que devoré como una adolescente encima de la cama mientras merendaba un bocata de pan y queso curado). Y una vez que termino un tostón, necesito un libro ligero, y tras leer un libro ligero, necesito al menos uno de medio peso.

Hablando en plata: cuando voy en busca de lecturas con momentos sexuales, sé qué buscar. ¿Me apetece que sea críptico y brutal? El Marqués de Sade; ¿prefiero que sea algo romántico y apasionado? pues a cualquiera de Phoebe Romántica. Y cuando voy en busca de un thriller o un libro en el que persigan a un asesino en serio, voy en busca de tramas, acción, pistas, quebraderos de cabeza y algún poli resentido por la vida porque duerme poco y folla menos.

Todo esto se me ocurrió a raíz de leer Bac, una novela de Segismundo Yojarranza que me llegó como una cesión para Momoko para que la analizase. Los noveles suelen ser peliagudos: hay mucha ilusión detrás de sus novelas pero la falta de un editor o un corrector acaban sacando a relucir errores o problemas que cualquiera sin la experiencia de una figura machacona detrás puede tener.

Y lo cierto es que con Bac no me ha pasado tanto eso. Es decir, la historia va de unos desconocidos que se hacen llamar “Bac” y que se encargan de ajusticiar a los corruptos. El protagonista, como uno de los investigadores del caso, es ligeramente extraño y tendente a impulsos animales. Me parece genial como forma de construir al protagonista.

Lo que no puede ser es que me encuentre una descripción de varias páginas de la Capitana de la Guardia Civil masturbándose en el jacuzzi, seguido de una descripción de los mensajes porno que intercambian Diego, el poli, con su novia Olga.

Lejos de ponerme a analizar esa parte de la novela, me he dado cuenta de que no me gusta nada que me metan sexo de forma gratuita si no aporta algo a la trama, a la historia o a la construcción del personaje. En Los Pilares de la Tierra uno de los personajes violaba a una mujer; en Juego de Tronos la relación carnal de Jaime y Cersei explica su motivación para el intento de asesinato de Bran. Pero, lejos de esos momentos, veo las escenas sexuales innecesarias como… como una maniobra de distracción ¿sabéis? Como cuando pones a la rubia despampanante al lado del todoterreno o la Big King. Es más un complemento y un accesorio que la propia trama o novela en sí.

Apasionados escarceos entre los magos que están en medio de una guerra cuyo fin puede suponer el que acabe el mundo; novelas sobre la soledad de una joven que aprovecha para recordar en cada momento a un hombre que no vemos pero con el que se lo pasaba pipa en la cama, vampiros que más que matar o debatirse entre su inmortalidad y el hecho de cargarse a gente, vayan realizando cunnilíngulis…

Una escena está bien, dos quizás. Pero si el tema principal de tu novela no es el erotismo, no hace falta, de verdad. Al menos, espero no estar sola en esto.


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