La pareja, la familia, la infancia, la vejez. Las relaciones a distancia, las pérdidas y los reencuentros, la murga de la autoestima, los ilusorios estallidos de euforia y la decepción constante. La realidad no es un lugar confortable, pero a veces basta con rascar en la superficie para que brote una inesperada poética: la de estar vivo. Este libro contiene el mejor Adrian Tomine, el primero y el más conmovedor. Dieciséis historias cortas pero capaces de una intensidad emocional desacostumbrada.
Es casi más importante lo que Tomine no cuenta de forma directa en sus viñetas que lo que aparece retratado, obligando al lector a hacer una reinterpretación y una figuración de lo que se pretende transmitir.
Su forma de dibujo y la colocación de los elementos lo alejan enormemente del cómic americano tradicional del que bebe la estética de Adrian Tomine, colocándolo entre el mundo independiente y filosófico del cómic europeo y el dibujo de su país natal.