La obra trata el literario vital e interior de Mila, la protagonista, hasta que se llega a conocer a ella misma. A la manera de las novelas modernistas, es una historia de autoconstrucción y descubrimiento de la propia personalidad. Mila es una mujer insatisfecha con su relación matrimonial; su marido es un hombre gandul y con poca personalidad, a quien tiene que seguir para hacerse cargo de una ermita en una montaña solitaria y abrupta. La profunda insatisfacción que sufre la lleva al desequilibrio emocional, que intenta paliar con las relaciones personales que mantiene con otros personajes, sobre todo con el pastor. Relaciones marcadas por la búsqueda del amor, el instinto maternal y el deseo de formar parte de algo. El conocimiento de su propia personalidad, que logrará al final de la novela, le supondrá asumir la propia soledad para poder iniciar otra vida o poderla cambiar profundamente.