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El boom de los clásicos: por qué estás viendo clásicos reeditados por todas partes

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Escritora consumada, concept artist en ciernes y adicta al trabajo....


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Existe algo familiar, palpable y tranquilizador en los títulos de las obras clásicas. Los vemos encima de las mesas de las librerías, encajados en una estantería o simplemente sobre un sofá inocentemente colocados e inmediatamente nos transportan a esa infancia en la que tuvimos que leer en tiempo récord estas obras para superar un examen. Y es que los clásicos literarios nos evocan, como poco, una deliciosa sensación familiar.

Y eso, por supuesto, las grandes editoriales lo saben.

La venta de elementos y objetos familiares que tiren de la nostalgia y de un entorno conocido es una de las apuestas más seguras que se pueden hacer en el marketing. Esto es porque aunque nos esforcemos en creer que no es así, los libros sí venden por sus portadas. El proceso de compra de un volumen suele pasar por diferentes fases:

1 - Captación de la atención en la tienda por su portada (aquí entran en juego las portadas vistosas, las fajas de papel satinado con grandes blurbs y la importancia de la colocación de los volúmenes en un punto "caliente" de la librería).

2-Búsqueda de elementos reconocibles: si le ha llamado la atención el libro o la portada, el lector o comprador interesado coge el volumen y busca algún elemento reconocible en la misma. Esta es la razón por la que editoriales como Nova colocan el nombre del autor (un ejemplo muy palpable de esto son con las obras de autores como Brandon Sanderson o George R.R.Martin) en un tamaño tipográfico muy superior al del título del propio libro; o por el que las editoriales de romance empleen las llamadas palabras mágicas que atraen de forma inevitable a las compradoras a la obra.

Este punto es absolutamente crucial para la venta del libro y las editoriales lo saben. Es por eso por lo que la figura de los bookstagrammer y los booktubers está tan en boga, ya que su cobertura en redes sociales amplía las posibilidades de que el potencial comprador cuando vea el libro lo reconozca y asocie los valores del instagrammer de turno a la obra.

Esta es precisamente la razón por la que se están reeditando tantos clásicos con ediciones preciosas, portadas atractivas e ilustraciones en su interior, ya que los elementos reconocibles y la asociación sobre conceptos positivos ya está ahí: ya sea porque te recuerda a cientos de adaptaciones cinematográficas, a las tardes de verano que pasaste memorizando una lista de obras para un examen o simplemente porque conoces de oídas la historia.

Ahí es donde entra en juego la magia del marketing: porque es muy raro que alguien llegue a comprarse diferentes ediciones de una obra moderna, pero los libros clásicos, siempre rebajados en precio, se coleccionan porque, al igual que los libros de recetas de cocina, se ha convertido en una compra aspiracional por impulso.

Una compra por impulso es aquella que haces en el calentón del momento: ves el libro, te atrae su portada y caes inevitablemente en el hecho de cogerlo, palparlo y asociarlo con todos los conceptos positivos que te evoca el título: Oliver Twist, Alicia en el País de las Maravillas, Las mil y una noches. Todas son historias que, aunque no las hayas leído, las reconoces y aprecias, y por eso acabas comprando la obra. En el momento en el que se te pasa la emoción del momento y llegas a casa, dejas el libro encajado en una estantería o encima de una otomana, le sacas un par de fotografías y te olvidas por completo del mismo.

Estos libros, además, se prestan a ser coleccionados. RBA es consciente de esto y hace un año hizo su agosto con la publicación de una colección llamada "Novelas eternas" con unas tapas y títulos realmente atractivos que quedaban magníficamente bien en las publicaciones de Instagram de las bookstagrammers.

La venta de obras clásicas se ha convertido ya en una guerra extremadamente rentable para las editoriales y cada una la pelea de una forma diferente: Akal opta por preciosas ediciones de lujo comentadas; Austral clásicos con nuevas portadas en formato vectorial de mil colores y cofres que se antojan el regalo perfecto; Alma clásicos ilustrados introduce ilustraciones maravillosas en su interior, mientras que Penguin Random House te tienta con cajas y recopilaciones realmente suculentas.

Lo que está claro es que recuperar obras del dominio público y subirle el precio editándolas con una portada preciosa cada vez está ganando más cuota de mercado. Estos nuevos libros se han convertido en el equivalente a los caramelos de colores que hay a las salidas de los supermercados. Y lo mejor de todo es que seguiremos picando, porque al fin y al cabo ¿no te prometen los clásicos historias insuperables? Y al mismo tiempo ¿qué tiene de malo coleccionarlos?

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