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Biografía corta de
Terry Pratchett

Escritor
Reino Unido
1948 - 2015
Author portrait
Señor, sabemos que no hay otro orden, solo aquel que creamos, no hay más esperanza que nosotros, no hay más piedad que nosotros, no hay justicia, solo nosotros. Todas las cosas que son, son nuestras, pero tienen que importarnos, porque, si no nos importa nada, no existimos. Y si nosotros no existimos no queda nada más que el olvido, el fin ciego. Por el equilibrio correcto de las cosas, para devolver lo que una vez fue entregado, por los prisioneros y por el vuelo de los pájaros. Señor, ¿qué puede esperar la cosecha, si no importarle al segador?

Terry Pratchett

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Señor, sabemos que no hay otro orden, solo aquel que creamos, no hay más esperanza que nosotros, no hay más piedad que nosotros, no hay justicia, solo nosotros. Todas las cosas que son, son nuestras, pero tienen que importarnos, porque, si no nos importa nada, no existimos. Y si nosotros no existimos no queda nada más que el olvido, el fin ciego. Por el equilibrio correcto de las cosas, para devolver lo que una vez fue entregado, por los prisioneros y por el vuelo de los pájaros. Señor, ¿qué puede esperar la cosecha, si no importarle al segador?

“Según Las Buenas y Acertadas profecías de Agnes la Chalada Bruja (el único libro fiable de profecías, escrito en 1655, antes de que ella explotara), el fin del mundo tendrá lugar el sábado. El próximo sábado, para ser exactos. Justo antes de la hora de la cena. Los ejércitos del Bien y del Mal se están agrupando, la Atlántida está resurgiendo, llueven sapos y los ánimos están algo alterados así que… todo parece ajustarse al Plan Divino. De no ser por un ángel quisquilloso y un demonio buscavidas que han vivido a costa de los mortales desde el comienzo de los tiempos y que no están dispuestos a aceptar tan fácilmente eso del «Fin de la civilización tal y como la conocemos». Y… ¡vaya por Dios! ¡Parece que alguien ha hecho desaparecer al Anticristo!”

“En realidad no es un oxímoron. Es el color que viene después del ultravioleta. El término adecuado sería infranegro. Es fácilmente visible en condiciones experimentales. Para llevar a cabo el experimento, seleccione un buen muro de ladrillo, coja carrerilla y, bajando la cabeza, ataque.

El destello de color que sienta detrás de los ojos, detrás del dolor, justo antes de morir, es el infranegro”

“Cierto era que estaba escuchando una cinta de éxitos de Queen, pero no se debería sacar ninguna conclusión de ello, porque todas las cintas que se pasan dos semanas o más en un coche se transforman automáticamente en los éxitos de Queen.”

“—Mira, esto ya es otra cosa. Tchaikovsky —leyó Azirafel, abriendo una caja y metiendo la cinta en el radiocassette.

—No es lo que esperas —suspiró Crowley—. Lleva en el coche más de dos semanas.

Un potente ritmo de bajo empezó a sonar por todo el Bentley mientras pasaban por delante del aeropuerto de Heathrow.

Azirafel frunció el ceño.

—Esto no lo reconozco —musitó—. ¿Qué es?

—Es el «Another One Bites the Dust» de Tchaikovsky —explicó Crowley, cerrando los ojos mientras dejaban atrás Slough.

Para hacer el viaje más ameno mientras cruzaban la dormida zona de Chilterns, escucharon también el «We are the Champions» de William Byrd y el «I Want to Break Free» de Beethoven. Ninguno era tan bueno como el «Fat-Bottomed Girls» de Vaughan Williams.”.

Era bonito ver que las venerables tradiciones de intolerancia idiota pasaban de padres a hijos, como una herencia de la peor clase.

Era triste, como esos hombres de negocios que van al trabajo con ropa seria pero llevan corbatas pintorescas en un loco intento desesperado de demostrar que allí dentro, en alguna parte, reside un espíritu libre


¿Por qué siempre construyen los bancos para que parezcan templos, a pesar de que varias de las grandes religiones a) se oponen canónicamente a lo que hacen dentro y b) guardan ahí sus ahorros?


Era un sueño, pero a Húmedo se le daba bien vender sueños. Y si podía vendérsele el sueño a la gente suficiente, nadie se atrevería a despertar. 


El que dijo que no puede engañarse a un hombre honesto no lo era. 


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