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Portada libro - El largo viaje a un pequeño planeta iracundo
El largo viaje a un pequeño planeta iracundo
Portada libro - Una órbita cerrada y compartida
Una órbita cerrada y compartida
Los harmagianos tenían dinero. Los aeluones tenían potencia de fuego. Los aandrisks tenían diplomacia. Los humanos tenían disputas.

—«Ellos»; Ohan son un par sianat. Macho, pero aun así decimos «ellos».

Rosemary rememoró la esclusa. Lovey no había hablado de un piloto, sino del Piloto. Su mente se aceleró por la emoción. Los sianats eran material para leyendas urbanas en su hogar; una raza solitaria que podía conceptualizar el espacio multidimensional con tanta facilidad como un humano podía hacer álgebra. Aunque aquella aptitud mental no era innata. La cultura sianat estaba estructurada en torno a un neurovirus que llamaban el Susurrante.

—¿Qué hacen los locos especistas de los tuyos? —preguntó Kizzy.

—Cerrar las puertas de sus granjas y tener orgías privadas.

—¿En qué se diferencia de lo que hacéis el resto?

—No tenemos puertas y todo el mundo está invitado a nuestras orgías. Excepto los laru. Somos alérgicos.

— ¿Cómo es eso que decís? ¿Isk seth iks kith? ¿Que cada cual siga su propio camino?

La vida es aterradora. Nadie tiene un libro con las reglas. ninguno de nosotros sabe qué hace aquí. Así que la forma más fácil de mirar a la realidad a los ojos y no perder la cordura es creer que se tiene el control sobre esta. Y si crees que tienes el control, entonces crees que estás en la cima. Y si estás en la cima, la gente que no es como tú… Bueno, debe de estar por debajo ¿no? Todas las especies hacen esto. Lo hacen una y otra y otra vez.

—¡Ya lo estoy intentando! ¡Quieres que haga algo para lo que no estoy construida! ¡No puedo cambiar cómo soy, Pepper! No puedo pensar como tú ni reaccionar como tú solo porque esté atrapada tras una cara del mismo tipo. Esta cara, estrellas…, no tienes ni idea de qué es pasar ante ese espejo de al lado de al lado de la puerta cada mañana y ver un rostro que pertenece a otra persona. No tienes ni idea qué es estar atrapada en el cuerpo que otra persona…

—No—dijo Sidra—. Esto es el núcleo. No soy yo. Es solo donde se ejecuta la mayoría de mis procesos. Por ahora, es… supongo que es mi cerebro.

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