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Reseña de la saga de Naruto: una obra que se alargó innecesariamente
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Reseña de la saga de Naruto: una obra que se alargó innecesariamente

Argumento de Naruto

Naruto es un manga de tipo shônen, es decir, un manga basado en la acción y los momentos cómicos, con algún que otro momento dramático. La serie está centrada en Naruto, un joven ninja de la Villa de la Hoja que tiene en su interior al terrorífico Zorro de Nueve Colas, que ha crecido huérfano y que tiene por sueño ser el Hokage (el jefe ninja de la Villa de la Hoja).

En sus aventuras suele estar acompañado de varios personajes, aunque sus compañeros principales son Sasuke, otro huérfano considerado por muchos un genio, Sakura, una muchacha bastante temperamental y Kakashi, el maestro de los tres, conocido como el “Ninja Copia”.

La serie cuenta con numerosos arcos argumentales, algunos realmente brillantes, y otros (sobre todo en la parte final) que quitan algo de brillo a uno de los shônen más importantes de los últimos tiempos.

Análisis de Naruto

Como diría Jack el Destripador, vamos por partes. Esta reseña cuenta con spoilers, así que si no has visto la serie o leído el manga, ten cuidado. Empezaremos hablando del dibujo, que intentaré ilustrar con imágenes tomadas de tomos de la serie.

Naruto fue la primera serie de Mashashi Kishimoto, el autor de la obra, y este hecho se nota bastante a nivel artístico. Ocurre en la mayoría de mangas de largo recorrido (One Piece, Bleach, Hajime no Ippo…) una mejora a nivel artístico desde los primeros compases de la obra hasta la mitad, más o menos, en la que el dibujo adquiere la que es su forma final.

En Naruto, es bastante palpable este hecho, como podéis ver si comparáis las imágenes del tomo 1 y las del tomo 17 y 26. Además de este cambio artístico, el autor va dejando de lado lado algunos gags cómicos que restaban dramatismo y empaque al manga (expresiones exageradas o erotismo sin demasiado sentido).

Otro aspecto a nivel artístico que varía conforme avanzamos en la obra del mangaka es el trazo, pues si en los primeros tomos nos encontramos con un trazo menos definido en el dibujo, el autor acaba teniendo un trazo más grueso y estable conforme avanza en la serie. Uno de los aspectos impermutables de Naruto es la expresividad de sus personajes, pues el mangaka consigue transmitir los sentimientos de estos con unas expresiones corporales y faciales remarcables incluso en los primeros tomos.

Como contraposición a la expresividad facial, Kishimoto, en líneas generales, no consigue unos fondos sólidos, con algunas excepciones como el Valle del Fin, que sin embargo no dejan de ser fondos puntuales, pues en la gran mayoría de casos cuesta vislumbrar la acción en las viñetas grandes en las que predominen los fondos de un simple vistazo.

Si bien la obra cuenta con algunos personajes femeninos que ocupan puestos de poder, como es el caso de Tsunade, y que en líneas generales son bastante respetuosos en cuanto al diseño de los personajes femeninos (el fan service queda de lado prácticamente desde el inicio de la serie) valida algunas relaciones tóxicas de manual, como la de Sakura y Sasuke (no está de más recordar que el pequeño del clan de los Uchiha trata MUY mal a Sakura, a la que ve como una molestia, mientras esta aplaude con las orejas y nunca deja de perseguir a este amor juvenil) o la de Hinata y Naruto, amores en las que ambos hombres ignoran completamente a la chica y esta, lejos de amilanarse, siguen siendo amables hasta límites bastante preocupantes.

Sin embargo, y esto si hay que reconocérselo a Mashashi Kishimoto, Naruto es una obra que intenta (subrayemos este intenta) no caer en las prácticas machistas en las que otras obras si caen, pues pese a que cuenta con algunos detalles bastante feos (las chicas cuidan de los chicos, en cuanto son madres se acabó lo de ser ninjas, que los papás se líen a tortas mientras ellas hacen la colada), también cuenta con personajes femeninos capaces de liderar armadas enteras, poderosas y valientes.

En cuanto a los arcos argumentales, Naruto cuenta con algunas tramas excepcionales, sobre todo en la primera parte de la serie (que tiene lugar de los tomos 1 al 27). La trama principal de esta parte está centrada en Naruto y Sasuke, y en cómo lo que debería ser una rivalidad sana entre dos jóvenes se convierte en algo terrible a causa de los fantasmas del pasado que atormentan a Sasuke.

De los tomos 26 al 48 tenemos la trama de Pain, en la que conoceremos a este antagonista y conoceremos los motivos que le llevaron a fundar Akatsuki juntos a dos compañeros. Por último, de los tomos 48 al 72 tenemos la Gran Guerra Ninja, el arco argumental más flojo (desde el punto de vista de este humilde analista), y en el que Kishimoto consigue empañar parcialmente lo que había sido Naruto hasta el momento.

Mientras en las dos primeras tramas principales se respeta bastante los papeles de los protagonistas y antagonistas (con algún que otro giro de guión), en la Gran Guerra Ninja, el autor crea un batiburrillo de antagonistas, con numerosos giros argumentales que presentan a un villano final completamente inesperado (y desconocido) que sorprendió a más de un fan.

Lo que convierte a la Gran Guerra Ninja en un arco bastante inferior al resto es el hecho de que para poder igualar las cotas de poder que los distintos personajes han alcanzado, se llegan a banalizar “ninjas de leyenda”, para que sean vencidos uno detrás de otro en una especie de maratón.

Pese a este último arco, en líneas generales Naruto cuenta con una historia sólida y un apartado visual atractivo que atrapa al lector o lectora y le hace avanzar a través de su historia.

Nuestra opinión de Naruto

Comencé a leer la serie cuando Glenat editaba el tomo 17 de la misma (ha llovido lo suyo desde entonces), y consiguió atraparme de manera casi inmediata. Unos personajes trágicos que se desarrollaban y cambiaban conforme avanzaba la historia, un estilo de dibujo que mejoraba tomo a tomo y una trama que se retorcía poco a poco, haciendo que me plantease bastantes preguntas respecto a las incógnitas con las que contaba la serie.

Más tarde, en el arco en el que Naruto se nos hace mayor, contemplé con estupor como el autor acababa con personajes como Jiraiya o Asuma, además de la muerte del tercer Hokage. Era una buena señal que Kishimoto aumentase las cotas de dramatismo, que finalmente alcanzarían su cénit al final del arco de Pain.

Hasta ese mismo instante, la obra terminaría en su punto álgido, con un Naruto reconocido y querido por su villa. Quizás, si la serie se hubiese cerrado a los pocos episodios de aquello (final de Akatsuki y cierre de las incógnitas de Sasuke), podríamos estar hablando de uno de los mejores shônen de todos los tiempos.

Para mi desgracia, la Gran Guerra Ninja destrozó parcialmente todo aquello que Naruto había tardado años en construir: mi confianza en Mashashi Kishimoto. En este arco argumental, se cae en la exageración continuamente, Naruto y Sasuke obtienen poderes equivalentes a los de un semidios, se revive a una cantidad indecente de Kages y como colofón, deciden terminar la serie con una pelea completamente innecesaria entre el protagonista y su mejor amigo, que recordemos que escasos capítulos anteriores luchaban codo con codo para salvar al mundo.

Si a este hecho le sumamos un final que dejó en bandeja una continuación de la serie en forma de una suerte de spin-off (Boruto, el hijo de Naruto), obtenemos un final regular para una serie que, recordemos, en dos tercios de su desarrollo es sobresaliente.

Conclusión de Naruto

Pese a que en este texto pueda a veces parecer que no guardo un buen recuerdo de esta serie, nada más lejos de la realidad. En líneas generales, Naruto es un shônen bastante sólido, con una buena evolución de sus personajes (personalmente, me quedo con el desarrollo de Sakura) y con algunos arcos narrativos maravillosos.

Pese a que su final pueda dejar un regusto algo amargo, un final no debería condenar a una obra que, en numerosas ocasiones, consigue atrapar al lector, y querer conocer más de ese huérfano que tiene un sueño: ser Hokage y proteger a todos los habitantes de la Villa de la Hoja.



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Ander Lafont

Redactor en momoko.es

Comunicador audiovisual y redactor de contenido web reconvirtiéndose a diseñador de videojuegos. Leo manga y literatura desde que tengo uso de razón, mi género favorito en todos los ámbitos es el terror. Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn. ¡Fhtagn!


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