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Reseña de Bleach: otro gran manga que se echa a perder sin remisión.
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Reseña de Bleach: otro gran manga que se echa a perder sin remisión.

12 May 2018 By Ander Lafont 0 Comentarios

Sobre el autor de Bleach

El autor de este manga es Tite Kubo, un mangaka que únicamente tiene publicadas dos series: Zombie Powder y Bleach, siendo esta última la culpable de su éxito y fama.

Análisis de Bleach (spoilers incluidos)

Bleach es un shônen típico de Shonen Jump, la revista en la que se publicaba. Sigue el mismo esquema de otras series del género, como Naruto, One Piece o Dragon Ball. Precisamente el autor de esta última, Akira Toriyama, envió a Tite Kubo una carta de apoyo, con la que el mangaka finalmente sacó fuerzas para conseguir publicar Bleach en Shonen Jump.

La premisa de Bleach es simple: un chico aparentemente normal, Kurosaki Ichigo, puede comunicarse con los espíritus. Una noche, una joven vestida de negro se presenta como una “shinigami” (dios/a de la muerte), y acto seguido es atacado por un ser sobrenatural llamado Hueco (Hollow). Tras caer derrotada contra la criatura, convence al protagonista para que se convierta en un shinigami sustituto y se enfrente al Hueco. Tras vencerlo, comienza una extraña relación de colaboración entre ambos.

Los primeros arcos narrativos de Bleach son más que decentes, pese a que en ocasiones se nos presenta un número demasiado grande de personajes. Sin embargo, cada uno cumple con su papel en la primera mitad de la serie, enriqueciendo cada arco narrativo. El punto de inflexión del manga es el arco de los vizards, a partir del cual la serie sufrió un bajón palpable y comenzó a sacar de quicio incluso a los fans acérrimos.

Como en cualquier shônen de largo recorrido, hay una mejora de dibujo conforme se avanza en la historia. Los fondos no son nada del otro mundo, pero cumplen con su cometido. En cuanto al diseño de personajes, se nota que el autor ha intentado imprimir una personalidad y rasgos característicos en cada uno de ellos, al menos durante los primeros arcos de la serie, para diferenciarlos entre sí y crear un interesante juego de contrastes.

Y precisamente es en este diseño de personajes donde llega el primer tirón de orejas: personajes como Rangiku u Orihime son el ejemplo perfecto de japonesada de manual. Chicas hipersexualizadas, con unos pechos gigantescos y una cintura minúscula, haciendo bueno el conocido dicho castellano: «tiran más dos tetas que dos carretas». Si a esto le sumamos algunos tropos ya clásicos de los shonen (el tipo frío y tranquilo, Biakuya, o el impulsivo con buenas intenciones, Renji), obtenemos una serie que llega a pecar de conservadora en este campo.

Nuestra opinión de Bleach

Debo confesar que la serie me gustó mucho durante la primera parte de esta, con unos arcos bien elaborados, batallas realmente interesantes y unos personajes que, si bien a veces pecaban de caer en el blanco o negro, llegaban a sorprender y a hacerse creíbles.

A partir de aquí hay spoilers, así que, si no has leído la serie y quieres hacerlo, es un buen momento para que vayas a la siguiente sección del análisis.

A partir de la caída de Aizen (si bien la serie ya comenzó a zozobrar en cuanto a su contenido y calidad), el estándar de calidad de Tite Kubo bajó drásticamente. La saga de los Fullbringer es MALA, con mayúsculas, y la saga final, La Guerra Sangrienta de los Mil Años, fue el tiro en el pie final a una obra que tuvo que terminar con la caída de Aizen.

Personajes por doquier (que tenían un interés nulo en términos narrativos), tramas abiertas por todas partes, interrogantes que se respondían pobremente y villanos que se escondieron durante mil años en un lugar del que prefiero no acordarme. Cada una de estas cosas siguió restando puntos a una obra que sufrió una enfermedad tristemente conocida entre los shonen de éxito: querer estirar el chicle de forma infinita.

Finalmente, la serie termina con un anticlímax bastante horrible: todo el mundo tiene pareja y es súperfeliz, y en las páginas finales se vuelve al principio del camino: un shinigami conoce a un shinigami sustituto.

Las continuas escaladas de poder del protagonista llegan a hacerse realmente pesadas, sobre todo porque siempre se sigue el mismo esquema: se vuelve increíblemente poderoso, derrota al malo de turno y pierde los poderes. Pero ¡QUE SORPRESA! Los recupera en la siguiente saga tras un entrenamiento aleatorio y absurdo.

Si a este sin Dios narrativo se le suman diseños de personajes que se parecían sospechosamente los unos a los otros, obtenemos un manga que poco a poco fue perdiendo sus señas de identidad hasta convertirse en una pobre parodia de sí mismo.

Conclusión de Bleach

¿Bleach es una buena serie? Su primera mitad sí, por supuesto. Hasta la caída de Aizen, es un shonen típico, bastante interesante y con personajes atractivos. Las siguientes sagas pueden evitarse, pues no aportan gran cosa a la historia.

Es una verdadera lástima que a Bleach y a Naruto, dos de las series más importantes de una generación de amantes del manga, no terminasen de forma digna, y se alargasen hasta devaluar su valor en gran medida.



Redactor del artículo

Ander Lafont

Redactor en momoko.es

Comunicador audiovisual y redactor de contenido web reconvirtiéndose a diseñador de videojuegos. Leo manga y literatura desde que tengo uso de razón, mi género favorito en todos los ámbitos es el terror. Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn. ¡Fhtagn!


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