Ni temeré las fieras, reseña
Ni temeré las fieras, reseña

Ni temeré las fieras, reseña

Año de publicación: 2017
Número de páginas: 216
Editorial: Salto de Página
8

Ni temeré a las fieras de Miguel Salas es una novela negra, corta y extremadamente potente capaz de transportarnos a las calles de Nápoles. Allí Roberto vivirá la dualidad de una ciudad en ebullición que tiene una doble cara: por un lado es fervorosamente creyente y generosa y por la otra guarda los terribles secretos de la carroña de la mafia.

Ni temeré a las fieras es una novela corta de Miguel Salas publicada por Salto de Página que cuenta con una calidad excelente. Con una tapa blanda y una edición exquisita, Miguel Salas es capaz de transportarnos a Nápoles empuñando unas descripciones realmente mágicas de los espacios y los lugares que se viven como si estuviéramos realmente allí.

Miguel Salas autor de ni temere las fieras Sobre Miguel Salas, autor de Ni temeré a las fieras

Miguel Salas Díaz nació en Madrid en 1977, pero estudió en la universidad de Santiago de Compostela, experiencia que marcó profundamente su primera novela: Ni temeré a las fieras. Miguel confiesa que le gustaría ser un “poeta barroco” y de hecho ha publicado varias obras de poesía: La Luz (Hiperión, 2007; X Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid) y Las almas nómadas (Hiperión, 2011; XXVI Premio de Poesía Hiperión), y el álbum infantil Tonino (OQO, 2013). También ha traducido la poesía de G. K. Chesterton (El gran mínimo, Salto de Página, 2014) y de Li Qing Zhao (Jade puro, Hiperión, 2014).

Su vertiente como poeta lo convierte en un esgrimista de sensaciones y sentimientos que transmite perfectamente con su novela “Ni temeré a las fieras”. Actualmente es profesor de lengua y literatura tanto para ESO como para universidades. Ha trabajado en prestigiosas universidades de China, Taiwán e Italia, experiencia de la cual bebe la obra que comentaremos en este artículo, Ni temeré a las fieras.

 

 

Argumento de Ni temeré a las fieras

Roberto es un joven desencantado con su futuro: lleva toda su vida en Santiago de Compostela, saliendo con una joven a la que ni siquiera quiere y adoleciendo por la falta de fuerza y de pasión. Pero entonces un día recibe una invitación para dar clase en la universidad de Nápoles: precisamente el sitio en el que Maddalena, su gran amor universitario, está trabajando. Sin pensárselo ni un momento y contra las recomendaciones de su familia y allegados, Miguel se sube en un avión y se planta en Nápoles sin un plan, ninguna idea y un dominio más bien escaso del italiano.

Por suerte para Roberto la ciudad lo acoge en su seno con rapidez. Pronto Miguel descubrirá que los napolitanos son gente apasionada, fuerte, con sus propias reglas éticas y morales. En su vida entrará no solo la bella Maddalena de la que está enamorado, sino también un profesor universitario llamado Giovanni, el dueño de la cafetería Danubio Azul y mucha otra gente. En especial, le marcará el Sr. Bellini: un hombre recto famoso por ser un fascista italiano y que tiene dos hijos: el sensible Jacopo y el joven etíope adoptado Davide. Poco a poco la vida de Roberto va desarrollándose en una Nápoles cargada de pasiones, donde la tentación y el peligro acechan donde menos te lo esperas. Y será precisamente una noche cualquiera cuando Roberto se ve involucrado en un feo asunto que cambiará su vida para siempre.

Análisis de Ni temeré a las fieras

Ni temeré a las fieras tiene un gran componente autobiográfico. Al final de la misma obra, el autor nos cuenta que él mismo estuvo en Nápoles como lector de español y que la experiencia le cambió profundamente y le inspiró tanto que decidió escribir un libro ambientado en la misma situación. Sin embargo, Miguel no es un novelista al uso. Su trayectoria como poeta le permite crear una prosa realmente dulce y bien trabajada, capaz de transportarte olores, sensaciones y colores con una suavidad italiana absolutamente envolvente. Nos sorprendió lo fácil que era situarnos a nosotros mismos en una ciudad diferente, con personajes que nunca han existido pero que ya queremos como nuestros amigos. Y sentir, a pesar de que sea noche cerrada y fuera esté lloviendo, el sabor del café y el sol acariciando nuestra frente en una plaza Napolitana.

Ni temeré a las fieras es un libro corto, de una cuidadísima edición en la que no hay ni una coma extra ni un punto fuera de su sitio. El resultado final es impecable en todos los sentidos, y nos hace volar a través de los diferentes sucesos. Sorprende, emociona, provoca lágrimas de amargura y gritos de injusticia. 

Los diálogos están escritos en italiano, provocando que la inmersión sea total. Miguel detalla de una forma entretenida, ligera y divertida cada uno de los detalles y costumbres de los diferentes habitantes de la ciudad: desde los niños con globos llenos de orines hasta el camarero indignado porque pidas té en la capital del mejor café del mundo. Al mismo tiempo Roberto se empapa de esta misma cultura y, en un intento por ser rebelde y desenfadado y alejarse de su carácter huraño y sombrío de Santiago de Compostela, decide tomar muy malas decisiones sin escuchar en ningún momento a las personas que le rodean.

Los personajes están perfectamente diferenciados: tanto Roberto como el propio Sr. Bellini o incluso Maddalena cuentan con una personalidad propia, exuberante, que desborda por las páginas del libro llenas de color y de sensaciones. Sus manías, sus preocupaciones e incluso su forma de expresarse hacen creíbles incluso a los gemelos mancos o al mafioso detrás de una barra. El summum de la construcción de personajes lo marca el Sr. Bellini, un hombre con un transfondo más oscuro y profundo de lo que aparentaba en un primer momento su silueta fascista caminando por la calle. Poco a poco, conforme vamos conociendo su historia, la ciudad entera de Nápoles se abre y muta con los acontecimientos, mostrándonos la cara amable debajo de la crueldad del caos de Nápoles.

Nuestra opinión sobre ni temeré a las fieras (no spoilers)

Ni temeré a las fieras ha sido toda una sorpresa: es uno de esos libros a los que te acercas sin esperar realmente nada y que consigue enamorarte desde la primera página. La analogía que hicimos en la parte superior del artículo es real: empezamos a leerlo una noche fría bajo una manta, y rápidamente nos sentimos transportados a las calles de Nápoles, disfrutando del olor de su café y caminando por sus preciosas calles de piedra.

Los personajes, hablan por sí solos, y son humanos. Tan humanos que Roberto puede llegar a parecernos detestable en muchas de las escenas, cobarde y patético, que se queda sentado con los brazos cruzados en vez de ayudar a sus amigos. Y a pesar de ello, conforme avanzamos y continuamos leyendo, este odio por el protagonista se convirtió en un murmullo ya que Roberto es un medio para un fin: solo lo queremos para explorar lo que le sucede al resto de personajes y lo que ocurre con la trama.

El mismo autor, Miguel Salas, avisa al final del libro que no es la historia de Roberto la que quiere contar, sino la del Sr. Bellini. Sin embargo creemos que esto es acotar enormemente el alcance de la novela. Ni temeré a las fieras es una zambullida a una ciudad milenaria, caliente y pasional cargada de historias y de pasiones. En ella fluctúan no solo la historia del Sr. Bellini sino también la de Maddalena, Rómulo y muchas personas más, cargadas de inquietudes, miedos y secretos.

Me cuesta definirla como novela negra, porque no hay ningún misterio que desentrañar. Eso no quiere decir que la novela en sí no sea cruda, cruel, sorprendente e increíblemente cariñosa a veces. Al igual que los personajes que describe, Ni temeré a las fieras nos hizo saltar con miedo, llorar por las injusticias de la vida y golpearnos el pecho de esa forma real y descarnada que tiene de ser la vida.

Sobre momentos puntuales y el final (alerta de spoilers)

Si habéis leído la novela, entonces probablemente sabréis de lo que estoy hablando: la muerte de Jacopo. Cuando Jacopo cae por la terraza, simplemente no pudimos creérnoslo. No podíamos procesar el hecho de que una cena entre amigos se convirtiera en un asesinato a sangre fría. La crueldad del asesino que finge ayudar a la víctima antes de hacerla caer al vacío y el hecho de que sus propios “secuaces” sean continuamente tildados de inocentes que tienen demasiado miedo como para detener a su jefe es la gota que colma el vaso. Entonces como lector no puedes evitar preguntarte: ¿por qué no hiciste nada, Roberto? ¿por qué no detuviste esa escena? ¿por qué nadie llamó antes a la policía?

Pero no lo hace. Nadie se mueve. Y te das cuenta de dónde está la genialidad de esta novela. Porque Roberto no se centra en proteger a Davide porque lo muevan sentimientos de bondad, sino que lo hace simplemente por cargo de conciencia por no levantarse y defender a su amigo, por no ser más valiente y más fuerte en el momento decisivo. Y es que esta novela simplemente es REAL. Que alguien con tanta maldad te ataque y la gente a la que considerabas tus amigos no hagan nada por ayudarte, por puro miedo, por egoísmo humano, es tan real, que dolió leerlo.

Dolió precisamente porque Jacopo es uno de los personajes más bondadosos, inocentes y dulces de la novela. Y porque este mismo le presentó sus dudas de ir a la cena a Roberto, temiendo que Davide acabase viendo algo violento. Sufres con su muerte y la de su amigo, y simplemente te preguntas por qué Roberto no coge sus maletas y se larga de ese piso infecto, de esa ciudad que te atrapa, de ese mundo que ni comprendes ni puedes entender. Pero este se queda, principalmente por Maddalena, pero también porque volver a Santiago es aceptar su derrota.

Y de golpe descubres que la profesora que lo tentó, con la que se fue siendo completamente imprudente, infiel y simplemente una sabandija y un cobarde a pesar de todo lo que ha aguantado Maddalena por él, no es ni nada más ni nada menos que parte de un complot para demostrarle que su perfecta amante realmente no es perfecta. Y esa escena del final, cuando la sangre ya ha corrido y toda la trama principal ha concluido, nos pareció innecesaria. Nos pareció innecesario envilecer a Maddalena, convertirla en otra parte más de Nápoles, que en la novela aparece retratada como una moneda de dos caras: brilla y es hermosa, pero no sabes las barbaridades que oculta el otro lado.

Conclusiones sobre Ni temeré a las fieras

Ni temeré a las fieras es una brillante novela negra ambientada en Nápoles. Miguel Salas nos hace recorrer de la mano las diferentes calles de la ciudad, sus personajes y los dramáticos sucesos que allí transcurren desde la perspectiva de Roberto: un joven que acepta un trabajo como lector para huir de su anodina vida en Santiago de Compostela.

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