El descubrimiento de las brujas
El descubrimiento de las brujas

El descubrimiento de las brujas

Año de publicación: 2011
Número de páginas: 792
Editorial: Suma
8

Diana es una joven historiadora que rechaza con todas sus fuerzas su ascendencia como bruja. Sin embargo, su vida cambiará para siempre cuando un día, por puro accidente, acaba leyendo un manuscrito desaparecido que todas las criaturas mágicas ansían. Sin saberlo, el destino de Diana quedará irremisiblemente unido al de un vampiro de más de 1000 años llamado Matthew. Y por segunda vez en la historia, el secreto de las criaturas mágicas se ve abocado a una terrible guerra.

El descubrimiento de las brujas ha sido una de esas novelas de fantasía que te recomiendan en un momento de tu vida, que abres con toda la buena esperanza de que sea fascinante y entretenida y que te deja con un sabor agridulce en la boca. Por un lado no se trata de la típica novela sobre una joven desvalida que acaba enamorándose de un vampiro con un porrón de años. Pero simultáneamente, sí lo es.

Dejadme explicarlo de otra forma: es como si la autora de Crepúsculo hubiera abierto un libro de historia y hubiese aprovechado la antigüedad y la vida del vampiro para explicar comportamientos sociales antiguos, curiosidades sobre reinos y ciudades y costumbres escabrosas que tenían los caballeros del momento. Es decir, si se supone que el vampiro tiene aproximadamente 400 años en el caso Edward Cullen, Mathew, el vampiro de “El descubrimiento de las brujas” data al menos de la época del bajo medievo, y explica perfectamente los usos y comportamientos de la época.

Pero de nuevo, perdonadnos, porque empezamos a hablar de la obra, nos enredamos, y siempre nos saltamos lo más importante: la sinopsis de la obra.

 

EL ARGUMENTO DE EL DESCUBRIMIENTO DE LAS BRUJAS

Diana es una joven historiadora que ha renegado de sus antecedentes como bruja. A pesar de que toda la hermandad de las brujas la persiguen y la invitan a sus reuniones anuales y de que su familia se componga de dos tías obsesionadas con intentar que Diana acepte de una vez la magia que tiene, ella solo busca tener una vida normal. Una mañana como cualquier otra, en labiblioteca Boodleiana, Diana pide nuevos manuscritos para estudiar y se sienta como siempre en una mesa cualquiera para continuar su tesis sobre la alquimia en la época medieval.

Pero uno de los libros parece estar hechizado y las letras vuelan a su alrededor desdibujadas. Extrañada en cuanto nota la presencia de otras brujas, daimones y hasta vampiros cerca de ella, Diana decide devolver los libros y hacer una pausa para irse a comer. Pero lo que ella no se imagina en ese momento es que ya ha llamado la atención de un vampiro  respetado llamado Mathew. Y lo que es peor, parece que las brujas también guardan un secreto que tiene que ver directamente con el manuscrito e intentarán sacarle la información por las buenas… o por las malas.

 

ANÁLISIS DEL DESCUBRIMIENTO DE LAS BRUJAS 

El descubrimiento de las brujas es una buena novela de fantasía para todas aquellas personas a las que les gustaban los libros de vampiros pero que crecieron demasiado para seguir con la línea de Vampire Diaries. Han madurado lo suficiente como para que les gusten los personajes adultos capaces de defenderse pero que todavía disfrutan de las formas extrañas y las manías propias de los vampiros.

El descubrimiento de las brujas es la primera parte de una trilogía escrita por Deborah Harkness. 

Diana no se nos presenta como la típica chica cobarde, aunque sí imprudente y algo irreflexiva. No se puede decir realmente que sea un personaje feminista o un modelo de fuerza para las jóvenes lectoras, pero definitivamente no cae a la primera de cambio en los brazos de Matthew.

El descubrimiento de las brujas mezcla un lenguaje pausado, romántico y centrado siempre en las sensaciones que experimenta la protagonista, con momentos extremadamente modernos y por instantes resulta confuso. Es caótico el hecho de que nos haya explicado cómo atraviesan calles de piedra bajo la lluvia, hablando de la Biblioteca Boodleiana de Oxford y que de pronto Diana se marche a hacer yoga.

Sin embargo, si algo hemos de concederle a Deborah, es que ha sido capaz de crear una obra que realmente huele a magia. Cuando la empiezas a leer, todo el asunto de la tríada de los vampiros, daimones y brujas resulta increíble y como poco mal introducido, pero conforme avanzas en la obra todo acaba resultando extremadamente natural y hasta te sientes inmerso en el universo y el día a día de Diana. 

Sabes que comenzará su día con su té negro favorito, tomará un desayuno basado de huevos revueltos para campeones, que realiza yoga cuando se estresa y que ama profundamente los libros. Y como la conocemos tanto, sabemos cómo va a reaccionar en cada situación y nos creemos mucho más el romance que, no es ningún spoiler, acaba desarrollándose entre ella y Matthew.

Otro de los puntos fuertes de El descubrimiento de las brujas es la documentación. Sorprendentemente para una novela de fantasía, el hecho de que Diana sea historiadora y de que Matthew tenga más de 1000 años de vida no es un simple dato casual. Deborah proporciona continuamente conversaciones llenas de preguntas, debates y anotaciones sobre curiosidades de la historia que nadie entendido en la época conocería.

Por ejemplo, conoceremos el noble arte del bundling: una práctica metodista que consiste en tumbarte al lado de tu marido y conversar toda la noche. O discutirán sobre cómo entendían los alquimistas medievales la fusión entre elementos o la simbología propia de las ilustraciones de los manuscritos. Y eso es realmente enriquecedor y maduro en una novela de fantasía orientada más al público adulto que al juvenil.

 

NUESTRA OPINIÓN SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DE LAS BRUJAS: CONTIENE SPOILERS

Una de las cosas que más nos impactó de “El descubrimiento de las brujas” fue la valentía descarnada y directa con la que nombran las torturas y las situaciones más peligrosas y desagradables. Y es extraño, porque durante una gran parte de la trama del libro el argumento no parece avanzar demasiado: nos encontramos en mitad de la campiña francesa leyendo a través de 100 páginas cómo la chiquilla se levanta a desayunar tostadas y a dar largos paseos existenciales a caballo y por un momento te planteas cómo puede ser que estés perdiendo tanto el tiempo reviviendo los momentos vitales básicos de una completa desconocida.

Pero entonces, las brujas aparecen. Y sorprendentemente después de que se pasasen toda la novela hablando de lo poderosos y malvados que son los vampiros y de lo incontrolables que se vuelven ante el contacto de una batalla, una presa o la sangre, las que cortan el bacalao acaban siendo las brujas con sus zapatos de Jimmy Choo y su elegancia natural de histéricas.

Está mezcla de normalidad y antigüedad resulta a veces extremadamente confuso, especialmente después de que te aclimaten durante la mitad de la novela acerca de lo extremadamente malvados que son los vampiros o sectarias que son las brujas. Y de pronto te encuentras con Matthew, un vampiro de casi dos metros, haciendo yoga y bebiendo vino caro. Pequeños detalles que parecen servir más como recurso para que el vampiro se luzca como un cosmopolita de alto sex appeal que como un simple depredador. 

Y en general a menudo Matthew y el resto de los vampiros no dejan de insistir en lo poderosos, fuertes y peligrosos que son esas criaturas cuando en el momento de la verdad (como en el ataque final de la vampiresa contra ambos) acaba siendo completamente inútil frente a la magia de las brujas.

CONCLUSIÓN SOBRE EL DESCUBRIMIENTO DE LAS BRUJAS

El descubrimiento de las brujas es una novela de fantasía ideal para todos los amantes del género de los vampiros que ya no busquen los argumentos simplistas de algunas novelas juveniles. Cuenta la historia de Diana: una historiadora que rechaza su ascendencia como bruja debido a un suceso traumático del pasado. Por accidente, acaba viendo un manuscrito de gran poder que todas las criaturas mágicas ansían y su vida se ve entrelazada de forma permanente a un vampiro de más de mil años de antigüedad.

Es la primera parte de una trilogía que mejora con el paso del tiempo y estamos completamente seguros de que la segunda parte no nos defraudará.

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