El crimen del padre Amaro ‚õ™ūüíĆ an√°lisis del libro de E√ßa de Queir√≥s
El crimen del padre Amaro ‚õ™ūüíĆ an√°lisis del libro de E√ßa de Queir√≥s

El crimen del padre Amaro ‚õ™ūüíĆ an√°lisis del libro de E√ßa de Queir√≥s

A√Īo de publicaci√≥n: 1875
N√ļmero de p√°ginas: 512
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El crimen del padre Amaro, de José Maria Eça de Queirós, es uno de los iconos de la literatura portuguesa y es considerada en la actualidad un clásico de la literatura. Este título analiza la sociedad portuguesa de finales del siglo XIX, dejando al descubierto la realidad de una sociedad cínica y excesivamente limitada por el poder de la Iglesia Católica.

Argumento de El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro comienza el Domingo de Resurrección, cuando aparece muerto a causa de una apoplejía José Miguéis, el párroco de la catedral de Leiria. El encargado entonces de continuar la labor del padre Miguéis es el joven Amaro Vieira, un muchacho recién salido del seminario. Los rumores apuntan a que el padre Amaro se ha hecho con este ventajoso puesto gracias a su amistad con la marquesa de Alegros, en cuya casa ha crecido y a cuya protección debe su formación eclesiástica.

Todo Leiria se muestra expectante con la llegada a la ciudad del nuevo p√°rroco. El can√≥nigo Dias, antiguo profesor de Moral del padre Amaro, es quien se encarga de¬†buscarle una habitaci√≥n en la que establecerse en la casa de la Sanjuanera. √Čsta mujer es una buena amiga del can√≥nigo, una se√Īora¬†aparentemente sencilla y beata que regenta una pensi√≥n en Rua da Miseric√≥rdia junto a su hija Am√©lia.¬†La belleza de Am√©lia no pasa desapercibida para Amaro a pesar de su condici√≥n¬†y al poco tiempo queda prendado de ella.

El novio de la muchacha (Jo√°o Eduardo),¬†el grupo de ancianas beatas que se re√ļnen todas las noches en Rua da Miseric√≥rdia y un compendio de otros hombres de la Iglesia completan este cuadro costumbrista que es¬†El crimen del padre Amaro. La novela no deja de ser un retrato minucioso de la sociedad portuguesa de provincias del siglo XIX, todo un icono del realismo que deja patente la influencia desp√≥tica de la que todav√≠a gozaba la Iglesia Cat√≥lica en el orden social del pa√≠s.

Sobre el autor, José Maria Eça de Queirós

José Maria Eça de Queirós

Jos√© Maria E√ßa de Queir√≥s es uno de los mayores representantes de la literatura cl√°sica portuguesa. Queir√≥s naci√≥ a mediados del siglo XIX, en 1845, en la localidad portuguesa de P√≥voa de Varzim.¬†El autor fue hijo ileg√≠timo del magistrado¬†Jos√© Maria de Almeida Teixeira de Queir√≥s y, a pesar de que sus padres se casaron a los pocos a√Īos de su nacimiento fueron sus abuelos paternos los encargados de criarlo.

Con 16 a√Īos ingres√≥ en la Universidad de Co√≠mbra, donde inici√≥ sus estudios de Derecho. Despu√©s de licenciarse empez√≥ a escribir algunos art√≠culos para La Gazeta de Portugal, medio en el que colabor√≥ durante muchos a√Īos. Viaj√≥ a Egipto, recogiendo su experiencia en una serie de¬†art√≠culos y folletines que¬†ser√≠an publicados despu√©s de su muerte.

Ya en el a√Īo 1870, E√ßa de Queir√≥s es nombrado administrador municipal de la localidad de Leiria. Fue esta estancia en Leiria, localidad en la que se sit√ļa la acci√≥n de¬†El crimen del padre Amaro, la que inspir√≥ la creaci√≥n de su novela cumbre. El libro vio la luz por primera vez en el a√Īo 1875 public√°ndose en la¬†Revista Occidental.

A lo largo del resto de su carrera profesional Queir√≥s viaj√≥ a tierras americanas, estableci√©ndose en Cuba¬†y en Estados Unidos. Tambi√©n, a√Īos m√°s tarde, se traslad√≥ a Bristol, donde empez√≥ a dar forma a otra de sus novelas destacadas,¬†La capital. El autor de¬†El crimen del padre Amaro muri√≥ despu√©s de una¬†prol√≠fica carrera en agosto del a√Īo 1900 a causa de una tuberculosis.

Análisis de El crimen del padre Amaro (¡contiene spoilers!)

El argumento de¬†El crimen del padre Amaro¬†es una cr√≠tica √°cida y divertida de la sociedad de la √©poca, enfocada especialmente en una¬†Iglesia hip√≥crita y carente de valores.¬†Ni que decir tiene que el conjunto de beatos y beatas, principalmente localizados en las ciudades de provincias, tambi√©n¬†salen bastante mal parados en esta novela.¬†Ni siquiera los liberales del momento se salvan¬†de alguna que otra pulla del autor, quedando representados en unos personajes para nada admirables. Y es que √©ste es uno de los puntos fuertes de¬†El crimen del padre Amaro, no hay un s√≥lo personaje que se pueda considerar decente por completo o un modelo a seguir, todos tienen alg√ļn defecto criticable o reprochable.

Podemos ver la ciudad de Leiria como el perfecto ejemplo de una ciudad de provincias portuguesa de finales del siglo XIX, imaginando incluso que observamos la escena a través de una ventana temporal. El propio Queirós vivió durante una temporada en la ciudad por motivos de trabajo y el modo de vida de los habitantes fue lo que inspiró esta novela satírica. Si analizamos Leiria desde un punto de vista jerárquico observamos que ostentando el poder se encuentran los cargos políticos locales y los clérigos de la comarca. Los representantes estatales y los eclesiásticos conviven en una continua relación de intereses cruzados, la Iglesia apoya a los partidos políticos en las elecciones para después verse recompensada con privilegios.

A continuaci√≥n nos encontramos con el grueso de la sociedad, la mayor parte de los ciudadanos son personas beatas que viven temiendo cometer el m√°s m√≠nimo pecado y ser juzgados en consecuencia. Por otro lado tenemos a los liberales y a aquellos ciudadanos alejados de la religi√≥n que en estas ciudades provincianas¬†se ven apartados de la vida en sociedad. √Čste es el¬†caso de Jo√°o Eduardo cuando se descubre que es el autor del comunicado del peri√≥dico.

Pero sin duda la crítica social es más incisiva en lo tocante a los miembros del clero, especialmente con la historia principal de la novela. La intensa relación entre el padre Amaro y Amélia se intuye casi desde el momento en que el párroco pone un pie en la pensión de la Sanjuanera. La tensión entre los dos va creciendo poco a poco y somos testigos de primera mano de cómo cada uno de los personajes evoluciona para justificar su pecado.

Saltó, fue a caerle sobre su pecho con un gritito. Amaro resbaló, se afirmó y, sintiendo entre los brazos el cuerpo de ella, la apretó brutalmente y la besó con furor en el cuello.

El padre Amaro se lamenta desde el principio de su condición de párroco. Detesta a su benefactora por haber condicionado su destino y por haberlo privado de tantos placeres que ansía como hombre. Es ésta una de sus principales frustraciones, no es capaz de adaptarse a las privaciones que exige la Iglesia; su perdición es la necesidad de contacto íntimo con el sexo opuesto. Cuando conoce a Amélia estas ansias no hacen más que crecer hasta consumirlo. Observamos a través de su punto de vista cómo sobrelleva cada uno de los reveses que lo alejan temporalmente de la muchacha.

El joven párroco no es ni mucho menos el ejemplo de hombre religioso, ni sigue los mandatos católicos. Vemos que Amaro odia a Joáo Eduardo, que desearía vivir en los tiempos de la Inquisición para acabar con él en la hoguera, atender a los enfermos y a los necesitados le resulta una obligación pesada y en numerosas ocasiones se salta sus oraciones nocturnas y su análisis de conciencia.

Poco a poco vemos que¬†aunque termina consiguiendo lo que tanto deseaba – a la hermosa Am√©lia – no logra la felicidad. Lejos de calmar su temperamento, estos encuentros con la muchacha lo vuelven m√°s irascible, siente celos e incluso llega a emplear la violencia contra ella. El ambiente entre ambos termina siendo irrespirable y cuando Amaro se entera del embarazo de Am√©lia urde una serie de planes con la √ļnica intenci√≥n de librarse del problema y que la verdad nunca salga a la luz.

Habría terminado sus relaciones con Amaro, si se hubiera atrevido, pero temía casi tanto su cólera como la de Dios.

Amélia, por su parte, tiene una personalidad dual. Aunque en un principio se muestra como una cristiana modélica es un personaje que tiene muchas capas. En todo momento la muchacha sabe discernir entre lo que está bien y lo que está mal, pero dentro de ella se fraguan algunos sentimientos contrarios a lo que se esperarís de una buena cristiana y que no es capaz de combatir. Ya desde que nos introducimos un poco en su perspectiva comprendemos que su noviazgo con Joáo Eduardo nació de un impulso por satisfacer su vanidad y no del amor. Ansía sentirse deseada y enamorarse, seguramente debido a la represión del ambiente en el que se encuentra.

A Amélia muchas veces se le agria el carácter por esta insatisfacción vital y todavía más cuando empieza a sentirse atraída por el padre Amaro. La Sanjuanera llama en estas ocasiones al médico que le suele recomendar que lo que necesita la muchacha es casarse.

El personaje evoluciona a lo largo de la trama¬†hasta ver aumentado su temor a Dios y al infierno hasta un extremo obsesivo. Al final del libro termina siendo una muchacha descuidada que¬†siente que en cualquier momento llegar√° la muerte y se cobrar√° todos sus pecados de una sola vez. La l√≠nea del amor y el odio entre Am√©lia y el padre Amaro queda muy difusa, especialmente en los √ļltimos cap√≠tulos de la obra, cuando ambos terminan vi√©ndose superados¬†por las circunstancias.

El crimen del padre Amaro

El padre Amaro en un primer momento intenta refrenar su atracción por Amélia, a pesar de percibir que ella está en la misma situación y es correspondido. Es el momento en que descubre al canónigo Dias en la cama con la Sanjuanera cuando se produce un punto de inflexión en su conducta. Antes de este instante no es capaz de imaginarse con Amélia sin sentir repulsión e intentar apartarse de la joven para evitarle una vida desgraciada. Una vez descubre el secreto del canónigo, viendo que su profesor de Moral incumple un mandato básico de la Iglesia, se plantea seguir su ejemplo e ir a por todas.

Hay muchos otros defectos que se le vinculan a los miembros del clero en El crimen del padre Amaro. Es el caso del padre Natário y su carácter violento o el de la hipocresía y la crítica ajena, de la que hacen gala todos en sus reuniones privadas.

-Mucha pobreza, pero también mucha pereza -consideró duramente el padre Natário. En muchas fincas sabía que hacían falta jornaleros y se veía a hombres hechos y derechos, fuertes como pinos, lloriqueando padres nuestros por las puertas-. ¡Punta de canallas! -resumió.

Ninguno de los miembros de la Iglesia que aparecen en el libro son hombres de bien. Incumplen sus obligaciones, critican a los fieles, se burlan¬†de la pobreza y la necesidad, blasfeman constantemente, rompen su voto de castidad, comen en exceso… Estos religiosos viven con la creencia de que s√≥lo hay que prestar atenci√≥n a lo que los dem√°s ven de uno mismo, s√≥lo se tiene que cuidar la conducta de puertas para fuera, en la intimidad son simplemente hombres y pueden cubrir sus necesidades como los dem√°s.

Por su parte, la horda provinciana de beatas y beatos que componen el conjunto de la población de Leiria no corren mejor suerte. Desde ancianas achacosas que no desperdician la mínima ocasión de atacar a todo aquel que consideran impío o sacrílego, como las hermanas Gansoso, hasta la misma Amélia, bastión de la virtud en un primer momento pero que tampoco queda exenta de mácula, ni mucho menos. Todos estos personajes se escandalizan ante lo que consideran obras del maligno, buscando los fallos ajenos como reafirmación de la propia virtud.

En su mayor√≠a son rid√≠culos los problemas que hacen que √©stas mujeres necesiten consejo espiritual.¬†Es inevitable re√≠rse al leer muchos de los pecados – que pocos lo son, o al menos de importancia –¬†que llevan a estas beatas a hablar con los p√°rrocos en busca de consuelo. Todas estas mujeres se nos muestran¬†llenas de vanidad, son personas exageradas y ego√≠stas que s√≥lo realizan buenas acciones como v√≠a para alcanzar el cielo¬†y esquivar as√≠ el infierno.

Por √ļltimo tenemos a los liberales. Jo√°o Eduardo, aunque s√≠ que est√° realmente enamorado de Am√©lia y a grandes rasgos es uno de los personajes menos despreciables de la obra, no est√° libre de culpa. A pesar de tener sus propias ideas de corte liberal, termina expres√°ndolas bajo un pseud√≥nimo en el peri√≥dico m√°s incendiario de Leiria como resultado de un ataque de rabia contra el padre Amaro. Estos celos contra su oponente son lo √ļnico que lo motiva a expresarse, y sin siquiera revelar su identidad. En el momento que es descubierto, Jo√°o Eduardo¬†se arrastra para buscar apoyos que le son negados en cada una de las puertas a las que llama – con lo que tambi√©n observamos que la influencia de la Iglesia no es tan d√©bil – y termina empleando la violencia.

Pero vio el port√≥n cerrado e iba a seguir, con los ojos bajos, al lado del bueno de Silv√©rio que sacaba su caja de rap√©, cuando Jo√°o Eduardo, abalanz√°ndose, sin una palabra, asest√≥ con toda su fuerza un pu√Īetazo en el hombro de Amaro.

Tambi√©n Gustavo, el amigo de Jo√°o Eduardo, es el vivo ejemplo de que muchos de los liberales no tienen motivaciones de peso¬†para defender la ideolog√≠a a la que pertenecen. En el caso de Gustavo es un desenga√Īo¬†amoroso el que lo lleva a defender una vida de solter√≠a y sin ataduras, completamente entregado a la vida pol√≠tica y al trabajo, despreciando a las mujeres.

Opinión de El crimen del padre Amaro

Nos decidimos a leer¬†El crimen del padre Amaro debido a que es una de las novelas m√°s importantes de la literatura portuguesa y nunca nos hab√≠amos atrevido con ning√ļn t√≠tulo del pa√≠s vecino. La trama nos llam√≥ la atenci√≥n y, aunque no sab√≠amos mucho de la novela o de las adaptaciones de la misma, nos lanzamos a la aventura.

En resumidas cuentas el libro nos ha gustado. No negaremos que hay cap√≠tulos m√°s densos que otros, m√°s por el hecho de que en algunos la acci√≥n parece ralentizarse y sentimos que la trama avanza a marchas forzadas que por mala escritura. El estilo de la obra nos ha encantado y a pesar de ser un cl√°sico (que siempre influye por vocabulario y expresiones, adem√°s de la traducci√≥n, a la lectura) es de lo m√°s sencillo y r√°pido de leer. Lo √ļnico que hemos observado es que algunas expresiones son recurrentes, como por ejemplo el adjetivo¬†baboso, que se emplea con muchos significados en innumerables¬†ocasiones a lo largo del libro.

Los personajes están bien construidos, los diálogos no se parecen de unos a otros (excepto en el caso de esas expresiones repetitivas que hemos comentado anteriormente). Nos ha gustado especialmente cómo evolucionan los personajes principales, Amaro y Amélia, sin que resulte brusco el cambio o dejemos de entenderlos. El ritmo de la novela, a su vez, engancha y mantiene a uno pegado a las páginas hasta el final con el ansia de conocer lo que sucede a continuación. Esto es especialmente importante y nos ha recordado un poco (salvando diferencias de temáticas y estilo) a Murakami. En el caso de ambos puede que la trama sea sencilla, pero una cosa es cierta: no se puede dejar de leer.

La forma de construir la historia y de describir los ambientes y las situaciones es especialmente buena. Guardamos muchas de las escenas de la novela en la mente como si de fragmentos de una película se tratase. El texto no resulta para nada tedioso en las descripciones ni abusa de ellas, es muy descriptivo y uno nunca se pierde en la lectura ni tiene que volver atrás para enterarse de lo que sucede.

El crimen del padre Amaro nos ha parecido una obra especialmente interesante en lo que respecta al an√°lisis de la sociedad decimon√≥nica portuguesa. Uno de sus puntos fuertes tambi√©n es la utilizaci√≥n del humor. El texto est√° plagado de gui√Īos c√≥micos, no tanto directos sino como peque√Īas pinceladas divertidas¬†en di√°logos o en comportamientos contradictorios de los personajes. Estos detalles son f√°cilmente reconocibles con el tono que tienen, sin llevar a confusi√≥n ni hacer la lectura compleja, y arrancan m√°s de una sonrisa a lo largo del libro.

Aunque se trata de una obra realista quizás el punto más débil lo hemos encontrado en la trama. La premisa es bastante sencilla, se puede resumir en un par de líneas y apenas hay historias cruzadas que se sumen a la trama. Como ya hemos dicho el argumento mantiene la atención constantemente (con alguna que otra variación de ritmo de poca importancia que hemos apreciado en algunos capítulos), pero sentimos que lo que sucede se podría contar seguramente en menos páginas.

A pesar de todo y de que √©sto son detalles que sacamos por buscarle algo negativo¬†aunque realmente no lo sea,¬†El crimen del padre Amaro ha cumplido las expectativas y ¬°la verdad es que nos ha encantado! Lo recomendamos especialmente para los que sint√°is curiosidad por la cultura portuguesa, para los que quer√°is leer una buena cr√≠tica de la Iglesia o simplemente si busc√°is una lectura amena que se lea r√°pido. ¬°Adem√°s, para los amantes del s√©ptimo arte, cuenta con adaptaci√≥n al cine! ūüėÄ

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