Análisis de Páramos lejanos, la novela fantástica de Josué Ramos
Análisis de Páramos lejanos, la novela fantástica de Josué Ramos

Análisis de Páramos lejanos, la novela fantástica de Josué Ramos

Año de publicación: 2017
Número de páginas: 268
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En el año 1900 el cambio climático empieza a ser una realidad. En la Barcelona de principios del siglo XX, el desarrollo económico e industrial han hecho mella en el medio ambiente de una preocupante. La organización secreta La Fundación trabaja sin descanso en la elaboración de una máquina del tiempo que permita conocer el secreto mediante el cual puedan frenar la contaminación sin renunciar al desarrollo de la ciudad.

Hoy en Momoko analizamos Páramos lejanos, la fantástica novela del escritor Josué Ramos, que nos llega de manos de Kelonia Editorial, a la que estamos muy agradecidos. Siempre nos emociona aventurarnos a descubrir nuevos mundos creados por nuevos talentos de la literatura, y en este caso no sucedió de manera diferente. La historia de esta novela atrapa, y uno es incapaz de obviar el trabajo que hay detrás de un mundo tan complejo como el que ha creado Josué Ramos en este libro.

Sinopsis de Páramos lejanos

Año 1900. El desarrollo industrial de la ciudad catalana ha hecho que se alcancen picos de contaminación nunca antes vistos. La actividad empresarial y el desarrollo de la ciudad condal afecta inevitablemente a la salubridad del entorno. Por este motivo, una organización -que responde al nombre de La Fundación- lleva a cabo una serie de investigaciones secretas para mejorar las condiciones ambientales de la urbe. En completo secreto, la organización desenvuelve una actividad científica mediante experimentos a animales, llegando a alterarlos genéticamente.

Una de las líneas de investigación que sigue La Fundación es la de la elaboración de una máquina del tiempo. El prototipo de la codiciada máquina ya está listo para ser probado. La finalidad de este experimento secreto es la de conseguir una información valiosa del futuro que puede cambiar la gestión energética del siglo XX, y salvar así a la humanidad de un futuro poco alentador.

Oriol es un muchacho que vive en Barcelona hastiado por su trabajo rutinario, sin grandes sorpresas ni satisfacciones. A sus 20 años, Oriol es un chico de 20 años que se pasa las horas explotando su memoria portentosa sin que le reporte más beneficio que el de su puesto en la ciudad, a las órdenes de un jefe que no lo motiva a mejorar. Esta vida casi de feriante termina en el momento en que los miembros de La Fundación, sorprendentemente- quieren contratarlo.

Sobre Josué Ramos, autor de Páramos lejanos

Josué RamosJosué Ramos es un joven escritor español que manifiesta una especial predilección por las novelas de temática fantástica, en especial por aquellas encuadradas en el género Steampunk. Además de su producción literaria, el autor de Páramos lejanos es colaborador de la revista El Investigador.

Josué Ramos ya es conocido en el panorama español, no es ésta la primera vez que el autor se lanza a la aventura de crear nuevos mundos. El escritor es, a día de hoy, el autor que más historias de Steampunk ha publicado en español. En este caso, con Páramos lejanos, no se trata de la primera novela de Ramos que se publica. Eco de voces lejanas (2012) o Lendaria (2013) son los nombres de algunos de los libros que el escritor ya ha sacado a la luz.

Su interés por mundos fantásticos, por la corriente Steampunk, así como otros muchos detalles más técnicos -por ejemplo su gusto por la física, tratando la figura de Nikola Tesla en alguna de sus obras- definen el estilo de Ramos. Josué es todo un visionario al apostar por este tipo de género para sus historias, género que ama y que le ha reportado ya bastante fama. Se ha postulado como uno de los escritores actuales de referencia en nuestro país del género fantástico, y más especialmente del Steampunk.

Análisis de Páramos lejanos

Jordi Ridal, hijo de Joan Ridal -jefe de investigación de La Fundación-, es apenas un adolescente en el momento que comienza la trama de Páramos lejanos. Jordi es un muchacho que nos prepara para la historia. El chico nos cuenta que va a comenzar a narrar él los hechos, pero que llegará un punto en que, al no haber estado presente, dejará constancia de lo sucedido mediante el diario de Oriol, el objeto del experimento que es el eje de la trama.

Cuando la historia pasa a tercera persona, sabemos que comienza la historia de Oriol, el protagonista real del libro. Oriol es un muchacho de veinte años al que buscan los científicos de la organización secreta La Fundación, asentada en Barcelona. Este grupo de científicos está inmerso en la construcción de una máquina del tiempo. Durante una de las pruebas, un hombre aparece como venido de otra época en el asiento de la máquina. Este desconocido no es otro que Oriol.

Cuando los miembros de La Fundación descubren la identidad del hombre proceden a buscarlo en su tiempo. Oriol es entonces embarcado en una misión espaciotemporal en la que tiene que lograr hacerse con la información necesaria para frenar el aumento de la contaminación ambiental. A pesar de no entender de qué trata todo el asunto en el que se ha visto envuelto sin comerlo ni beberlo, Oriol viaja a más de cuatrocientos años en el futuro.

El panorama que se encuentra es radicalmente diferente al de principios del siglo XX: la vegetación se ha hecho por completo con el control de la ciudad, cubriendo edificios, pavimentos y todo tipo de construcciones humanas. Además, el territorio de la ciudad de Barcelona -conocida como Bahurim- está plagado de animales de grandes dimensiones y de aspecto jurásico, fruto de la investigación prolongada de La Fundación.

A pesar de estar a punto de perder la vida ya el primer día de viaje, siendo engañado por los habitantes de la ciudad, Oriol topa con una tribu pacífica que lo acoge. Los habitantes del bosque son una comunidad tranquila que respeta la naturaleza y a todos los seres vivos. Con este grupo -especialmente con la bondadosa Aliss- Oriol no tardará en establecer fuertes relaciones que le harán plantearse cuestiones éticas acerca de su misión.

Por su parte, el protagonista registrará todas sus peripecias en el diario que le fue proporcionado al partir, en el año 1900.

Opinión de Páramos lejanos (¡contiene spoilers!)

Lo primero que queremos destacar de Páramos lejanos es que es una historia entretenida y especialmente bien escrita. La edición está muy cuidada: hay detalles gráficos en la numeración de los capítulos y el formato tiene su propia estética, muy acorde con el género fantástico en el que se encuadra la obra. Nos ha parecido un muy buen trabajo en este sentido.

El hecho de que quien comienza introduciéndonos la historia sea Jordi, el hijo del científico que dirige el experimento de Oriol, es muy interesante. Ya desde un primer momento, a través del personaje de Jordi, se habla del diario de Oriol y de que en él se recogen sus impresiones. Este diario resulta ser una pieza muy importante en la trama y, además, es un elemento que refuerza la dimensión de los viajes en el tiempo: obtienen por primera vez el diario de las manos del Oriol que regresa del futuro al comienzo del libro. A raíz de esto es cuando el padre de Jordi le compra un diario idéntico, pero nuevo, al Oriol de 20 años, al Oriol del presente.

Casi no conocemos al protagonista cuando se embarca en la misión que da el pistoletazo de salida a la acción de Páramos lejanos. Esto no es del todo malo porque, si bien no nos da tiempo a empatizar con él, sí que conseguimos vivir más de cerca el viaje con él. A través de sus sensaciones e impresiones a medida que se va encontrando con vestigios de la civilización humana del pasado, sabemos cómo analiza la información y lo vamos conociendo. Este acercamiento al personaje de Oriol se acentúa con Aliss, quien consigue establecer un lazo muy estrecho con el protagonista y condiciona su pensamiento, evolucionándolo.

Muy descriptivo, sientes que estás inmerso de lleno en el universo que crea el autor. La cantidad de detalles, y la inteligencia con la que aparecen en la narración -ya que todo objeto o persona se analiza a través de la impresión que éstos causan en Oriol, un hombre nacido más de cuatrocientos años atrás- nos ha sorprendido gratamente. Nos termina resultando sencillo empatizar con Oriol, en un ambiente desconocido y amenazador; cuando de primeras no es tarea sencilla, ya que la premisa es compleja, mucho más en la ejecución.

El trozo de manzana le cayó de la mano y sus semillas fueron a dar al suelo. Un segundo antes de cerrársele los ojos, las telas le permitieron ver cómo rodaban dos de las semillas por el suelo. Entre las grietas, fueron a dar a la tierra que las había formado. Las lágrimas las regaron para hacerlas crecer.

Nos ha parecido que la sociedad futurista, ya no sólo la ambientación, tiene mucho trabajo detrás y es de lo más interesante. En el momento que sabemos que Oriol va a ser llevado al futuro como un viajero del tiempo, el lector ya se hace a la idea de que lo que va a descubrir a su llegada será un mundo repleto de tecnología y avances tecnológicos. Y no es de extrañar, aunque el motivo del viaje de Oriol sea conseguir la información que revierta la contaminación de principios del siglo XX. Todos pensamos, por lo que observamos día a día, por los datos que dan en la televisión y demás, que la situación sólo es susceptible de empeorar. Nos gusta que el autor nos sorprenda y nos haga darnos de bruces con una sociedad que no esperábamos.

Las referencias espaciales a la ciudad de Barcelona consiguen que nos imaginemos de una forma más nítida el estado en que se encuentra la ciudad. El panorama es desolador, aunque es innegable reconocer que la exuberancia de la vegetación que nos presenta el autor de Páramos lejanos tiene un encanto especial.

Ramos nos presenta una sociedad muy naturista, especialmente implicada y en armonía con el entorno en el que viven. En contraposición con los salvajes de la ciudad, los habitantes del bosque se preocupan por los demás seres vivos. Estos humanos de piel verdosa se comunican con las plantas y el resto de seres del bosque. No viven tan limitados como lo hacemos los humanos del pasado. En esta sociedad apenas hay cabida para la medición del tiempo, a la que no le dan ninguna importancia, ni para la hora ni para la fecha. No manejan calendarios ni relojes, aunque los han visto en las edificaciones de los antiguos.

Estos hombres del bosque están en perfecta comunión con la naturaleza. Esto queda patente en sus convicciones y en sus ritos. Son lo opuesto a los hombres de la ciudad: personas maliciosas e interesadas, que emplean sus días cazando y que no son de fiar. Únicamente utilizan el medio en su beneficio, casi como la sociedad del antiguo siglo XX.

-[…] A menudo las cosas más valiosas resultan ser las más pequeñas -añadió, señalando a un pequeño escarabajo que recorría el suelo-. Son las más difíciles de ver… las que no saltan a la vista.

La elaboración de los cambios geográficos nos ha sacado una sonrisa. Denota mucha creatividad el conjunto de modificaciones que ha sufrido la Tierra en apenas cuatro siglos. Uno de los temas principales de la novela es el cambio climático, gran preocupación de los científicos de 1900 -especialmente en esta historia los de La Fundación- y hecho determinante en la cultura de los hombres del futuro. En el libro se hace mención en algunas leyendas de la tribu del bosque a una especie de deidades como son el Hombre Espontáneo o Antorcha Humana (que hace alusión al calentamiento global, a la subida de las temperaturas que lo cambió todo).

También la creación de nuevas especies de animales jurásicos, no existentes, es de valorar. La cantidad de detalles aportados, los nombres de los mismos, las rivalidades entre ellos y el carácter. Todo el universo de Páramos lejanos queda especialmente bien descrito.

La edición está muy cuidada, es un aspecto que queremos destacar. Se nota que el texto está muy cuidado y el estilo es fresco y personal. En lo único que encontramos un pero sería en el ritmo de la novela. A veces, sentimos que la acción se ralentiza. Con tal cantidad de descripciones del ambiente y el paisaje -especialmente a la llegada de Oriol al futuro-, notamos que baja la cadencia del texto.

Conclusión de Páramos lejanos

En resumen, opinamos que Páramos lejanos está especialmente recomendado para los amantes de la ciencia ficción, la fantasía y las distopías. El mundo que nos plantea Josué Ramos guarda algunas similitudes en cuanto al entorno en el que se desarrolla, así como en la trama, con la película Avatar, de James Cameron. El mensaje es naturista y juega con la dicotomía que se le presenta al personaje de si lo que hace es correcto, o existen fines mayores.

Por último, no es un libro especialmente largo. Su versión digital no llega a las trescientas páginas. Por esto, precisamente, es una obra que se puede leer en cualquier parte y es de lo más recomendable para estas fechas de verano.

Páramos lejanos es una historia entretenida por su universo irreal y perfectamente diseñado. Además, no es una mera historia de fantasía. Es casi una teoría o una conjetura sobre la situación climática en el futuro. De base, el libro tiene una fuerte carga de crítica social, que toca ataca tanto a los altos cargos y su egoísmo, como la contaminación atmosférica que provoca el calentamiento global. Mediante esta posibilidad de conocer un futuro sin contaminación, más salvaje y natural, el lector se pregunta -con Oriol- si el futuro que descubre el protagonista no es quizás mejor que otro en que se proteja a la especie deshumanizada y sin conciencia que somos hoy en día. Una obra que invita a reflexionar.

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