Análisis de Leyes de fuego, la novela negra de Sergio Milán Jerez
Análisis de Leyes de fuego, la novela negra de Sergio Milán Jerez

Análisis de Leyes de fuego, la novela negra de Sergio Milán Jerez

Año de publicación: 2017
Número de páginas: 386
8

Óliver Segarra es un empresario catalán de éxito que trabaja en la empresa Everton Quality, de la que también es inversor. A pesar de llevar una vida familiar y de no tener ningún problema aparente, Óliver esconde un terrible secreto relacionado con su pasado y el asesinato de su hermana veintiún años atrás. Desde que Ariadna fue arrancada de su vida, Óliver no ha vuelto a ser el mismo, y guarda consigo unas ansias de venganza que han sido el motor de su vida todo este tiempo.

Hoy analizamos Leyes de fuego, la primera novela que ve publicada el escritor barcelonés Sergio Milán Jerez. Leyes de fuego es la novela negra con la que tomamos contacto por primera vez con el joven escritor, y ya os adelantamos que nos ha enganchado hasta la última página. Este libro nos sitúa tanto en el ambiente más lujoso y selecto del ámbito empresarial de Barcelona, como en las zonas más deprimidas y con mayor índice de delincuencia. Una historia coherente que deja con ganas de saber más.

 

Sinopsis de Leyes de fuego

Óliver Segarra es un empresario barcelonés que trabaja en la exitosa compañía Everton Quality, especializada en la fabricación de asientos para vehículos. El joven hombre de negocios vive de manera desahogada con su familia: su mujer Alicia y su hijo Tony, en un lujoso piso de la ciudad condal.

Aunque en apariencia todo en la vida de Óliver está envuelto en un halo de éxito y lujo, hay un terrible secreto que subyace en su pasado: la muerte de su hermana, Ariadna. Éste fue el hecho que cambió su vida y la de su familia por completo y el que se convirtió en su motor motor de superación para alcanzar la venganza. A finales del año 1989, en el mes de diciembre, el pequeño Óliver es testigo de cómo un hombre introduce por la fuerza a su hermana en un todoterreno frente a la casa familiar. La sensación de impotencia y culpabilidad lo han acompañado desde el incidente, convirtiéndolo en quien es en la actualidad.

Óliver no sólo trabaja en la empresa Everton Quality, también es uno de los tres inversores principales de la misma, el segundo con mayor participación. A pesar de contar, por esto mismo, con una relevancia especial en las decisiones de la empresa, es habitual vivir momentos de tensión en las reuniones de los directivos. La relación de Óliver con John Everton (director de la compañía), Brian Everton (su hijo) y con Gabriel Radebe (mejor amigo de John) dista bastante de ser cordial.

Poco después de que la empresa consiga cerrar un acuerdo que asegura su solvencia en el futuro, se suceden una serie de crímenes en el entorno de Everton Quality. La policía no tardará en tomar cartas en el asunto para dar con el culpable de estos homicidios.

 

Sobre Sergio Milán Jerez, autor de Leyes de fuego

Leyes de fuegoSergio Milán Jerez es el escritor que se esconde detrás de Leyes de fuego, el que le ha dado vida a toda la historia. Sergio se estrena en el mundo de las letras con este título, novela que ha publicado recientemente, en el mes de mayo de este año.

Pero, como suele ser habitual, la pasión por la literatura de Sergio viene de lejos. Ya con tan sólo doce años, el escritor barcelonés comenzó a dar vida a sus historias. Nacido en el año 1985, ya se prepara con ganas para la segunda novela de Leyes de fuego, que termina con un final abierto que deja ganas de saber más.

Si queréis conocer mejor a Sergio y saber más detalles de su trabajo y del proceso creativo del mismo, podéis seguirlo en su página web o a través de su cuenta de Twitter, que actualiza con regularidad.

 

Análisis de Leyes de fuego (spoilers)

Desde la primera página de la novela Leyes de fuego nos sentimos transportados a un ambiente especial, que se mantiene a lo largo de toda la obra. Nos sorprende que la obra comience con un trato -que asumimos- ilegal en el que ya se nos desvela el nombre de Óliver Segarra. En esta primera toma de contacto, él protagonista se muestra nervioso ante la situación e intimidado por el personaje con el que se da cita. A todas luces, Óliver está tratando con gente poco recomendable y trama algo al margen de la ley que le puede acarrear muchos problemas.

Poco a poco, a medida que avanza la historia, observamos que Óliver Segarra es un empresario de éxito. La vida parece sonreírle, de hecho. Tiene una mujer, Alicia, y un hijo, Tony, con los que vive en un piso de lujo en Barcelona. Goza de una buena posición en la puntera empresa Everton Quality, de la que también es inversor principal, con una participación inicial del 40%. A primera vista, no entendemos qué es lo que puede ir mal para que haya tenido que recurrir a los servicios de un matón.

Hay dos apuntes que nos ponen sobre aviso: su mala relación con el resto de directivos de la empresa -John Everton, Brian Everton y Gabriel Radebe- y la referencia al asesinato de su hermana 21 años atrás, un hecho traumático que marcó su vida.

Todavía no se le había borrado de la cabeza la humillación sufrida a manos de Óliver. Se sintió ridículo, utilizado como un puto sparring. Para colmo, la negociación resultó ser un tremendo fiasco de principio a fin.

Con la primera muerte que se produce, la de Gabriel Radebe, el mejor amigo del director de Everton Quality y propietario del 9% de las acciones de la empresa, la policía toma presencia en la novela, iniciándose una investigación de los hechos. En un primer momento no hay nada que vincule a Óliver ni a ninguna persona del entorno de Gabriel Radebe con su muerte, dando la impresión de que se trata de un hecho aislado, tal vez motivado por tensiones en su propia empresa o por un ajuste de cuentas.

Lo que hace saltar todas las alarmas es la muerte de Brian Everton, hijo del director de la empresa -John Everton-, que es secuestrado en su puesto de trabajo y aparece muerto al día siguiente. El ensañamiento del crimen, veinte puñaladas por detrás estando atado al asiento de copiloto de un coche, hace sospechar a la policía de que se trata de un crimen meditado y pasional. Además, hay indicios de que el próximo objetivo puede ser el propio John Everton.

El hecho de que Óliver Segarra no se muestre apenado y que no contrate escolta, como sí hace John Everton,lo sitúa como principal sospechoso a los ojos de la policía.

Un detalle que nos gustó especialmente fue la casualidad que desvía la atención de la policía al investigar la muerte de Brian Everton. Justo antes del momento en que es secuestrado, uno de los trabajadores de la empresa -con resentimiento por su despido-, llama a Brian y lo amenaza. Como es lógico, la policía lo sitúa en el punto de mira, pero esta línea de investigación termina perdiendo peso. El hecho de que el cuerpo de agentes barajen todas las posibilidades y se equivoquen le suma credibilidad a la trama.

El propio lector ya sospecha que algo extraño sucede con el pasado de Óliver cuando se hace referencia a la hermana de éste, Ariadna Badía, con un apellido distinto al del propio Óliver, Segarra. Descubrimos que el protagonista cambió su identidad gracias al sistema de testigos protegidos, cosa que sinceramente no barajamos con anterioridad durante la lectura. Este descubrimiento, el conocer cómo consiguió el cambio de identidad, fue toda una sorpresa y aportó una dimensión mayor al personaje, que se nos antoja más decidido, frío y calculador.

Descubrimos asimismo que John Everton oculta algo. Conocemos por varias vías el caso de Ariadna Badía, la hermana de Óliver, a manos de un violador a finales de los 80, y también somos testigos de que John Everton se lanza a la caza de mujeres solitarias por las calles. Relacionamos ambos hechos y nos planteamos si habrá relación. Al poco, se comenta de forma abierta que ciertamente John Everton fue el responsable de la muerte de Ariadna. Comprendemos entonces por completo los motivos de Óliver y sus ansias de venganza.

Acto seguido, con una gran velocidad de movimientos, inspeccionó la cartera y entonces… contuvo el aliento: ¡por fin había encontrado lo que estaba buscando!, el DNI de Ariadna Badía estaba en su interior, «¡maldito hijo de puta!», gritó en su mente.

Se nos plantea en la trama una cuestión moral evidente, y que algunos miembros del cuerpo analizan también: John Everton merece morir y sufrir, pero el método de Óliver es cuestionable, especialmente el cobrarse vidas de personas que no tenían relación con el crimen de su hermana. Uno no puede evitar reflexionar sobre el caso y plantearse si es justo lo que está sucediendo, a pesar de que Óliver se ha excedido a todas luces con su venganza.

También hay cuestiones que se abordan en la historia que tienen una dimensión social. El hecho de que el inspector Carrasco admita que altos cargos lo amenazaron en su día con acabar con él y su familia si desvelaba la verdad acerca de John Everton es una muestra de corrupción policial. Cuando el propio Diego Carrasco se extralimita en sus funciones al interrogar a uno de los sospechosos del asesinato de Brian Everton, se hace mención a la violencia de la que a veces hacen gala los miembros de los Mossos d’Esquadra y de los que se hicieron eco los programas de televisión hace unos años.

Por todo esto, el libro no sólo trata el tema de la venganza, no se trata de una novela negra sin más. Hay varias píldoras de temas actuales en la historia que hacen reflexionar al lector. Uno siente que no se puede poner del lado de nadie al 100%, si acaso de Aitor Ruiz, que es el personaje más íntegro que se muestra en Leyes de fuego, a nuestro parecer. El lector no puede apoyar al 100% a Óliver, ni siquiera su propio padre lo hace, el fin no siempre justifica los medios y no podemos apoyar el que el empresario cause tantos daños colaterales por alcanzar su meta. Aparte de esto, por supuesto, condenamos a John Everton, y opinamos -como Óliver- que no es un individuo que merezca seguir con vida.

Al final del libro, como no se trata de una obra conclusiva, sino que el final queda abierto a la espera de una segunda entrega, nos quedan varios puntos pendientes. Uno de ellos, y quizás el que más importa de cara al segundo libro, es conocer la forma en que Óliver se deshace de la pistola con la que asesinó a John Everton. De descubrirse el arma y ser relacionada de alguna forma con el protagonista, se podría juzgar a Óliver y éste podría terminar entre rejas.

También queda pendiente saber qué es de Mar García. Lo último que se sabe de ella es que se plantea estudiar criminología, animada por el cambio drástico que supone en su vida la muerte de Brian. Nos aventuramos a apostar que termina su formación y que será una pieza clave en la investigación policial. El hecho de que la primera obra de la saga se sitúe en el año 2010 nos deja con la sensación de que quizás la historia avanzará hasta nuestros días y puede que se tarde una década en cerrar el caso.

Otros cabos sueltos que quedan en la trama son Xavi y Artur. A Xavi, el que descubrimos que es el hermano de Mar, las cosas no le van bien en esta novela y cada vez parece que se va a complicar más su relación con los matones con los que trata. En cuanto a Artur, queda pendiente saber qué papel juega La Universidad, si se involucra más en esta asociación o fue sólo un trato económico pasajero.

Por último, en el siguiente libro descubriremos qué sucede con la empresa Everton Quality. Óliver puede ganar más peso en la compañía, pero si algún familiar de John Everton se decide a recuperar terreno las cosas podrían ponerse muy complicadas para el empresario.

La edición es uno de los puntos destacables del ebook. Leyes de fuego goza de una edición, a nuestro juicio, de lo más cuidada y resulta muy cómodo leer la novela. Se nota que el autor se tomó su tiempo para editar el texto y subir la versión digital a la plataforma. Sólo hemos encontrado un par de errores en los que se cambia el nombre de uno de los personajes que aparecen en ese momento en la trama por otro que no está presente, cosa que asumimos que es un despiste aislado pues todo el texto está muy cuidado formalmente.

Nos ha sacado una sonrisa el darnos cuenta de que algunos de los personajes de la historia tienen nombres que son un guiño del escritor. Uno de los policías se llama Cristian, como el hermano del autor -cuyo nombre aparece en la dedicatoria del libro-, así como el doctor Jerez, al que se hace referencia brevemente al final del libro y que descubrimos que comparte apellido con el escritor.

Opinión de Leyes de fuego

Realmente Leyes de fuego es una obra que nos ha enganchado por completo. El ritmo de la historia está especialmente pensado para que el lector no pierda detalle de lo que sucede y no disfrute de un sólo instante de relax.

El lector siempre va un paso por delante de los personajes de la trama. Desde un primer momento se nos dan píldoras de información que vamos conectando a medida que pasan las páginas, pudiendo darle sentido a la historia antes que los propios personajes. Nos convertimos casi en un investigador más de los crímenes, buscando motivos y anticipándonos a los que va a suceder a continuación.

Tratándose de la primera novela de Sergio Milán Jerez, esta impresión es más positiva si cabe. Una edición cuidada, unos personajes trabajados y una historia que atrapa (a pesar de que, como ya hemos comentado, muchas veces sabemos de antemano lo que va a ocurrir). Queda patente que hay mucho trabajo y entrega detrás de la historia de Leyes de fuego, y eso es de agradecer. El proceso de la investigación policial es inteligente y asumimos que documentado, todas las fases del proceso, las limitaciones de la investigación y las sospechas infructuosas hacen de este libro una historia verosímil.

Desde la primera página el autor crea una atmósfera especial, que nos recuerda un poco -salvando las diferencias, especialmente de trama- a la película Contratiempo (2016). Sabemos que es un apunte personal y que la historia no tiene mucho que ver, pero el ambiente en el que se mueve el protagonista y la investigación policial que se cierne sobre el mismo nos han recordado vagamente a la película.

Queremos hacer hincapié en la edición. Hemos echado un ojo al blog de Sergio y su última entrada hace referencia a lo complejo que es subir un libro al formato digital con Kindle. Ha sido un gustazo leer Leyes de fuego en formato ebook.

Sin lugar a dudas, es un libro que recomendamos en Momoko. No somos unas fanáticas de la novela negra, de hecho es uno de los géneros a los que menos nos acercamos. Esto, precisamente, hace que tenga todavía más mérito el hecho de que hayamos devorado la novela. Si te apasiona la novela policíaca contemporánea, te fascina la intriga o te gustan las novelas con ritmo, que no te dan un respiro, estás ante uno de los títulos obligados que tienes que leer. Eso sí, es la primera entrega de una saga, por lo que la historia no se resuelve por completo al final, ¡ahora toca esperar a la segunda parte!

 

Gracias a Georgia de @promocionLibros por habernos descubierto este libro.

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