Aquel verano, análisis de la novela gráfica de las primas Tamaki
Aquel verano, análisis de la novela gráfica de las primas Tamaki

Aquel verano, análisis de la novela gráfica de las primas Tamaki

Año de publicación: 2014
Número de páginas: 320
Editorial: La Cúpula
7

Aquel verano es una novela grñafica que vio la luz en el año 2014 y que ha alcanzado desde entonces una fama inusitada. Se trata de la historia, como su título indica, de un verano. Del verano de Rose. Esta niña acude a un pueblo costero con su familia para pasar las vacaciones de verano juntos e intentar mejorar la relación que existe entre los tres.

Nueva momokoreseña en la web, y en esta ocasión se trata del popular cómic de las primas Tamaki, Aquel verano, que se publicó en el año 2014 y que ha alcanzado una fama increíble desde entonces. Esta novela gráfica contiene una historia que habla de las dificultades de la adolescencia, del proceso de crecimiento, de la depresión, de la amistad y de las relaciones de familia.

Sinopsis de Aquel verano

La protagonista, Rose, es una niña que viaja con sus padres a Awago Beach como todos los veranos para pasar unos días de relax al lado del mar. Rose se pasa todas las vacaciones en la compañía de Windy, una niña dos años menor que ella que también veranea en Awago cada año.

La familia de Rose no está pasando por su mejor momento. Su padre se afana en hacer bromas e intentar que la pequeña se divierta, mientras que su madre parece negarse todo tipo de diversión replegándose en sí misma, dando visibles muestras de depresión.

Rose intentará conectar de nuevo con su madre, se pasará las tardes yendo a la playa con Windy y las noches viendo películas de terror. Además, en la tienda del pueblo las dos amigas encontrarán a un grupo de adolescentes que serán uno de sus temas favoritos de conversación durante las semanas de vacaciones.

Sobre Jillian Tamaki, autora de Aquel verano

La artista que ha realizado las ilustraciones de Aquel verano es Jillian Tamaki. Jillian es una ilustradora canadiense nacida en Prairies (Calgary, Alberta).

Jillian vive en la actualidad en Brooklyn, en la ciudad de Nueva York, donde comparte piso con Sam Weber. La artista no sólo se dedica al mundo del cómic (donde también ha experimentado con el cómic breve o las historietas editoriales), ya que también ha trabajado como ilustradora y vende sus trabajos como ilustradora a través de internet. Esta novela gráfica no es el primer trabajo que la artista realiza junto a su prima, Mariko Tamaki. Las dos ya habían realizado otro trabajo conjunto que se publicó en marzo del año 2008, Skim. Además, Jillian Tamaki da clases en Parsons (Nueva York).

Podéis seguir su blog personal y echarle un ojo a sus trabajos destacados en su página web oficial.

Sobre Mariko Tamaki, autor de Aquel verano

La encargada del guión de Aquel verano no es otra que Mariko Tamaki, la prima de Jillian Tamaki.

Esta escritora nacida en Toronto es, además, una intérprete que muestra un enorme interés por el mundo friki, por los monstruos y por la conducta humana en general. Mariko ha actuado para muchas compañías, entre las que se incluyen las activistas de la gordura Pretty, Porky and Pissed Off y El colegio profesional de las Enfermeras mojadas. Además del mundo del teatro, Mariko ha publicado algunos libros de ensayo, como son Verdaderas mentirasEl libro de la mala ayuda, en el año 2002, Falsa identidad, en el 2005, y la novela Cúbreme, en el año 2000.

Además de Aquel verano, Mariko Tamaki ha publicado dos novelas gráficas a mayores. Skim, junto a su prima Jillian Tamaki, y Emiko Superstar, junto al ilustrador Steve Rolston.

A mayores de todo lo mencionado anteriormente, Mariko escribe con regularidad en Kiss Machine y en Herizons. En la actualidad está estudiando un postgrado en Antropología lingüística en la Universidad de Toronto.

Análisis de Aquel verano

Lo primero que destaca al observar por encima las páginas de Aquel verano es la paleta monocromática que ha empleado Jillian Tamaki. Las viñetas de esta novela gráfica se mueven en diversas tonalidades de un azul intenso que domina sobre dibujo y texto. La elección de este color nos aporta una sensación nostálgica y serena, que resulta mucho más etérea y delicada de lo que podría haber sido de tratarse de colores más cálidos.

El estilo de dibujo puede parecer muy sencillo, pero cuenta con una cantidad de detalles que consigue mediante el sombreado y la aplicación de las distintas tonalidades de color. El peso de las formas recae en las líneas. Los trazos de los dibujos son rápidos y muestran una gran capacidad y un buen conocimiento de la perspectiva, así como una amplia gama de poses. No es de extrañar que la autora de la parte gráfica de Aquel verano, Jillian Tamaki, sea una grandísima ilustradora que ha trabajado para tantas empresas de renombre.

El orden y distribución de las viñetas sigue una estructura clásica, sin jugar con el marco de las mismas como un recurso narrativo. Lo que sí observamos es que en algunas ocasiones una viñeta ocupa una doble página (en alguna ocasión este recurso se emplea en cuatro páginas consecutivas). Este recurso formal bebe directamente de la influencia del cómic japonés, en el que su empleo es habitual. Estas páginas sin viñetas, en las que la hoja entera está dibujada, nos aportan una sensación más etérea y onírica. De hecho, las propias autoras aprovechan este recurso para incluir reflexiones de Rose, en un tono más poético que el que se mantiene en el resto de la historia.

La influencia del manga no se aprecia únicamente en este detalle. También el propio dibujo es una clara muestra de la relación tan cercana de estilos que existe. Los rasgos o las expresiones de los personajes son muy similares a los que emplean los autores japoneses en sus historietas. Aquel verano se nos presenta como una perfecta combinación de cómic europeo, americano y japonés.

El ritmo de la historia es, en gran parte, lento y se nos detallan situaciones cotidianas constantemente. Las artistas se recrean en la naturaleza que rodea a los protagonistas, en las sutilezas que aportan luz acerca de las relaciones que existen entre ellos. Poco o nada sabemos sobre la familia protagonista en las primeras páginas. Se nos amplía la información a través de los diálogos y de pequeñas aclaraciones y reflexiones de Rose.

Mi madre gritó a papá anoche. Casi RUGÍA. A mi padre. Estaban fuera, en el coche, pero pude oírlos por la ventana. Mi tía y mi tío se marcharon. Después mi madre se quedó sola fuera un buen rato. Así que hoy mi padre está jugando al golf y mi madre está en su cuarto meditando.

Descubrimos que la madre de la protagonista está pasando por una depresión, pero no sospechamos el motivo hasta bien avanzada la historia. Su silencio acerca del hecho que ha cambiado radicalmente su carácter pone distancia entre el lector y el personaje, de forma que no terminamos de comprenderla hasta el final de la novela, cuando desvela lo que le ha sucedido.

Los personajes están muy bien definidos, no hay uno similar a otro, todos tienen sus pequeños detalles y excentricidades que le aportan un carácter único. Se nota el trabajo que existe detrás de cada pincelada de la trama, detrás de cada uno de los personajes de la historia y de sus reacciones. Rose es una niña espigada, tímida y retraída que contrasta enormemente con Windy, que es de corta estatura, algo regordeta y cargada de energía.

Constantemente suceden cosas nuevas, que siguen la línea costumbrista de toda la historia y que, aunque puede parecernos una trama poco profunda al principio, cambia el tono a medida que pasan las páginas.

Nuestra opinión de Aquel verano (¡puede contener spoilers!)

Como ya hemos dicho, los personajes son diferentes y no hay ninguno que se parezca a otro. Esto es uno de los principales puntos fuertes de la historia, a nuestro parecer. Puedes empatizar o sentir rechazo por cada uno de ellos, todos se muestran tal y como son y completan la historia , dotándola de muchos matices distintos.

También sucede con las protagonistas, como era de esperar. Rose y Windy son muy diferentes, tanto que a veces hasta nos preguntamos el motivo de que hayan establecido una relación de amistad. Son varias las ocasiones en que una responde a la otra visiblemente molesta u ofendida, con monosílabos, como queriendo cortar de raíz la conversación. Especialmente Rose da más muestras de incomodidad en las conversaciones con Windy. En un momento en especial, Rose le reprocha a su amiga el hecho de que siempre termine sus conversaciones con un “es broma”, alegando que así la gente no la tomará nunca en serio.

Entendemos que existan estas desavenencias debido a la diferencia de edad. Dos años se notan mucho a estas edades. Mientras que Rose ya está entrando en la adolescencia, Windy es todavía una niña cargada de energía que se niega a crecer.

El dibujo nos ha gustado especialmente. El estilo de trazo rápido e inteligente, simple en apariencia, combina muy bien con la historia costumbirsta que nos presenta Aquel verano. Los tonos de azul que predominan en todas las páginas de la novela gráfica hacen de esta una historia nostálgica, emotiva y fácil de leer.

Desde un principio nos damos cuenta de que la familia protagonista no está pasando por su mejor momento. El centro del problema parece ser la madre de Rose, que se muestra apática y depresiva durante todas las vacaciones. Se nos da una pincelada acerca de lo que puede ser el problema cuando Windy encuentra una revista de maternidad en la casa de Rose. Es entonces cuando nos planteamos si el tema de tener otro hijo es el que ha dañado la relación de los padres de Rose, y no nos equivocamos.

Hay otro instante en el que la madre se enfada cuando su cuñado intenta que los acompañe a darse un chapuzón. Nos parece una reacción desproporcionada y, como le sucede a Rose, no sabemos qué puede suceder para que se comporte así. Únicamente al final de la historia entendemos que todo tiene sentido y que las reacciones del personaje tienen coherencia.

Rose y Windy se pasan todas las vacaciones de paseo por el pueblo, en la playa o en casa de Windy viendo películas de miedo. Las niñas se introducen en el género de terror gracias a que en la tienda de Awago hay unos adolescentes trabajando y no se preocupan de que sean menores de edad. Rose quiere alquilar estos DVDs para impresionar a Dunc, el chico que está detrás del mostrador.

Precisamente Dunc, al que Windy bautiza como Don Nadie, es uno de los temas recurrentes de las dos amigas en las semanas de verano. Hay muchos detalles que nos indican que Rose se siente atraída por Dunc, especialmente cuando reacciona con un odio visceral contra Sarah, la novia del chico. Rose, a pesar de su corta edad, llama zorra a Sarah cuando descubre que la chica está embarazada, a pesar de saber que Dunc no quiere saber nada de ella y que no la ha llamado.

Nos sorprende la cantidad de tacos y el vocabulario que emplean las protagonistas, a pesar de su corta edad. También los temas de conversación de las dos amigas son a veces bastante curiosas, como el tema recurrente del tamaño que tendrán sus tetas cuando crezcan.

A lo largo de las páginas de la novela nos sentimos como espectadores ajenos, no llega a tocarnos de lleno en ningún momento en especial. Nos gusta el aspecto visual de la obra, sabemos que guarda coherencia y apreciamos el trabajo que denotan tanto el guión como el diseño visual de la misma. Sólo al final nos emocionamos, con la reacción de la madre cuando salva a Sarah, y cuando Rose reacciona y cambia su actitud con su madre, como si de repente la entendiese (como nos sucede a nosotros). No podemos dejar de leer hasta que acabamos el libro, pero sí que por momentos sentimos que nos faltaba intensidad o intención. De todas formas, el final completa el sentido de la trama y encontramos momentos emotivos. Aparte de los que ya hemos mencionado, nos ha gustado especialmente el instante en que Rose se encierra en su habitación después de que sus padres discutan. Primero habla con ella su madre, después su padre. La reacción de los dos es tan diferente y tan esclarecedora, refleja tan bien sus personalidades, que nos parece un momento brillante de la historia.

Podríamos encontrar un punto de entendimiento con Rose en su miedo a que su familia se rompa, en su apatía, en su rabia y dolor ante la actitud de su madre. La protagonista no analiza sus sentimientos, evita toda reflexión con sus padres o con Windy, sin afrontar directamente lo que sucede, por lo que a veces este tema queda en un segundo plano.

Conclusión sobre Aquel verano

Sin duda, recomendamos este cómic a los amantes de la novela gráfica. En especial a aquellos que disfrutan de las historias que tienen a personajes sencillos como protagonistas. A esos lectores que son fanáticos de historias que esconden una trama profunda que se construye mediante situaciones cotidianas.

Aquel verano es un cómic sobre la adolescencia y sus problemas. Pero no está específicamente orientado al público de esa franja de edad, también los lectores de más edad pueden disfrutar de las páginas de esta historia.

Destaca la maestría del dibujo de Jillian y la frescura de la historia de Mariko, que aunque por momentos parece avanzar a un ritmo bastante lento es innegable que engancha desde el principio. A pesar de tratarse de un libro de bastante extensión, especialmente si lo comparamos con la mayoría de novelas gráficas que hay en el mercado, su lectura no resulta en absoluto densa y se ventila en una tarde.

Una historia para disfrutar de la juventud, también de los errores que se cometen siendo joven, y, cómo no, de las vacaciones de verano y la libertad que llevan implícita.

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